Siguir a Jesús implica un encuentro profundo con él a través de la lectura de la Biblia, la oración, la participación en la comunidad cristiana y los sacramentos. Esto lleva a adoptar el estilo de vida de Jesús sirviendo a los demás. La vida cristiana se centra en Cristo a través de estas cuatro dimensiones: encuentro con Cristo, comunidad, compromiso y celebración.