El documento aborda la crítica a la creciente 'dictadura del relativismo' que niega la existencia de la verdad, argumentando que esto lleva a una intolerancia y a la erosión de valores fundamentales. Se sostiene que la búsqueda de la verdad y la ética son esenciales para la humanidad, y se hace un llamado a la iglesia a revitalizar su rol en la sociedad moderna, enfrentándose al secularismo y promoviendo una visión de fe que integre los desafíos contemporáneos. Además, se observa un resurgimiento del cristianismo en diversas partes del mundo como respuesta a la crisis de valores y la necesidad de identidad cultural.