Pérez-Reverte critica que Internet promueve la estupidez al no discriminar entre contenidos valiosos y triviales. Además, opina que la crisis económica española se debió a la irresponsabilidad de políticos, banqueros y ciudadanos, aunque reconoce que los jóvenes de hoy son más lúcidos. Finalmente, cree que la única salvación de España pasa por fomentar la cultura y el sentido común entre la población.