Este cuento narra la historia de un conejito soñador que vivía solo en el bosque y pasaba el día escribiendo e imaginando historias. Aunque al principio sus amigos se cansaron de escuchar sus relatos, un día conoció a una conejita que sí disfrutó de sus historias. Ambos conejos se hicieron amigos y comenzaron a escribir juntos, lo que les permitió compartir su pasión por la fantasía con niños de todo el mundo.