El documento analiza los desafíos de inclusión social que enfrenta la juventud latinoamericana. Identifica dos perspectivas: 1) Contradicciones como más educación pero menos empleo, más acceso a información pero menos poder. 2) Brechas internas por ingresos familiares, ubicación urbano/rural, que reproducen desigualdades. Finalmente, destaca tendencias positivas como mayor educación y conectividad.