En esta leyenda de Becquer, un joven llamado Pedro intenta robar la pulsera de la Virgen del Sagrario en la catedral de Toledo para dársela a su amada María. Cuando logra tomar la pulsera, las figuras de la catedral cobran vida para impedir su huida. Aterrorizado, Pedro se desmaya y es encontrado por la mañana repitiendo "suya, suya...", habiendo enloquecido por el miedo y por ir en contra de su conciencia.