Comentario de texto literario. Alba Soto Ponce.
La Chabola, Pedro Lezcano.
Existe una creencia generalizada de que los canarios hablamos mal. Opina si estás de acuerdo
con esta idea o, por el contrario, se trata de un tópico que debemos erradicar
“La chabola” es un relato corto escrito por el ilustrísimo autor Pedro Lezcano Montalvo
(Madrid, 1920 - Las Palmas de Gran Canaria, 2002). Desde muy temprana edad, Lezcano se
traslada con su familia al archipiélago canario, concretamente a la isla de Gran Canaria, donde
pasaría la mayor parte de su vida. Este hecho marcó profundamente su vida y su literatura. De
ideología de izquierdas, formó parte de la política canaria. Pero su verdadera pasión residía en
el mundo de las letras y la literatura. En 1968 publicó su obra “Cuentos sin geografía y otras
narraciones”, antología de cuentos entre los que encontramos la obra que nos ocupa, de
carácter costumbrista y realista, pues refleja las costumbres de una región y la realidad de la
época en la que vivió el escritor.
Entre las características del género narrativo, encontramos:
- Un narrador omnisciente, que todo lo sabe, externo a la historia, puesto que narra en todo
momento en tercera persona, nunca se incluye.
- La historia se acontece siempre en un mismo espacio, un lugar idílico, cerca del mar,
posiblemente en una hermosa playa, que, a su vez, se contrasta con la chabola, un pequeño y
destartalado espacio donde nuestros personajes sobreviven mísera y humildemente.
Asimismo, por algunas peculiaridades que encontramos en el texto, podemos deducir que ese
lugar idílico se ubica en las islas Canarias, concretamente en la isla de Gran Canaria, puesto que
“las altas mareas del pino” y “el tinglado de los americanos”, es decir, la estación espacial de
Maspalomas, son dos elementos propios de aquí que nos sitúan al sur de la isla.
-En cuanto al tiempo, la obra se encuadra dentro de un día normal y corriente, de la vida
cotidiana, como otro cualquiera, ya cayendo el día. Sin embargo, esa noche ocurre algo
especial que dará sentido a nuestra historia, el lanzamiento de un satélite o “volador”, como lo
llaman nuestros personajes.
- Justamente este último acontecimiento es el que nos descubre la finalidad de la obra, pues al
lanzarse dicho satélite, se produce una escena que nos muestra a dos tipos de personajes. Por
un lado, la familia que vive en la chabola míseramente, formada por Juan “el chinchorrero”;
María, la madre; Juanitita, la abuela, y los cuatro hijos, entre ellos un bebé que nos paraba de
“berrear”. Por otro lado, el americano, que se acerca a la chabola para rogar a la familia que
apaguen los aparatos electrónicos para no interferir en la misión. No obstante, este último no
se ha percatado de un hecho sumamente importante, que, por tener, no tienen ni
electrodomésticos ni prácticamente casa. Es ahí cuando descubrimos el sentido de la obra: en
esa sociedad, existían violentos contrastes sociales, y por ello Juan y su familia representan a
aquellas clases que vivían en la penuria, mientras que el americano simboliza a la sociedad más
moderna y desarrollada. Incluso, llegan a ser dos clases tan dispares entre sí que ni siquiera se
entienden entre ellos cuando se produce la conversación.
En cuanto a la lengua literaria, se trata de una obra plagada de canarismos, es decir, palabras
propias del dialecto canario: “privan”, “zumba”, “tinglado” y “papas nuevas” son solo algunos
de los múltiples ejemplos y , a su vez, encontramos entre vulgarismos (“cuálo”): Esta
característica aparece utilizada conjuntamente con una gran cantidad de recursos estilísticos,
como las continuas metáforas (“estrellas marinas color de sangre”, “sus hermanas celestes”…);
así como algún circunloquio (“palidecerán quemadas por el sol de la mañana”); epítetos
(“altas mareas del Pino”, “sonoros guijarros”, “asustado arrebujar”…) e incluso
personificaciones (“sus hermanas celestes”…), generando un boom explosivo que eleva el
dialecto canario al más alto grado literario.
Por ello, podemos confirmar que el autor de “La chabola” se posiciona a favor del empleo de
todas estas peculiaridades de nuestra región. Y no solo eso, también sitúa esta variante del
castellano como el más hermoso léxico existente, pues, a pesar de sus inevitables raíces
madrileñas, el hecho de que Lezcano viviera en las islas marcó agudamente su vida y sus obras,
como se ha indicado anteriormente.
Ahora bien, desde el comienzo de la existencia humana han existido las desigualdades y
discriminaciones entre las distintas etnias, sexos e incluso lenguas, pero tachar de brutos e
incultos a una región de nuestro propio país por emplear un léxico, gramática y fonética
peculiar, sí que resulta de verdadera ignorancia. Que los valencianos, andaluces o canarios
utilicen un vocabulario distinto al madrileño, asturiano o gallego no tiene que ser objeto de
burla para nadie. Además, antes de hablar hay que conocer, pues nosotros, los canarios,
tenemos una historia bien diferente al resto del territorio español, ya que hemos tenido mayor
influencia latinoamericana que peninsular por la lejanía al continente europeo y el movimiento
migratorio que tuvieron que emprender nuestros antepasados. Si no fuera así, ¿por qué se la
llama entonces la octava isla a Venezuela? Con ellos compartimos algunas de las
peculiaridades que nos diferencian del castellano peninsular, como el “ustedes” en lugar del
“vosotros” que, puestos a posicionarnos, resulta, si cabe, más culto y respetuoso, no más
vulgar, como mucha gente piensa. Pues bien, este fenómeno no solo acontece en España.
¿Qué se creen, que en Alemania o Inglaterra no ocurre? Pues sí, en todos estos países tan
supra-valorados en casi todos los ámbitos ocurre. Si lo creen conveniente, escuchen hablar a
un estadounidense, a un británico o a un irlandés. Todos ellos hablan inglés, es cierto, pero con
léxico y fonética.
¿Siguen creyendo que los canarios hablamos mal? Pues acaban de leer un comentario crítico
de una de ellos. ¿A que se me entiende perfectamente?

Alba

  • 1.
    Comentario de textoliterario. Alba Soto Ponce. La Chabola, Pedro Lezcano. Existe una creencia generalizada de que los canarios hablamos mal. Opina si estás de acuerdo con esta idea o, por el contrario, se trata de un tópico que debemos erradicar “La chabola” es un relato corto escrito por el ilustrísimo autor Pedro Lezcano Montalvo (Madrid, 1920 - Las Palmas de Gran Canaria, 2002). Desde muy temprana edad, Lezcano se traslada con su familia al archipiélago canario, concretamente a la isla de Gran Canaria, donde pasaría la mayor parte de su vida. Este hecho marcó profundamente su vida y su literatura. De ideología de izquierdas, formó parte de la política canaria. Pero su verdadera pasión residía en el mundo de las letras y la literatura. En 1968 publicó su obra “Cuentos sin geografía y otras narraciones”, antología de cuentos entre los que encontramos la obra que nos ocupa, de carácter costumbrista y realista, pues refleja las costumbres de una región y la realidad de la época en la que vivió el escritor. Entre las características del género narrativo, encontramos: - Un narrador omnisciente, que todo lo sabe, externo a la historia, puesto que narra en todo momento en tercera persona, nunca se incluye. - La historia se acontece siempre en un mismo espacio, un lugar idílico, cerca del mar, posiblemente en una hermosa playa, que, a su vez, se contrasta con la chabola, un pequeño y destartalado espacio donde nuestros personajes sobreviven mísera y humildemente. Asimismo, por algunas peculiaridades que encontramos en el texto, podemos deducir que ese lugar idílico se ubica en las islas Canarias, concretamente en la isla de Gran Canaria, puesto que “las altas mareas del pino” y “el tinglado de los americanos”, es decir, la estación espacial de Maspalomas, son dos elementos propios de aquí que nos sitúan al sur de la isla. -En cuanto al tiempo, la obra se encuadra dentro de un día normal y corriente, de la vida cotidiana, como otro cualquiera, ya cayendo el día. Sin embargo, esa noche ocurre algo especial que dará sentido a nuestra historia, el lanzamiento de un satélite o “volador”, como lo llaman nuestros personajes. - Justamente este último acontecimiento es el que nos descubre la finalidad de la obra, pues al lanzarse dicho satélite, se produce una escena que nos muestra a dos tipos de personajes. Por un lado, la familia que vive en la chabola míseramente, formada por Juan “el chinchorrero”; María, la madre; Juanitita, la abuela, y los cuatro hijos, entre ellos un bebé que nos paraba de “berrear”. Por otro lado, el americano, que se acerca a la chabola para rogar a la familia que apaguen los aparatos electrónicos para no interferir en la misión. No obstante, este último no se ha percatado de un hecho sumamente importante, que, por tener, no tienen ni electrodomésticos ni prácticamente casa. Es ahí cuando descubrimos el sentido de la obra: en esa sociedad, existían violentos contrastes sociales, y por ello Juan y su familia representan a aquellas clases que vivían en la penuria, mientras que el americano simboliza a la sociedad más
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    moderna y desarrollada.Incluso, llegan a ser dos clases tan dispares entre sí que ni siquiera se entienden entre ellos cuando se produce la conversación. En cuanto a la lengua literaria, se trata de una obra plagada de canarismos, es decir, palabras propias del dialecto canario: “privan”, “zumba”, “tinglado” y “papas nuevas” son solo algunos de los múltiples ejemplos y , a su vez, encontramos entre vulgarismos (“cuálo”): Esta característica aparece utilizada conjuntamente con una gran cantidad de recursos estilísticos, como las continuas metáforas (“estrellas marinas color de sangre”, “sus hermanas celestes”…); así como algún circunloquio (“palidecerán quemadas por el sol de la mañana”); epítetos (“altas mareas del Pino”, “sonoros guijarros”, “asustado arrebujar”…) e incluso personificaciones (“sus hermanas celestes”…), generando un boom explosivo que eleva el dialecto canario al más alto grado literario. Por ello, podemos confirmar que el autor de “La chabola” se posiciona a favor del empleo de todas estas peculiaridades de nuestra región. Y no solo eso, también sitúa esta variante del castellano como el más hermoso léxico existente, pues, a pesar de sus inevitables raíces madrileñas, el hecho de que Lezcano viviera en las islas marcó agudamente su vida y sus obras, como se ha indicado anteriormente. Ahora bien, desde el comienzo de la existencia humana han existido las desigualdades y discriminaciones entre las distintas etnias, sexos e incluso lenguas, pero tachar de brutos e incultos a una región de nuestro propio país por emplear un léxico, gramática y fonética peculiar, sí que resulta de verdadera ignorancia. Que los valencianos, andaluces o canarios utilicen un vocabulario distinto al madrileño, asturiano o gallego no tiene que ser objeto de burla para nadie. Además, antes de hablar hay que conocer, pues nosotros, los canarios, tenemos una historia bien diferente al resto del territorio español, ya que hemos tenido mayor influencia latinoamericana que peninsular por la lejanía al continente europeo y el movimiento migratorio que tuvieron que emprender nuestros antepasados. Si no fuera así, ¿por qué se la llama entonces la octava isla a Venezuela? Con ellos compartimos algunas de las peculiaridades que nos diferencian del castellano peninsular, como el “ustedes” en lugar del “vosotros” que, puestos a posicionarnos, resulta, si cabe, más culto y respetuoso, no más vulgar, como mucha gente piensa. Pues bien, este fenómeno no solo acontece en España. ¿Qué se creen, que en Alemania o Inglaterra no ocurre? Pues sí, en todos estos países tan supra-valorados en casi todos los ámbitos ocurre. Si lo creen conveniente, escuchen hablar a un estadounidense, a un británico o a un irlandés. Todos ellos hablan inglés, es cierto, pero con léxico y fonética. ¿Siguen creyendo que los canarios hablamos mal? Pues acaban de leer un comentario crítico de una de ellos. ¿A que se me entiende perfectamente?