Este documento discute la creencia de que los canarios hablan mal el español. Argumenta que esta idea es un tópico que debe erradicarse, ya que los canarios no hacen un uso incorrecto de la lengua. Aunque a veces pueden cometer errores comunes también presentes en otras regiones de España, el uso de términos propios del dialecto canario como "guagua" en lugar de "autobús" no son incorrectos. Los canarios deben rechazar esta creencia impuesta y valorar su propia forma de hablar.