El editorial critica que los políticos en el Congreso de los Diputados hayan propuesto celebrar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes en dicho lugar. Según el autor, promocionar a los clásicos literarios no es responsabilidad del Congreso, y usar a Cervantes para este fin es inadecuado y transmite un mensaje equivocado sobre la relación entre el poder y la cultura en España. La única responsabilidad de los políticos con respecto a la cultura es garantizar el acceso a ella, no organizar eventos para simbolizar sus buenas intenciones