Este documento destaca la importancia de asegurar cuidados especializados para las personas mayores. Se clasifica a los adultos mayores en cuatro categorías (sano, enfermo, geriátrico, frágil) según su riesgo y necesidades de atención. Se enfatiza la necesidad de una evaluación multidimensional que incluya las áreas clínica, funcional, mental y social para identificar riesgos, mejorar el diagnóstico y los planes de tratamiento.