ANDRES LEONARDO MORENO
           7A
        RELIGION
          2011
• Por bautismo se hace referencia a un rito de iniciación o purificación, que
  es común en varias y diferentes religiones, así como en varias comuniones
  y denominaciones cristianas.
• El bautismo cristiano consiste en una determinada aplicación del agua
  sobre una persona, invocando a la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu
  Santo (o a Jesús solo, en algunas versiones del cristianismo), con el fin de
  hacer participar a quien lo recibe en la muerte y la resurrección de
  Jesucristo, constituyéndole: profeta, sacerdote y rey junto con
  Cristo, hijo(a) de Dios y heredero(a) de su Reino, e integrándole a la
  comunidad de la Iglesia, como miembro vivo del Cuerpo Místico de Cristo.
• La Iglesia Católica define el sacramento del bautismo como: «Un signo
  sensible instituido por nuestro Señor Jesucristo para perdonar el pecado
  original y cualquiera otro que hubiese en el que se bautiza.»
• En el catolicismo romano y el protestantismo clásico —debido a la teología
  de San Agustín (siglo V) y sus ulteriores evoluciones en los
  reformadores Martín Lutero y Juan Calvino—, el bautismo ha revestido
  también la importancia de ser un antídoto contra el pecado original.
•   En el Nuevo Testamento se habla de una inmersión en el agua, acompañada de unas palabras y que
    requiere la fe del bautizando (cf. Hch 8 36-37). Sin embargo, hubo teólogos en los primeros siglos
    que negaron la necesidad del agua. Contra ellos escribió Ireneo (en Adversus Haereses I 21 4) y
    Tertuliano (De Baptismo I). Pero la expresión más clara está en Agustín: «¿Qué es el bautismo? Es
    una ablución de agua con la palabra. Quita el agua y ya no hay bautismo» (Comentario al evangelio
    de Juan 15 4).
•   En la Didaké (capítulo VII) se habla de una celebración con inmersión en agua, pero también de un
    rito por el que se derramaba tres veces agua sobre la cabeza del neófito. Hipólito habla de una
    celebración que seguía al catecumenado y que tras oraciones, preguntas y exorcismos, sometía al
    candidato a una inmersión en el agua. Sin embargo, es difícil que incluso en la Iglesia primitiva sólo
    se hayan dado casos de bautismo por inmersión. Si según los Hechos de los apóstoles, tras la
    predicación de Pedro fueron tres mil las personas que se bautizaron resulta muy difícil pensar que
    todos se hayan arrojado al agua.
•   También consta –por el testimonio de Cipriano (Carta 69 12)– que algunos enfermos eran
    bautizados seguramente por aspersión o infusión.
•   Así con el paso del tiempo el bautismo por inmersión fue abandonado paulatinamente (debido a la
    costumbre de bautizar a los niños lo más pronto posible) y el de aspersión se usó muy poco dadas
    las dudas sobre la efectiva ablución. El Código de derecho canónico de 1983 indica que el bautismo
    se ha de administrar por inmersión o por infusión, de acuerdo con las normas establecidas por cada
    Conferencia episcopal (cf. núm. 854).

ANDRESMORENO7ASACRAMENTO

  • 1.
    ANDRES LEONARDO MORENO 7A RELIGION 2011
  • 2.
    • Por bautismose hace referencia a un rito de iniciación o purificación, que es común en varias y diferentes religiones, así como en varias comuniones y denominaciones cristianas. • El bautismo cristiano consiste en una determinada aplicación del agua sobre una persona, invocando a la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (o a Jesús solo, en algunas versiones del cristianismo), con el fin de hacer participar a quien lo recibe en la muerte y la resurrección de Jesucristo, constituyéndole: profeta, sacerdote y rey junto con Cristo, hijo(a) de Dios y heredero(a) de su Reino, e integrándole a la comunidad de la Iglesia, como miembro vivo del Cuerpo Místico de Cristo. • La Iglesia Católica define el sacramento del bautismo como: «Un signo sensible instituido por nuestro Señor Jesucristo para perdonar el pecado original y cualquiera otro que hubiese en el que se bautiza.» • En el catolicismo romano y el protestantismo clásico —debido a la teología de San Agustín (siglo V) y sus ulteriores evoluciones en los reformadores Martín Lutero y Juan Calvino—, el bautismo ha revestido también la importancia de ser un antídoto contra el pecado original.
  • 3.
    En el Nuevo Testamento se habla de una inmersión en el agua, acompañada de unas palabras y que requiere la fe del bautizando (cf. Hch 8 36-37). Sin embargo, hubo teólogos en los primeros siglos que negaron la necesidad del agua. Contra ellos escribió Ireneo (en Adversus Haereses I 21 4) y Tertuliano (De Baptismo I). Pero la expresión más clara está en Agustín: «¿Qué es el bautismo? Es una ablución de agua con la palabra. Quita el agua y ya no hay bautismo» (Comentario al evangelio de Juan 15 4). • En la Didaké (capítulo VII) se habla de una celebración con inmersión en agua, pero también de un rito por el que se derramaba tres veces agua sobre la cabeza del neófito. Hipólito habla de una celebración que seguía al catecumenado y que tras oraciones, preguntas y exorcismos, sometía al candidato a una inmersión en el agua. Sin embargo, es difícil que incluso en la Iglesia primitiva sólo se hayan dado casos de bautismo por inmersión. Si según los Hechos de los apóstoles, tras la predicación de Pedro fueron tres mil las personas que se bautizaron resulta muy difícil pensar que todos se hayan arrojado al agua. • También consta –por el testimonio de Cipriano (Carta 69 12)– que algunos enfermos eran bautizados seguramente por aspersión o infusión. • Así con el paso del tiempo el bautismo por inmersión fue abandonado paulatinamente (debido a la costumbre de bautizar a los niños lo más pronto posible) y el de aspersión se usó muy poco dadas las dudas sobre la efectiva ablución. El Código de derecho canónico de 1983 indica que el bautismo se ha de administrar por inmersión o por infusión, de acuerdo con las normas establecidas por cada Conferencia episcopal (cf. núm. 854).