El documento discute los desafíos de la educación tecnológica y la formación docente en Uruguay. Actualmente, el sistema educativo uruguayo está separado en partes desconectadas que reproducen la sociedad existente en lugar de incubar una nueva. La autora propone una hipótesis de integrar las partes a través de trayectorias curriculares conjuntas, docentes e investigadores compartiendo aulas, y una especialización territorial para hacerse cargo de las necesidades locales.