El cubismo, un movimiento artístico entre 1907 y 1914 liderado por Picasso, Braque y Gris, influyó significativamente en la arquitectura, especialmente en la República Checa. Este estilo se caracteriza por la descomposición de formas, la multiplicidad de perspectivas y un enfoque en una mayor expresividad, contraria a la arquitectura utilitaria y materialista. Los arquitectos más destacados, como Pavel Janák, Josef Gočár y Josef Chochol, promovieron una arquitectura que buscaba ser poética y dramática, rompiendo con las concepciones tradicionales.