El documento define el trastorno del espectro autista (TEA) como una afección neurológica y de desarrollo que afecta la forma en que una persona se comporta, interactúa y aprende. Explica que el TEA incluye síndrome de Asperger y trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Detalla que el diagnóstico requiere una evaluación completa por un equipo de especialistas y que los tratamientos se enfocan en terapias conductuales, cognitivas e intervención temprana para minimizar síntomas