La economía vasca entró en recesión en 2012, con una contracción estimada del 1% del PIB. Tras caer un 0,9% en el primer semestre, se prevé que el PIB continúe descendiendo un 1,1% en el segundo semestre, debido al fuerte descenso de la demanda interna impulsado por la caída del consumo privado y público y la inversión. El sector exterior ha amortiguado parcialmente la debilidad del mercado interno al crecer las exportaciones más que las importaciones.