El documento propone repensar la educación ambiental para el presente y futuro, en particular en las escuelas. Plantea que la educación ambiental debe permitir un análisis crítico del marco socioeconómico, otorgar importancia a la formación en valores para lograr sociedades sustentables, y potenciar las capacidades humanas para la participación activa. También destaca los desafíos de ampliar su inclusión en las políticas educativas y tratarla de manera transversal e interdisciplinaria en las escuelas.