Los bioindicadores son organismos vivos que reflejan el estado del hábitat en el que se desarrollan y orientan una respuesta frente a posibles cambios medioambientales causados por la actividad humana. Se han identificado bioindicadores como mariposas, esponjas marinas, libélulas, hormigas, abejas y pingüinos. Los bioindicadores juegan un papel importante en la planeación y gestión ambiental al proveer información para la toma de decisiones sobre políticas ambientales.