Este documento describe la historia del icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Explica que un mercader robó el icono de Creta y lo llevó a Roma, donde se le apareció a una niña pidiéndole que lo colocaran en la iglesia de San Mateo. Más tarde, los agustinos irlandeses lo llevaron a otra iglesia donde cayó en el olvido. Finalmente, los redentoristas lo descubrieron y lo restauraron, colocándolo en su iglesia donde es venerado hoy