El documento define el buen trato como relaciones que promueven el reconocimiento y valoración mutuos, generando satisfacción y bienestar. Un ambiente escolar sano se caracteriza por el respeto entre sus miembros, la aceptación de diferencias individuales y la colaboración para aprender. Los principios del buen trato incluyen reconocer la diversidad, ponerse en el lugar del otro, comunicarse de forma efectiva y negociar ante conflictos.