El documento define el bullying como un comportamiento agresivo y persistente entre niños, niñas y adolescentes con la intención de causar daño a otra persona. Se caracteriza por un desequilibrio de poder y la intención de intimidar a la víctima, dejándola indefensa. Puede incluir agresión física, verbal o psicológica, y afecta negativamente la autoestima y salud mental de la víctima.