La calidad líquida se refiere a la valoración subjetiva que hace el cliente de un servicio recibido en base a elementos tangibles e intangibles. No puede ser normalizada como la calidad industrial, por lo que es difícil de gestionar para las empresas y destinos turísticos. La calidad líquida depende de la percepción individual de cada cliente y afecta la reputación y gestión de la marca.