La capacidad portante se refiere a la máxima presión que puede soportar un terreno sin fallar o deformarse excesivamente. Depende de la cohesión y fricción del suelo, y se calcula usando fórmulas como las de Terzaghi, Skempton o Brinch-Hansen, que tienen en cuenta factores como la forma, profundidad e inclinación de la carga, y si es a corto o largo plazo.