El documento describe el enfoque estructuralista de la inflación en Latinoamérica. Según este enfoque, la inflación se debe a desequilibrios estructurales como la rigidez de la oferta agrícola y el carácter monopólico de la industria, en lugar de factores monetarios. Las políticas monetaristas recomendadas por el FMI no lograron controlar la inflación debido a que no abordaron estos factores estructurales subyacentes.