Una relación destructiva se caracteriza por la presencia constante de agresión emocional, psicológica y física por parte del agresor hacia la víctima, donde el agresor controla la vida de la víctima y la desvaloriza constantemente. Una relación constructiva, por otro lado, busca soluciones a los problemas en lugar de crear más conflictos, y procura momentos felices entre la pareja mediante acuerdos en vez de crisis constantes.