La Iglesia Católica es universal en tres sentidos: está presente en todo el mundo, incluye a personas de todos los estados de vida, y no tiene límite de tiempo. Es la única iglesia verdadera fundada por Jesucristo y encabezada por el Papa en Roma. Está formada por más de 1.100 millones de personas y promueve la dignidad humana a través de escuelas, hospitales y otras obras sociales en todo el mundo.