Aquel cura comenzó así su sermón: “¡Ricos,
comiencen a llorar ya, y a gritar por las
desgracias que se les avecinan!”.
Un señor pensaba: “y Dale con los ricos! Es
curioso: la Iglesia siempre va por oleadas. Les
da a los curas por un tema y ya no salen de él
en no sé cuántos meses. Ahora les ha dado
por meterse con nosotros y habrá que
aguantarse.
¿Pero no se darán cuenta de
que somos los únicos que les
quedamos? ¿De quién viven
sus colegios? ¿Quién encarga
los funerales de primera?”.
El cura seguía: “Sus
riquezas están ya
podridas, sus vestidos se
los está comiendo la
polilla. El oro y la plata se
están llenando de orín y el
moho de esos metales está
gritando contra ustedes y
devorará sus carnes como
una llamarada”.
Una jovencita pensaba: “¿Y a
eso le llaman lenguaje
realista? Nada, que hasta
los curas leen ahora esas
novelas llenas de palabro-
tas. Y mira que es de mal
gusto: orín, polilla, moho… ¡No podrían decir las cosas
más finamente? Todavía en una cafetería se
comprenden los… “modismos”, pero en una Iglesia…
Claro la mayoría de los curas son gente de pueblo y en
los seminarios no les desbastan ni un pelo y luego…”
El cura continuó: “Están atesorando ira para los
últimos días. Sepan que el jornal justo que no le
pagan a sus empleados…”
La voz del cura se detuvo unos momentos.
Cambió de tono y añadió: “Son palabras
tomadas de la epístola del Apóstol Santiago,
capítulo quinto, versículo uno al seis.”
Y aquel Señor
pensó: “Anda, pero
sí era de la
Escritura.”
La jovencita pensó:
“Uy, si era de una
epístola.”
El propietario del Pueblo se dijo: “Toma, si era del
Evangelio.”
El intelectual se admiró: “Pues nunca había oído yo
eso.”
La señora pensó asustada: “Ah, era de la Biblia.”
Y los cinco a la vez, chapuzaron sus pensamientos en
la nada… (José Luis Martín Descalzo)
PALABRA QUE VIDA ABUNDANTE
Censura

Censura

  • 1.
    Aquel cura comenzóasí su sermón: “¡Ricos, comiencen a llorar ya, y a gritar por las desgracias que se les avecinan!”. Un señor pensaba: “y Dale con los ricos! Es curioso: la Iglesia siempre va por oleadas. Les da a los curas por un tema y ya no salen de él en no sé cuántos meses. Ahora les ha dado por meterse con nosotros y habrá que aguantarse.
  • 2.
    ¿Pero no sedarán cuenta de que somos los únicos que les quedamos? ¿De quién viven sus colegios? ¿Quién encarga los funerales de primera?”. El cura seguía: “Sus riquezas están ya podridas, sus vestidos se los está comiendo la polilla. El oro y la plata se están llenando de orín y el moho de esos metales está gritando contra ustedes y devorará sus carnes como una llamarada”.
  • 3.
    Una jovencita pensaba:“¿Y a eso le llaman lenguaje realista? Nada, que hasta los curas leen ahora esas novelas llenas de palabro- tas. Y mira que es de mal gusto: orín, polilla, moho… ¡No podrían decir las cosas más finamente? Todavía en una cafetería se comprenden los… “modismos”, pero en una Iglesia… Claro la mayoría de los curas son gente de pueblo y en los seminarios no les desbastan ni un pelo y luego…” El cura continuó: “Están atesorando ira para los últimos días. Sepan que el jornal justo que no le pagan a sus empleados…”
  • 7.
    La voz delcura se detuvo unos momentos. Cambió de tono y añadió: “Son palabras tomadas de la epístola del Apóstol Santiago, capítulo quinto, versículo uno al seis.”
  • 8.
    Y aquel Señor pensó:“Anda, pero sí era de la Escritura.” La jovencita pensó: “Uy, si era de una epístola.” El propietario del Pueblo se dijo: “Toma, si era del Evangelio.” El intelectual se admiró: “Pues nunca había oído yo eso.” La señora pensó asustada: “Ah, era de la Biblia.” Y los cinco a la vez, chapuzaron sus pensamientos en la nada… (José Luis Martín Descalzo)
  • 10.