El documento discute la relación entre la religiosidad y el funcionamiento del cerebro desde una perspectiva judía. Explica que aunque la religiosidad depende del cerebro, ambos son entidades distintas. El cerebro permite la existencia de la mente y el alma pero no determina sus atributos. La religiosidad tiene componentes genéticos y ambientales, siendo la carga genética mayor para la religiosidad intrínseca. También resume algunos hallazgos de investigaciones sobre la herencia de la espiritualidad y la susceptibilidad religiosa.