ENCOFRADOS
En varios países de Europa existen escuelas para el estudio del encofrado de obras de hormigón en las cuales, tras dos o tres años de aprendizaje, varias visitas a obras y prácticas, se extiende un certificado acreditativo de poseer esos conocimientos.
Sin embargo, por el momento, no se puede decir que se haya dedicado especial atención, como bien merece, a la técnica del encofrado y, salvo en las obras de considerable importancia, se deja al “encofrado” la preparación de los moldes adecuados.í
Pero este encofrador, que debería ser un técnico, la mayoría de las veces es un carpintero con pocos conocimientos del hormigón.
En la técnica del encofrado entran casi a partes iguales la ciencia y el arte: la ciencia, en cuanto toca a las partes resistentes que debe cumplir en su misión auxiliar, la facilidad de desencofrar, etc.;
arte, por el gusto en la confección de las distintas partes, el dominio de la carpintería aplicada a las necesidades que aquí se presentan.
El hecho de que un obrero sea buen albañil o carpintero no garantiza que esté capacitado para ejecutar trabajos de encofrado, dentro de las garantías que exige la técnica del mismo, sin olvidar en ningún momento  lo concerniente a la parte económica, que es base de la construcción.
Se debe exigir pues, a los encofradores, que dominen la construcción del hormigón, los problemas que presenta, además de su maestría en el arte de la carpintería.
Por tanto, un buen carpintero montara un encofrado, si se quiere, perfecto, desde el punto de vista de su arte, es decir, con gusto, bien clavado y sus piezas bien distribuidas.
Pero esto de poco nos servirá si no está calculado para resistir los esfuerzos encomendados a los moldes en los primeros momentos de “la vida” del hormigón. Esta técnica constructiva es, pues, la que debe adquirir el que quiera ser un buen encofrador.
Otra parte que jamás se debe olvidar es la del desencofrado. No basta con montar un molde perfecto, desde el punto de vista técnico y mecánico,
sino que hay que tener en cuenta que, una vez cumplida la misión confiada al molde y ya una vez “encofrado el hormigón en su mayoría de edad”,
en que ya puede valerse por sí mismo, ese molde ha de retirarse con facilidad, sin operaciones complicadas, sin destrozo de madera o del material empleado, antes bien procurando sacar “totalmente íntegros”.

Ciencia y arte

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    En varios paísesde Europa existen escuelas para el estudio del encofrado de obras de hormigón en las cuales, tras dos o tres años de aprendizaje, varias visitas a obras y prácticas, se extiende un certificado acreditativo de poseer esos conocimientos.
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    Sin embargo, porel momento, no se puede decir que se haya dedicado especial atención, como bien merece, a la técnica del encofrado y, salvo en las obras de considerable importancia, se deja al “encofrado” la preparación de los moldes adecuados.í
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    Pero este encofrador,que debería ser un técnico, la mayoría de las veces es un carpintero con pocos conocimientos del hormigón.
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    En la técnicadel encofrado entran casi a partes iguales la ciencia y el arte: la ciencia, en cuanto toca a las partes resistentes que debe cumplir en su misión auxiliar, la facilidad de desencofrar, etc.;
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    arte, por elgusto en la confección de las distintas partes, el dominio de la carpintería aplicada a las necesidades que aquí se presentan.
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    El hecho deque un obrero sea buen albañil o carpintero no garantiza que esté capacitado para ejecutar trabajos de encofrado, dentro de las garantías que exige la técnica del mismo, sin olvidar en ningún momento lo concerniente a la parte económica, que es base de la construcción.
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    Se debe exigirpues, a los encofradores, que dominen la construcción del hormigón, los problemas que presenta, además de su maestría en el arte de la carpintería.
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    Por tanto, unbuen carpintero montara un encofrado, si se quiere, perfecto, desde el punto de vista de su arte, es decir, con gusto, bien clavado y sus piezas bien distribuidas.
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    Pero esto depoco nos servirá si no está calculado para resistir los esfuerzos encomendados a los moldes en los primeros momentos de “la vida” del hormigón. Esta técnica constructiva es, pues, la que debe adquirir el que quiera ser un buen encofrador.
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    Otra parte quejamás se debe olvidar es la del desencofrado. No basta con montar un molde perfecto, desde el punto de vista técnico y mecánico,
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    sino que hayque tener en cuenta que, una vez cumplida la misión confiada al molde y ya una vez “encofrado el hormigón en su mayoría de edad”,
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    en que yapuede valerse por sí mismo, ese molde ha de retirarse con facilidad, sin operaciones complicadas, sin destrozo de madera o del material empleado, antes bien procurando sacar “totalmente íntegros”.