Este documento discute las relaciones históricas entre ciudades y puertos, y cómo la industrialización causó una ruptura en este equilibrio. Propone que la planificación integral y la gestión conjunta son claves para una convivencia armoniosa entre ambas partes en la era de la globalización. Finalmente, sugiere que la creación de un cluster portuario que promueva la cooperación entre actores públicos y privados puede ser una solución viable.