El documento resume la pintura gótica cristiana, explicando que utilizaba fondos dorados para sugerir un espacio sagrado y sobrenatural donde flotaban los personajes sin seguir las leyes de la física. Las figuras se representaban de forma atemporal e inmaterial para reflejar su naturaleza divina, siguiendo las enseñanzas de San Agustín. Finalmente, señala que aunque el arte religioso cristiano buscaba inspiración en lo sobrenatural, en ocasiones las imágenes se usaron con otros fines menos sagrados.