La pintura barroca en Italia se caracterizó por el uso del color y la luz en lugar de las líneas, con el objetivo de transmitir sensación de movimiento. Hubo tres grandes tendencias representadas por Caravaggio y su naturalismo, los hermanos Carracci y su clasicismo, y la pintura decorativa de artistas como Pozzo y Cortona. Caravaggio introdujo un realismo que hacía las escenas religiosas más accesibles.