El documento clasifica los bienes según sus cualidades físicas o jurídicas en varias categorías, incluyendo corporales e incorporales, genéricos y específicos, fungibles y no fungibles, entre otros. Se establece una distinción crucial entre bienes consumibles y no consumibles, así como entre bienes divisibles e indivisibles. Además, se examinan los bienes inmuebles y muebles, considerando su naturaleza y posibilidades de desplazamiento.