El diseño industrial se aborda desde tres facetas: lo pragmático, lo existencial y lo geométrico, que consideran funciones físicas, cualidades psicológicas y características medibles del objeto. Los diseñadores deben integrar función, forma y proceso en la creación de un nuevo objeto, atendiendo a requisitos que engloban aspectos formales, de uso, funcionales, técnicos, económicos, comerciales y ambientales. El papel del diseñador es crucial, ya que debe decidir qué aspectos priorizar en función de su moralidad y la realidad material que busca crear.