La palabra de Dios es como una semilla que puede germinar vida eterna en nosotros. La semilla representa verdades espirituales que ocultan el reino de Dios. La semilla espiritual procede de la promesa de Dios a Abraham y nos renueva a través de la palabra. Publicar la semilla conlleva sufrimiento cuando es rechazada, pero trae felicidad cuando es aceptada. La semilla hace que nuestra naturaleza caída muera para que nazca la nueva voluntad de Dios en nosotros