El documento narra cómo Jesús llamó a sus primeros discípulos, Simón y Andrés, y los instruyó a ser 'pescadores de hombres', así como la misión de compartir el amor de Dios con el mundo. Se enfatiza la importancia de ser la luz del mundo, influenciando a los demás a través de la bondad y el amor, y trascendiendo las barreras de prejuicio y egoísmo. Al final, se reitera que cada cristiano tiene la responsabilidad de compartir su fe y testificar sobre la transformación que Dios produce en sus vidas.