Este documento presenta la primera constitución política de Chile promulgada en 1823. Establece que Chile es una nación independiente y soberana, y define a los chilenos y ciudadanos. Describe los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, incluyendo las atribuciones y requisitos del Director Supremo, los ministros, el Consejo de Estado y el Senado. También aborda temas como la religión oficial, los derechos y deberes de los ciudadanos, y las leyes fundamentales del nuevo estado chileno.