Dios creó el mundo y a los primeros humanos, Adán y Eva, en el Jardín del Edén. Les dio libertad pero les prohibió comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Adán y Eva desobedecieron a Dios y comieron el fruto prohibido, rompiendo así el orden original de la creación. A pesar del pecado original, Dios prometió la salvación a través de un pacto y de Cristo para que los seres humanos puedan alcanzar la felicidad que Dios deseaba para ellos.