Los cristales fotónicos son materiales con una estructura periódica que controla la propagación de la luz. Se describen sus orígenes en 1987 y aplicaciones como guias de onda ópticas, fuentes láser miniaturizadas y detección química. Los cristales fotónicos se encuentran en la naturaleza, por ejemplo, en las alas de mariposas y las espinas del erizo de mar, inspirando nuevas tecnologías.