REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 1REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 1
En el admirable plan de la donación que Dios
hace de sí mismo a la criatura, la Encarnación
es el acontecimiento central y culminante, y
María ha sido la colaboradora con su fe y con
su amor a la unión de Jesús con la humanidad.
La Encarnación es obra de la Trinidad. Se
realiza por el Espíritu Santo en comunión con
el Hijo.
María es verdaderamente Madre de Dios. “En efecto, aquél que ella
concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha he-
cho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo
eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad”
(CCE 495CCE 495).
CR 13 de 43
REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 2REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 2
Realidad del cuerpo de Cristo
El docetismo (ya en el siglo Isiglo I) considera que la materia es mala y,
en consecuencia, niega que Cristo tuviera un verdadero cuerpo
material. El cuerpo de Cristo sería sólo aparente: su nacimiento o
su pasión y muerte no fueron reales sino sólo ficticios e irreales.
NTNT: testimonia que Cristo fue hombre
verdadero, con un cuerpo real: descien-
de de David, fue concebido de María,
nació, se cansó, tuvo hambre y sed,
durmió, sufrió, derramó su sangre, mu-
rió, fue sepultado. Cuerpo de carne y
hueso, real y tangible.
Santos Padres: negar la realidad del cuerpo de Cristo es negar la
redención.
CR 14 de 43
REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 3REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 3
Realidad del alma de Cristo
Apolinar de Laodicea (siglo IVsiglo IV): la humanidad de Cristo estaría
compuesta solamente de carne y alma sensitiva. El Verbo asu-
miría la función de alma intelectiva y racional.
Santos Padres: sin alma (sin inteligencia ni
voluntad humanas), Cristo no habría redi-
mido al linaje humano, pues no fue sanado
lo que no fue asumido.
Apolinarismo condenado por el Papa San Dá-
maso y el Concilio Constantinopla I (381381).
Verdadera naturaleza humana de Jesús: unión del alma y del cuerpo.
CR 15 de 43
REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 4REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 4
Jesucristo es perfecto Dios
Adopcionismo: Cristo no era una persona di-
vina, sino un hombre que recibió una “dyna-
mis” o fuerza divina en el Bautismo que lo
hace un hombre superior. No es Hijo de Dios
por naturaleza, sino sólo por adopción (ej.:
Pablo de Samosata, obispo de Antioquía, con-
denado y depuesto de su cargo en el año 268268).
Arrio (256-336256-336): Subordinacionismo extremo: Hijo creado de la
nada, criatura a través de la cual se hicieron las demás cosas. Conde-
nado en Nicea I (325325): Cristo es “homousios”, consustancial al Padre.
Siglo XIX y XX: negación de la divinidad del “Jesús de la historia”.
Pío X condenó el modernismo (Enc. Pascendi, 1907Pascendi, 1907).
CR 16 de 43
REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 5REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 5
NT: prerrogativas divinas de Jesús:
- Es superior a la Ley: señor del sábado (Mt 12, 1-8Mt 12, 1-8).
- Es superior a los profetas y reyes (Jonás y Salomón: Mt 12, 41-42Mt 12, 41-42).
- Perdona los pecados, poder exclusivo de Dios.
- Se equipara con Dios en la autoridad (“...Pero Yo os digo...”).
- Pide fe (Jn 14, 1Jn 14, 1) y amor por encima de todo (Mt 10, 37Mt 10, 37) que sólo
Dios puede exigir, y su aceptación es requisito para la salvación
(Mt 10, 32Mt 10, 32). Incluso pide que se entregue la vida por Él (Lc 17, 33Lc 17, 33).
NT: su preexistencia al mundo:
Jn 17, 5Jn 17, 5: “gloria que tuve junto a ti antes de que el mundo existiera”;
Col 1, 15-17Col 1, 15-17: creador y conservador del mundo; muchos textos que
afirman que ha venido enviado por su Padre: viene “del cielo” (Jn 3,Jn 3,
1313), “de lo alto” (Jn 8, 23Jn 8, 23); “ha salido de Dios Padre” (Jn 8, 42Jn 8, 42), etc..
CR 17 de 43
REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 6REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 6
NT: igualdad de Jesús con el Padre:
Como el Padre actúa siempre, así Jesús da la
vida y la salud, incluso en sábado (Jn 5, 17Jn 5, 17).
Jn 8, 19Jn 8, 19: “Si me conocierais a mí conoceríais
también al Padre”; Jn 10, 38Jn 10, 38: “El Padre está
en mí, y yo en el Padre”; Jn 14, 9Jn 14, 9: “El que me
ha visto a mí ha visto al Padre”.
Jn 10, 30Jn 10, 30: “El Padre y yo somos una sola cosa”.
NT: afirmaciones explícitas y directas de su condición divina:
Prólogo del Evangelio de San Juan; Rom 9, 5Rom 9, 5 (“el cual es sobre todas
las cosas Dios bendito por los siglos”); Flp 2, 5-8Flp 2, 5-8 (“siendo de condi-
ción divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios...”); Tit 2, 13-14Tit 2, 13-14
(“esperamos la manifestación gloriosa del gran Dios (...) Jesucristo”).
CR 18 de 43
REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 7REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 7
“Hijo de Dios” en la Sagrada Escritura:
AT: título dado a los ángeles (Dt 32, 8Dt 32, 8), al pueblo elegido (Ex 4, 22Ex 4, 22),
y a sus reyes (2 Sam 7, 142 Sam 7, 14). Significa entonces una relación particu-
lar entre Dios y su criatura. También cuando llama “hijo de Dios” al
Mesías (Salmo 2, 7Salmo 2, 7) los judíos entendían que era un hombre singular-
mente bendecido por Dios, y no Hijo único de Dios por naturaleza.
NT: - Lo que vimos ya muestra que Jesús se declaraba
Hijo de Dios en cuanto verdadero Dios nacido del Pa-
dre: los judíos lo entendían así y querían matarle por
eso; - Jesús distingue: “mi Padre... vuestro Padre”
(Jn 20, 17Jn 20, 17); - Él es “hijo propio” (Rom 8, 3Rom 8, 3) y Unigé-
nito (Jn 3, 16. 18Jn 3, 16. 18) del Padre; - Mt 11, 27Mt 11, 27: “Nadie co-
noce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre
sino el Hijo...”.
CR 19 de 43

Cristologia 03

  • 1.
    REALIDAD DE LAENCARNACIÓN, 1REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 1 En el admirable plan de la donación que Dios hace de sí mismo a la criatura, la Encarnación es el acontecimiento central y culminante, y María ha sido la colaboradora con su fe y con su amor a la unión de Jesús con la humanidad. La Encarnación es obra de la Trinidad. Se realiza por el Espíritu Santo en comunión con el Hijo. María es verdaderamente Madre de Dios. “En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha he- cho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad” (CCE 495CCE 495). CR 13 de 43
  • 2.
    REALIDAD DE LAENCARNACIÓN, 2REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 2 Realidad del cuerpo de Cristo El docetismo (ya en el siglo Isiglo I) considera que la materia es mala y, en consecuencia, niega que Cristo tuviera un verdadero cuerpo material. El cuerpo de Cristo sería sólo aparente: su nacimiento o su pasión y muerte no fueron reales sino sólo ficticios e irreales. NTNT: testimonia que Cristo fue hombre verdadero, con un cuerpo real: descien- de de David, fue concebido de María, nació, se cansó, tuvo hambre y sed, durmió, sufrió, derramó su sangre, mu- rió, fue sepultado. Cuerpo de carne y hueso, real y tangible. Santos Padres: negar la realidad del cuerpo de Cristo es negar la redención. CR 14 de 43
  • 3.
    REALIDAD DE LAENCARNACIÓN, 3REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 3 Realidad del alma de Cristo Apolinar de Laodicea (siglo IVsiglo IV): la humanidad de Cristo estaría compuesta solamente de carne y alma sensitiva. El Verbo asu- miría la función de alma intelectiva y racional. Santos Padres: sin alma (sin inteligencia ni voluntad humanas), Cristo no habría redi- mido al linaje humano, pues no fue sanado lo que no fue asumido. Apolinarismo condenado por el Papa San Dá- maso y el Concilio Constantinopla I (381381). Verdadera naturaleza humana de Jesús: unión del alma y del cuerpo. CR 15 de 43
  • 4.
    REALIDAD DE LAENCARNACIÓN, 4REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 4 Jesucristo es perfecto Dios Adopcionismo: Cristo no era una persona di- vina, sino un hombre que recibió una “dyna- mis” o fuerza divina en el Bautismo que lo hace un hombre superior. No es Hijo de Dios por naturaleza, sino sólo por adopción (ej.: Pablo de Samosata, obispo de Antioquía, con- denado y depuesto de su cargo en el año 268268). Arrio (256-336256-336): Subordinacionismo extremo: Hijo creado de la nada, criatura a través de la cual se hicieron las demás cosas. Conde- nado en Nicea I (325325): Cristo es “homousios”, consustancial al Padre. Siglo XIX y XX: negación de la divinidad del “Jesús de la historia”. Pío X condenó el modernismo (Enc. Pascendi, 1907Pascendi, 1907). CR 16 de 43
  • 5.
    REALIDAD DE LAENCARNACIÓN, 5REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 5 NT: prerrogativas divinas de Jesús: - Es superior a la Ley: señor del sábado (Mt 12, 1-8Mt 12, 1-8). - Es superior a los profetas y reyes (Jonás y Salomón: Mt 12, 41-42Mt 12, 41-42). - Perdona los pecados, poder exclusivo de Dios. - Se equipara con Dios en la autoridad (“...Pero Yo os digo...”). - Pide fe (Jn 14, 1Jn 14, 1) y amor por encima de todo (Mt 10, 37Mt 10, 37) que sólo Dios puede exigir, y su aceptación es requisito para la salvación (Mt 10, 32Mt 10, 32). Incluso pide que se entregue la vida por Él (Lc 17, 33Lc 17, 33). NT: su preexistencia al mundo: Jn 17, 5Jn 17, 5: “gloria que tuve junto a ti antes de que el mundo existiera”; Col 1, 15-17Col 1, 15-17: creador y conservador del mundo; muchos textos que afirman que ha venido enviado por su Padre: viene “del cielo” (Jn 3,Jn 3, 1313), “de lo alto” (Jn 8, 23Jn 8, 23); “ha salido de Dios Padre” (Jn 8, 42Jn 8, 42), etc.. CR 17 de 43
  • 6.
    REALIDAD DE LAENCARNACIÓN, 6REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 6 NT: igualdad de Jesús con el Padre: Como el Padre actúa siempre, así Jesús da la vida y la salud, incluso en sábado (Jn 5, 17Jn 5, 17). Jn 8, 19Jn 8, 19: “Si me conocierais a mí conoceríais también al Padre”; Jn 10, 38Jn 10, 38: “El Padre está en mí, y yo en el Padre”; Jn 14, 9Jn 14, 9: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”. Jn 10, 30Jn 10, 30: “El Padre y yo somos una sola cosa”. NT: afirmaciones explícitas y directas de su condición divina: Prólogo del Evangelio de San Juan; Rom 9, 5Rom 9, 5 (“el cual es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos”); Flp 2, 5-8Flp 2, 5-8 (“siendo de condi- ción divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios...”); Tit 2, 13-14Tit 2, 13-14 (“esperamos la manifestación gloriosa del gran Dios (...) Jesucristo”). CR 18 de 43
  • 7.
    REALIDAD DE LAENCARNACIÓN, 7REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN, 7 “Hijo de Dios” en la Sagrada Escritura: AT: título dado a los ángeles (Dt 32, 8Dt 32, 8), al pueblo elegido (Ex 4, 22Ex 4, 22), y a sus reyes (2 Sam 7, 142 Sam 7, 14). Significa entonces una relación particu- lar entre Dios y su criatura. También cuando llama “hijo de Dios” al Mesías (Salmo 2, 7Salmo 2, 7) los judíos entendían que era un hombre singular- mente bendecido por Dios, y no Hijo único de Dios por naturaleza. NT: - Lo que vimos ya muestra que Jesús se declaraba Hijo de Dios en cuanto verdadero Dios nacido del Pa- dre: los judíos lo entendían así y querían matarle por eso; - Jesús distingue: “mi Padre... vuestro Padre” (Jn 20, 17Jn 20, 17); - Él es “hijo propio” (Rom 8, 3Rom 8, 3) y Unigé- nito (Jn 3, 16. 18Jn 3, 16. 18) del Padre; - Mt 11, 27Mt 11, 27: “Nadie co- noce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo...”. CR 19 de 43