Este documento discute la realidad de la Encarnación de Jesucristo. Argumenta que Jesús tuvo un cuerpo y alma humanos reales, y que también era perfectamente Dios. Refuta herejías como el docetismo, apolinarismo y adopcionismo, que negaban estos aspectos de la naturaleza de Cristo. Cita la Biblia para mostrar que Jesús realizó milagros y recibió adoración divina, demostrando que era igual al Padre.