Los evangelios de Mateo y Lucas narran diferentes episodios de la infancia de Jesús para indicar que es el Mesías esperado y el Salvador. Mateo se enfoca más en José, mientras Lucas destaca el papel de María. Ambos relatos muestran que Jesús pertenece al pueblo judío pero también viene a salvar a toda la humanidad. Dios actúa a través de personas como José y María que colaboran con su voluntad.