Los interdictos son procedimientos judiciales sumarios cuyo objetivo es atribuir la posesión provisional de un bien. Existen dos tipos: los interdictos posesorios, como el de amparo y despojo, que buscan proteger al poseedor de una perturbación o despojo; y los interdictos prohibitivos, como el de obra nueva y vieja, que buscan evitar daños a la posesión por obras en construcción o terminadas.