El documento discute la problemática del cuidado en el contexto del feminismo y la dependencia, resaltando cómo las estructuras patriarcales y el capitalismo pervierten las relaciones humanas y perpetúan la esclavitud de las personas que cuidan. La autora aboga por una revalorización del cuidado como un derecho humano y la creación de condiciones que permitan a las personas con diversidad funcional vivir de manera independiente, enfatizando la necesidad de un cambio hacia un sistema que respete la autonomía y dignidad de todos. Se critica el uso de discursos opresivos que obstaculizan la emancipación y el reconocimiento adecuado de los cuidadores, particularmente en el ámbito laboral.