La desintegración familiar es el rompimiento de la unidad familiar debido a la incapacidad de sus miembros para cumplir con sus roles, ya sea por abandono involuntario, divorcio o conflictos que persisten en el hogar. Esta situación genera efectos negativos en los niños y puede llevar a problemas como baja autoestima, delincuencia y dificultades en la integración social. Se enfatiza la importancia de promover relaciones saludables para prevenir la desintegración y sus consecuencias en el desarrollo de los hijos.