Los activos fijos se definen como bienes tangibles que una empresa utiliza de manera continua en sus operaciones. Para ser considerado un activo fijo, un bien debe ser tangible, tener una vida útil larga, y sus beneficios deben extenderse más de un año. Existen varios métodos para clasificar y depreciar los activos fijos, como la línea recta, suma de dígitos y unidades de producción.