El trastorno de la personalidad por dependencia se caracteriza por una conducta de incapacidad y necesidad extrema de apoyo, manifestando baja autoestima e inseguridad. Suele manifestarse a través de conductas sumisas y evitativas, donde los individuos dependen emocionalmente de otros, lo que perpetúa su estado de inmadurez y aprehensividad. Está influenciado por factores biológicos y ambientales, y puede coexistir con otros trastornos, como la ansiedad y fobias sociales.