La desertificación es la degradación persistente de los ecosistemas de tierras secas causada por el uso insostenible de recursos y el cambio climático, afectando a millones de personas y sus medios de vida. Está en aumento y representa uno de los mayores desafíos ambientales, siendo esencial implementar políticas de prevención y conservación para mitigar sus efectos. La interrelación entre desertificación, cambio climático y pérdida de biodiversidad requiere un enfoque integrado y urgente para garantizar la sostenibilidad de estos ecosistemas.