El documento discute la definición y principios de la liturgia reformada. Define la liturgia como el servicio público de adoración a Dios. Explica que el principio regulador de la liturgia reformada es solo aquello que la Biblia prescribe como adoración verdadera a Dios, como la lectura de las Escrituras, la oración, el canto y los sacramentos. También proporciona un esquema general de un servicio de adoración y consejos prácticos para su conducción.