La división de poderes tiene la doble función de limitar el poder de los gobernantes y garantizar los derechos de los gobernados. El liberalismo vio la necesidad de controlar y poner límites al poder estatal a través de mecanismos orgánicos y funcionales. John Locke propuso en su ensayo sobre el gobierno civil la división de poderes legislativo, ejecutivo y federativo para garantizar las libertades individuales, la seguridad jurídica y la propiedad privada. Montesquieu también defendió la separación de poderes