DOSSIER




    ESPAÑA 1898
     OCASO COLONIAL
     Una ceguera deliberada              A sangre y fuego
              Elena Hernández Sandoica   Gabriel Cardona
       El guante y las garras            A merced del huracán
                        Antonio Elorza   Rosario de la Torre




          El 10 de diciembre de 1898, hace cien años, España
          firmaba la Paz de París, por la que perdía Cuba, Puerto
          Rico y Filipinas. Aquel último acto del entierro del
          Imperio no era el resultado inevitable de la marcha de los
tiempos, sino la consecuencia de la desacertada política colonial,
del desastre militar y de la debilidad internacional de España, así
como del planificado intervencionismo norteamericano
DOSSIER




Una ceguera
deliberada
Cuestiones de política
internacional se mezclaron con
condicionantes internos para
dificultar un cierre positivo de la
era colonial de España
Elena Hernández Sandoica
Profesora Titular de Historia Contemporánea
Universidad Complutense de Madrid




A
            LO LARGO DEL SIGLO XIX, ESPAÑA
            fue una potencia colonial especialmente
            reticente a establecer reformas en sus
            posesiones, convencida quizá de que el
menor movimiento que se hiciese en el inestable
tablero podría desbaratar por completo su juego.
   Primero, fue la invocación constante de la escla-
vitud (que la metrópoli no quería abolir, en conni-      Escudo de Cuba
vencia con los plantadores) para justificar la falta     independiente.                                                                                                                     Izquierda, sátira      poner su férreo guante sobre los insurrectos, agota-
de extensión de los derechos constitucionales a los                                                                                                                                         contra la              dos en Cuba por la indecisión militar del conflicto
antillanos. Después, el temor reiterado a los riesgos                                                                                                                                       restauración           y con la Isla dividida en dos. Después de la Paz de
inherentes a cualquier tipo de liberalización comer-                                                                                                                                        monárquica por         Zanjón, que terminó con aquella guerra en 1878,
cial y política. Por último, la especie interesada de                                                                                                                                       por sus intereses      la metrópoli no se tumbó a esperar. La tregua fir-
que la autonomía llevaría derechamente hacia la                                                                                                                                             negreros en Cuba       mada con los nacionalistas por Martínez Campos
independencia...                                                                                                                                                                            durante la Guerra      obligaba a España a introducir reformas en la Isla y
   Podría extrañar, desde esa perspectiva, que Es-                                                                                                                                          Grande (La Flaca,      Madrid las aprovechó para hacer un esfuerzo im-
paña conservara durante tanto tiempo sus últimas                                                                                                                                            28 de febrero de       portante por reforzar la explotación de la colonia y
colonias, restos prodigiosos de un vastísimo Impe-                                                                                                                                          1873). Arriba, María   su españolización. De ahí se derivarían finalmente
rio. Contribuyeron a esa conservación los intereses                                                                                                                                         Cristina de Borbón,    en parte la crudeza terminal y la exasperación de la
de las políticas comerciales más poderosas de la                                                                                                                                            Reina Regente, con     confrontación.
época (Inglaterra primero, Estados Unidos ensegui-                                                                                                                                          Alfonso XIII en
da), pero también el hecho de que su militarizada                                                                                                                                           brazos (por Antonio    El camino de la independencia
administración contara con el importante concurso                                                                                                                                           Caba, 1890, Real          Tras más de quince años de vida colonial asen-
de elementos criollos, variable en sus protagonis-                                                                                                                                          Academia de Bellas     tada en la tregua, la preparación del levantamiento
tas, pero cierto y continuado. Las oligarquías anti-                                                                                                                                        Artes de Sant Jordi,   de Baire, el 24 de febrero de 1895, fue un proce-
llanas manifestaban un miedo extraordinario a la                                                                                                                                            Barcelona). En la      so plagado de dificultades. Todo ese tiempo se ha-
gente de color. Y la metrópoli estaba siempre lista                                                                                                                                         portada del dossier,   bía estado conspirando contra la metrópoli, al am-
para extender su garra contra la insurrección.                              der colonial. A mediados de los años sesenta, sin      10 de octubre de 1868, daría Céspedes en el              el niño Alfonso XIII   paro de las asociaciones entonces permitidas y al-
   Pero las claves de esa colaboración y ese equili-                        embargo, la crisis económica trastornó esta conti-     Oriente de la Isla un grito guerrero a la metrópoli y    arremete impotente     gunos grupos se mostraban dispuestos a intentar
brio, basados en la extraordinaria riqueza proce-         CARLOS MANUEL     nuidad. Pero, de no haberse mostrado con tanta         a los españoles. Era el Grito de Yara, aunque fue en     contra el gigante      nuevamente la insurrección. Pero las objeciones
dente del azúcar, combinada con el temor al creci-          CÉSPEDES,       claridad el fraude y el engaño de los gobernantes      este lugar donde, al día siguiente, la rebelión sufrió   acorazado McKinley     detenían la voluntad de los cubanos que parecían
miento de la población negra, variaron a mediados              primer       (prometieron reformas desde 1866, para en cambio       su primer revés. Puerto Rico tuvo también su “gri-       (Le Rire, 21–5–98,     dispuestos a expulsar a España de aquel “su” terri-
del siglo. Por entonces, fracasaron ciertos intentos       presidente del   elevar los impuestos), las cosas, para muchos cu-      to”, lanzado con la misma intención separatista.         colección Manuel       torio. Mientras tanto, otros, los autonomistas (es-
de anexionar Cuba a los –aún entonces– esclavistas            Gobierno      banos, aún hubieran podido esperar.                       La metrópoli, con muy distinto grado de dificul-      Gramunt de             pecialmente los miembros de la Unión Constitucio-
Estados de la Unión. A ello siguió un periodo de es-       revolucionario      Como se sabe, los hilos de la crisis –la desespe-   tad, acabaría por tornar las cosas a su estado ante-     Moragas).              nal, cuyo equivalente en Puerto Rico sería el Parti-
tabilidad en los acuerdos entre la oligarquía y el po-                      ranza y el liberalismo– se habrían de anudar. Y el     rior cuando el régimen de la Restauración logró im-                             do Incondicional), opinaban que las reformas im-
2                                                                                                                                                                                                                                                                    3
DOSSIER

plantadas (partidos, sufragio restringido                                                   y arrepentimiento, traición e inexperien-                              Maceo era más práctico –y más                                                  Estado y la sociedad de Cuba, tras la expulsión de
y algunas libertades de reunión y asocia-                                                   cia, fue descubierto y desbaratado. Se                                                                                                                los españoles, tenía mucho que ver con la dictadu-
ción) darían fruto tarde o temprano.                                                        contó entonces con las fuerzas del inte-                               autoritario– que Gómez o Martí. Su                                             ra militar. Y muchos lo seguían. El ideario de Mar-
   Las fallidas peticiones del llamado                                                      rior, es decir, los nacionalistas desperdi-                                                                                                           tí, esencialmente liberal y demócrata –tan igualita-
Movimiento Económico, un fuerte con-                                                        gados por todo el territorio. Mientras                                 idea del Estado y la sociedad de Cuba,                                         rio y a la vez tan intelectual– no era el que predo-
glomerado social y político (desde plan-                                                    tanto, los puertorriqueños seguían a la                                                                                                               minaba entre los sublevados de primera hora. Se ha
tadores y grandes comerciantes a obre-                                                      espera, listos para ayudar: habían for-
                                                                                                                                                                   tras la expulsión de los españoles,                                            especulado mucho acerca de las decepciones de
ros anarquistas del tabaco), que había                                                      mado una sección particular del partido                                tenía mucho que ver con la dictadura                                           José Martí, de sus sabias palabras a Maceo: “Un
demandado, a principios de los años 90,                                                     fundado por Martí (SPR del PRC), y en                                                                                                                 pueblo no se funda, general, como se manda un
diversas reformas y mayor igualdad jurí-                                                    él esperaban su turno, una especie de                                  militar. Y muchos lo seguían                                                   campamento”. Y hasta se ha llegado a ver su muer-
dica y legal entre antillanos y peninsula-                                                  segunda vuelta en el proceso de la libe-                                                                                                              te como una especie de suicidio velado, una débil
res, exasperaron los ánimos de quienes                                                      ración.                                                                                                                                               forma de ceder, decepcionado por las dificultades.
se movían abiertamente en defensa de                                                        Los días que precedieron al levanta-                                       Oriente seguía siendo, como siempre, un territo-                               Martí murió en Dos Ríos, el día 19 de mayo de
los intereses específicos de los cubanos.                                                   miento fueron especialmente confusos,                                  rio pobre, pero con una mayoría libre y arriesgada,                            1895, a sólo tres meses de empezar la guerra, y
   Y en el exilio, ese mismo fracaso es-                                                    debido a las deficientes comunicaciones                                presta a la rebelión. Sus jefes naturales habían                               después de haber escrito en su Diario advertencias
tuvo en el crisol fundacional del Partido                                                   internas de la Isla y, sobre todo, a que                               acordado someterse a un liderazgo interno, militar                             y pensamientos que le atormentaban, pero también
Revolucionario Cubano (PCR), de carác-                                                      seguía habiendo una desigualdad, local                                 y político, que no iba a discutirse de momento –Má-                            notas cotidianas de la vida en campaña, de alegría
ter democrático, antillano (incluía la                                                      y regional, que hacía variar el mapa de                                ximo Gómez y José Martí contaban con ello–, con                                primaria y esencial. Entre aquéllas, estaba la del
emancipación de Puerto Rico) e interra-                                                     las adhesiones –reales o posibles– a la                                tal de arrancarse el yugo del poder español. Des-                              riesgo de caer a esa hora en manos de Estados Uni-
cial. Y mientras se esperaba el momen-                                                      gobernación española. No se podía –y                                   pués, ya se vería lo que podía lograrse con la paz.                            dos (“Viví en el monstruo y le conozco las entra-
to propicio para la insurrección, se aco-                    JOSÉ MARTÍ,                    los jefes cubanos de la guerra y del na-                               Algo sobre lo que, ni siquiera en Oriente, había                               ñas”, escribió contra el anexionismo). Un riesgo
piaban hombres y armas, conseguidas            ideólogo del independentismo cubano y        cionalismo estaban, por una vez siquie-                                acuerdo entre los partidarios de la independencia.                             que otros sublevados no consideraban tan impor-
por donaciones recolectadas en París,           organizador de la insurrección de 1895      ra, de acuerdo en este extremo– prepa-                                     En el extremo opuesto de las ideas y de la loca-    Sátira española        tante. Sin duda alguna, su inmediato sucesor, Es-
México, Santo Domingo o Nueva York y,                                                       rar al mismo tiempo una insurrección                                   lización geográfica se situaba Pinar del Río, la tie-   contra la política     trada Palma, no compartía esa recelosa idea.
sobre todo, con el respaldo de los ma-                                                      general, de simétrico alcance y repercu-                               rra del tabaco por antonomasia, que en el 68 no ha-     militar del conde de
gros salarios de los trabajadores del tabaco en Tam-                            siones homogéneas, en las dos grandes regiones                                     bía llegado a alzarse. Y también el Camagüey, que       Valmaseda durante      Independencia frente a autonomía
pa y Cayo Hueso, los elementos más entusiastas y                                cubanas, Oriente y Occidente. Dos Cubas distintas                                  ahora prefería mantenerse al lado de los españoles      la Guerra Grande          Nada puede probarse acerca de aquel desencan-
más desposeídos de la emigración.                                               se hallaban en el banco de pruebas y sus diferen-                                  y no arriesgar su cabaña ganadera, recuperada des-      (La Flaca, 1871).      to y los oscuros temores de Martí. De una u otra
   Había un proyecto para invadir la Isla, el Plan de                           cias históricas, incluso, se habían ahondado desde                                 pués del acuerdo de Zanjón.
Fernandina, que debido a una mezcla de espionaje                                el conflicto del 68.                                                                   La ciudad de La Habana, por su par-
                                                                                                                                                                   te, tan compleja y diversa, recibió el du-
                                                                                                                                                                   ro golpe de Capitanía, que concentró en
                                                                    Cronología                                                                                     ella el esfuerzo para contener el conflic-
                                                                                                                                                                   to, procediendo a muchas detenciones y
    1867 (12 de febrero): Real Decreto incremen-         1878 (10 de febrero): firma de la Paz de Zan-        1897: la parte occidental de la Isla está relati-    encarcelamientos. En ella se agruparon
    tando el impuesto sobre la propiedad.                jón.                                                 vamente pacificada, pero en la otra mitad se         las fuerzas de la policía colonial y una
    1868 (10 de octubre): Céspedes levanta en Ya-        1879 (agosto): comienza la serie de escaramu-        mantienen Vicente Gómez y Calixto García. En         parte importante de los voluntarios, tro-
    ra la bandera de la independencia.                   zas de la que se llamó Guerra Chiquita.              agosto es asesinado Cánovas del Castillo y el Go-    pas especiales que utilizó durante todo
    1869 (enero): Domingo Dulce llega a Cuba co-         1885: fin de las hostilidades.                       bierno liberal de Sagasta –ante un auténtico ulti-   el siglo, con pavoroso éxito, el poder es-
    mo nuevo capitán general, dispuesto a negociar       1892: en Cayo Hueso, Martí pone las bases de         mátum norteamericano– releva a Weyler, envía a       pañol. Ello dió en un principio el resul-
    la paz, pero endurece la guerra. (10 de abril): se   la Constitución de la República de Cuba.             Blanco como nuevo capitán general y concede a        tado que se pretendía: La Habana se
    proclama la Constitución independentista de          1893: se rechaza en España la reforma pro-           Cuba la autonomía.                                   mantuvo dentro del ámbito controlado
    Guáimaro. (junio): llega un nuevo capitán gene-      puesta por Maura.                                    1898: disturbios en La Habana. Ante el alar-         por el Gobernador.
    ral, Antonio Caballero Fernández de Rodas. Sus       1894: fracasa el intento de expedición de Mar-       mante informe del cónsul F. Lee, el Gobierno             Una vez fracasado el levantamiento
    propósitos negociadores fracasan y termina ace-      tí para alcanzar Cuba.                               norteamericano envía a su puerto al acorazado        organizado desde el exterior, el Partido
    lerando la represión y fusilando a jefes subleva-    1895: tímida reforma propuesta por Abárzuza,         Maine, que estalla en febrero. Tempestad en la       Revolucionario Cubano y su delegado
    dos: Domingo Goicuría y Gaspar Diego Agüero.         que tampoco prospera. El 24 de febrero se inicia     prensa norteamericana contra España, respon-         Martí ya dejaron de considerar esa op-
    187O (diciembre): el conde de Valmaseda,             una nueva sublevación en Baire. En abril, en sen-    sabilizada del accidente. Ultimátum del Gobierno     ción y contemplaron otras estrategias po-
    nuevo capitán general, dispuesto a una guerra        dos desembarcos, alcanzan Cuba José y Antonio        MacKinley. Declaración de guerra el 21 de abril.     líticas y militares. Había que transigir
    sin cuartel.                                         Maceo, Flor Crombet, Moncada, Martí y Máximo         La escuadra del almirante Cervera zarpa hacia el     con la obvia divergencia de criterios sos-
    1873: muere Agramonte, jefe militar de la su-        Gómez. Llega a Cuba, dispuesto a negociar la         Caribe. El 1 de mayo, la escuadra del comodoro       tenidos por los caudillos de la guerra
    blevación, y le sustituye Máximo Gómez. Es des-      paz, Martínez Campos. Muerte de Martí en Dos         Dewey destruye la flota española de Filipinas.       –Gómez, Martí y Maceo, en primer lu-
    tituido el presidente Céspedes y le releva Fran-     Ríos, el 19 de mayo. Salvador Cisneros, nuevo        Cervera llega a Santiago de Cuba el 19 de mayo y     gar–. Diferencias respecto a la estrategia
    cisco Vicente Aguilera.                              presidente de la República en guerra. Éxito de la    queda embotellado en su bahía por el almirante       de la guerra, el trato al enemigo, las
    1874: fusilamiento de 53 tripulantes del Virgi-      marcha desde Oriente hacia Occidente: Martínez       Sampson. En junio, desembarcos norteamerica-         fuentes de producción e incluso la con-
    nius. Captura del general independentista Calix-     Campos, acorralado en La Habana.                     nos en Guantánamo y Daiquiri. Combates alrede-       ducción de los asuntos militares. Se
    to García.                                           1896: en febrero, le releva Valeriano Weyler,        dor de Santiago. Cervera sale a combatir y pier-     abrió el conflicto entre autoritarismo y
    1876 (marzo): Estrada Palma sustituye en la          dispuesto a ganar la guerra. Cierra las trochas de   de todos sus barcos el 3 de julio. Santiago capi-    democracia, ya explícito en la guerra an-
    presidencia a Aguilera.                              Mariel a Majana y de Júcaro a Morón; concentra       tula el 16. España firma el armisticio el 12 de      terior; pero se trató de situarlo, al menos
    1877 (octubre): captura de Estrada Palma. Lle-       en pueblos vigilados a unos 400.000 campesinos       agosto y Manila se rinde el 13. El 10 de diciem-     transitoriamente, en un segundo plano,
    ga un nuevo capitán general, Martínez Campos,        y persigue a Maceo en Pinar del Río. Maceo           bre, España firma la Paz de París, liquidando su     procurando salvar los desacuerdos.
    dispuesto a negociar la paz.                         muere en diciembre.                                  Imperio ultramarino.                                     Maceo era más práctico –y más auto-
                                                                                                                                                                   ritario– que Gómez o Martí. Su idea del
4                                                                                                                                                                                                                                                                                                   5
DOSSIER

manera, lo cierto es que la guerra contra los espa- Reparto de comida                  mente formadas por campesinos, muchísimos de                                                                                                        En política, también las reacciones españolas
ñoles fue, también, una especie de guerra civil en- en una                             ellos de color. Los españoles se encontraron sumi-                                                                                              irían a remolque de los acontecimientos. La gran
tre cubanos. El autonomismo, decidido a ofrecerle reconcentración. La dos en un largo y destructor conflicto colonial. Con-                                                                                                            preocupación fue cortar el avance independentista
una oportunidad -incluso ya tardía- a su vieja me- falta de viviendas,                 flicto cruel, seguramente como pocos, por lo de-                                                                                                hacia La Habana, pero nada se haría por introducir
trópoli, haría posible un equilibrio de fuerzas.           de instalaciones            sesperado de las posiciones y por el sufrimiento de                                                                                             cambios políticos en la capital. Al contrario, se de-
   Sin embargo, al declararse el conflicto armado sanitarias, de                       las partes, que no quisieron en ningún caso claudi-                                                                                             jaría a los voluntarios hacer y deshacer, alentándo-
contra el poder de España, en febrero del 95, mu- alimentos, de                        car. Los españoles fueron siempre a remolque de                                                                                                 les en sus desmanes y bravuconadas.
chos autonomistas estaban implicados, de una u libertad... causaría                    los insurrectos, rechazándoles, persiguiéndoles,
otra forma, en la sublevación: habían llegado a ella ingentes                          causándoles bajas –escasas en proporción a las que                                                                                              Estados Unidos, el protagonista
defraudados por la inútil reforma que apadrinaba sufrimientos a los                    ellos mismos sufrían–, o privándoles de recursos...                                                                                                Confundiendo los campos diplomáticos en que
Abárzuza. Pero también muchos de ellos se halla- campesinos                            Pero, de hecho, las tropas españolas sirvieron, an-                                                                                             se dirimía la contienda, España no sabría afrontar
ban a la paciente espera de una solución, cual- reconcentrados por te todo, para proteger los ingenios de los españoles                                                                                                                los giros de la política exterior norteamericana. És-
quiera que ésta fuese, ofrecida por España. Los in- Weyler, abajo.                     y de los proespañoles, cubanos o no.                                                                                                            ta ya había demostrado en el asunto español con
dependentistas ganaron la partida a los autonomis-                                         Las tácticas de la guerra económica no eran uná-                                                                                            Inglaterra a propósito de Venezuela, en el 95, cuál
tas a lo largo de la guerra y no puede exculparse de                                   nimes. Maceo quería conceder permisos selectivos                                                                                                iba a ser su probable elección respecto al Caribe y
esta inclinación de la balanza al Gobierno español,                                    para hacer la zafra, a cambio de las contribuciones                                                                                             América Central. El secretario de Estado norteame-
a su cruel manera de llevar la guerra, a su inflexi-                                   de los hacendados. Gómez, por el contrario, seguía                                                                                              ricano, Olney, artífice de aquella proclamada neu-
bilidad arancelaria, a su obstinación...                                               la estrategia de Martí –lucha masiva, clausura total                                                                                            tralidad –que formalmente favorecía a España– lo-
   ¿Quedaban sólo la impotencia y la espera resig-                                     de las fuentes de la riqueza que sostenían al poder                                                                                             graría, a finales de aquel mismo año, que el Go-
nada, o todavía podía alcanzarse un arreglo pacta-                                     español– y proclamaba la guerra a toda costa. Que-                                                                                              bierno de Londres dejara sola a España.
do? No está claro que una opción de este tipo hu-                                      ría privar de recursos al ejército español y cortarle                                                                                              La debilidad de la posición española encerraba
biera prosperado en 1895, pero los autonomistas                                        los accesos al abastecimiento y a la produccción.                                                                                               también los elementos de una estrategia del mal
estuvieron aguardando cualquier señal,                                                                                                                                                                                                 menor, que iría perfilándose a medida que se agra-
cualquier paso del Gobierno español,                                                                                                                                                                                                   vaba la situación en Cuba. En el otoño del 95 ya
mientras los independentistas ganaban                                                     Glosario                                                                                                                                     había –más en Cuba que en España– quien veía
fuerza día a día. A principios de julio de                                                                                                                                                                                             una cierta salida, mantenida en secreto, en la in-
1895, Martínez Campos escribía a su                                      Autonomía. El 25 Mambí. Guerrillero independentista                                                                                                           tervención norteamericana. Incluso Martínez Cam-
ministro de Ultramar: “La guerra es más                                  de noviembre de 1897, Pacíficos. Campesinos que seguían culti-                                                                                                pos –según el cónsul norteamericano, en carta del
grave que en el 76; el país nos es más                                   un real decreto gestio- vando los campos y pasaban a los mambises,                                                                                            3 de abril de 1896 al secretario Olney– había abo-
hostil...” Y unos días después, volviendo                                nado por el Gobierno de quienes eran el principal apoyo, informa-                                                                                             gado en los meses anteriores por el reconocimiento
a hacer sonar la alarma: “El sistema es                                  de Sagasta a impulso ción sobre los movimientos de las tropas espa-                                                                                           norteamericano de la beligerancia mambí, porque
distinto”.                                                               del ministro de Ultra- ñolas.                                                                                                                                 ello obligaría a Estados Unidos a introducirse di-
   Ni siquiera era necesario considerar                                  mar, Segismundo Mo- Reconcentraciones. Para evitar su apo-                                                                                                    rectamente en la guerra de Cuba; España, vencida
la idea de que, antes o después, iba a                                   ret, concedía a Cuba yo a los mambises, los campesinos fueron con-                Los intereses extranjeros afincados en el campo     Antonio Cánovas         al precio de unos cuantos barcos anticuados, sal-
intervenir Estados Unidos. El propio Cá-           JOSÉ MARÍA            una amplia autonomía. centrados en poblados vigilados por el Ejército.         (franceses, alemanes o ingleses, además de norte-      del Castillo, el jefe   dría de la Isla salvando el honor.
novas se desesperaría al comprobar, en               GÁLVEZ              Fue el Partido Autono- Militarmente, fue una decisión eficaz, pero la          americanos y españoles, sin duda los más impor-        de Gobierno al que         Sea como fuere, en los debates del Senado nor-
sucesivas cartas del capitán general, có-                                mista el encargado de población reconcentrada sufrió de forma atroz            tantes) sufrirían de continuo incendios y actos de     sólo le valía la        teamericano, con mayoría a favor de la beligeran-
mo empapaban aquellas líneas dudas y           ejercer el Gobierno, bajo el nombre de Consejo por la falta de medios, las inmoralidades admi-           bandidaje. Ello hizo que, al menos al principio del    victoria militar        cia, aparecía diáfana la opinión de que una vez li-
resquemores, cuando se daba el caso de         de Secretarios, a partir del 1 de enero de 1898. nistrativas, la escasa higiene y el hambre... Se        conflicto, las respectivas Cancillerías brindasen      (por Luis Madrazo,      quidada la soberanía española –como apuntaba di-
que él mismo, sin moverse un milímetro         Presidía el ejecutivo el jefe histórico de los au- supone que unas 400.000 personas llegaron a           cierto apoyo diplomático a España.                     Congreso de los         rectamente White–, debería ejercerse sobre Cuba
de su intransigencia, no albergaba nin-        tonomistas, José María Gálvez, cuyas atribucio- vivir en ellas –casi el 20 por ciento de la pobla-          En agosto de 1895, para evitar la destrucción       Diputados, Madrid).     una tutela amplia, concreta y directa.
guna: “No puedo yo –escribía Martínez          nes alcanzaban todos los aspectos, menos la de- ción de la Isla–. Aunque no existen cifras preci-        absoluta de los ingenios y evitar reclamaciones di-                               La respuesta de la opinión española ante este
Campos–, representante de una nación           fensa y la representación exterior.                  sas de la mortandad registrada, los norteameri-     plomáticas, el Gobierno español prohibió a los ex-                             decisivo giro fue rápida. Estaba alentada por un
culta, ser el primero que dé ejemplo de        Guerra de los Diez Años o Guerra canos la elevaron a 200.000. En cualquier caso,                         tranjeros que izasen sobre sus propiedades la ban-                             españolismo retórico, xenófobo y racista, que ali-
crueldad e intransigencia; debo esperar        Grande. La desarrollada desde 1868 a la Paz se supone que los muertos fueron más de                      dera de su nación, al tiempo que Capitanía les pro-                            mentó la guerra contra los mambises y que exas-
a que ellos empiecen”.                         de Zanjón, el 10 de febrero de 1878.                 50.000.                                             metía protección militar. Muchos destacamentos                                 peró el brevísimo conflicto con el invasor. Pero la
   Proponía entonces a Weyler como su          Guerra Chiquita. La producida desde Voluntarios cubanos. Tropas paramili-                                quedaron repartidos, aquí y allá, porque lo más im-                            reacción de las masas españolas estuvo también
sucesor: “No vacile –le insistía a Cáno-       agosto de 1879 a 1884.                               tares favorables a España y su acción integrista,   portante para la metrópoli era no carecer de abas-                             impulsada por la prensa y los políticos. En las ma-
vas– en que él me reemplace”. Quería           Guerra de la Independencia. Conflic- pagadas por los grandes intereses hispano-anti-                     tecimiento y no cortar totalmente el comercio exte-                            yores ciudades de la Península –lo mismo que en
poner a cubierto su conciencia cristiana,      to desarrollado entre el Grito de Baire, abril de llanos y compuestas, básicamente, en sus rangos        rior. En noviembre, ya en Santa Clara, Máximo Gó-                              Cuba o Puerto Rico– hubo motines y protestas con-
sus creencias morales y su humanidad.          1895, y el armisticio del 12 de agosto de 1898.      inferiores, por emigrantes recientes.               mez ordenó paralizar la zafra y la cosecha. Sin ex-                            tra Estados Unidos, se quemaron banderas y de-
No podía, esa vez, fusilar sin conmisera-                                                                                                               cepción, “Todo por Cuba” era la consigna. Para los                             pendencias públicas y el Ministerio decretó el cie-
ción: “No tengo condiciones para el ca-                                                                                                                 partidarios de la independencia resultaba decisivo
so”. Y el caso era ya de extrema urgen-
cia. Poco después, derrota tras derrota,
                                                                                                                                                        el hecho de que la mayoría de los hacendados se
                                                                                                                                                        dejara proteger por las tropas del Gobierno español.
                                                                                                                                                                                                               En los debates del Senado
España, rechazando de plano la idea de                                                                                                                     La tea cobró dimensiones inmensas. El avance        norteamericano aparecía diáfana la
la autonomía, apretaba cruelmente las                                                                                                                   de las trompas mambisas, de Oriente a Occidente,
clavijas de la guerra colonial.                                                                                                                         podía seguirse por el rastro del humo que salía de     opinión de que, una vez liquidada la
                                                                                                                                                        los trenes cargados de caña, de los cafetales y ca-
Final obligado para la crisis                                                                                                                           ñaverales destruidos por el fuego. Los españoles
                                                                                                                                                                                                               soberanía española, debería ejercerse
   En mayo de 1895, Máximo Gómez y
Antonio Maceo asumieron el mando su-
                                                                                                                                                        corrían de un lado a otro siguiendo la humareda,
                                                                                                                                                        que avanzaba con mayor rapidez que sus movi-
                                                                                                                                                                                                               sobre Cuba una tutela amplia, concreta
premo de las tropas mambisas, básica-                                                                                                                   mientos.                                               y directa
6                                                                                                                                                                                                                                                                                         7
DOSSIER

Pronto se vería el error de quienes                                                                                                     esfuerzo en hombres y en pertrechos que continua-       Abajo, izquierda,      gasta mismo– y la esperanza de un reducido grupo
                                                                                                                                        ba decidida a hacer; los barcos de la Trasatlántica     Segismundo Moret y     –Moret, una vez más, como ministro de Ultramar–,
creyeron que el cambio aminoraría la                                                                                                    salían cada quince días de los puertos españoles        Prendergast,           se decidieron por un cambio de política, que espe-
                                                                                                                                        (Cádiz, La Coruña, Barcelona, Santander) cargados       ministro de            raban habría de complacer a cubanos y estadouni-
fuerza progresiva de los                                                                                                                de soldados; fueron unos 200.000 hombres en to-         Ultramar que           denses. Weyler sería sustituído por Ramón Blanco,
                                                                                                                                        tal. Pero tampoco España estaba perdiendo la con-                              que tendría otras instrucciones militares y políticas,
independentistas... Hubo                                                                                                                tienda. Al prolongarse la contienda, españoles y cu-
                                                                                                                                                                                                concedió la tardía
                                                                                                                                                                                                autonomía a Cuba       en torno, finalmente, a la promesa de autonomía.
autonomistas que ingresaron en las                                                                                                      banos se vieron obligados a sacar recursos de don-      (por Salvador             El Gobierno autonómico organizado en noviem-
                                                                                                                                        de se pudiera. España, de los empréstitos y los         Escolá, 1901,          bre del 97 y compuesto por cubanos autonomistas
filas del ejército mambí                                                                                                                mambises, apretando las tuercas de la emigración        Colección del          y reformistas, tomó posesión el día 1 de enero de
                                                                                                                                        y hasta llegando a permitir, en ciertas ocasiones,      Congreso de los        1898. Pronto se vería el error de quienes creyeron
                                                                                                                                        que se hiciesen la zafra y la molienda.                 Diputados, Madrid).    que el cambio aminoraría la fuerza progresiva de
rre temporal de sus instalaciones para evitar dis-                                                                                         Sin embargo, la dirección de la revolución creía     Abajo, derecha,        los independentistas.
turbios.                                                                                                                                en la guerra que diseñó Martí y repetía la adverten-    Francisco Romero          Al conocerse los horrores de la reconcentración,
   Si se exceptúa el papel agitador del socialismo                                                                                      cia del 6 de noviembre de 1895, hecha a su ejér-        Robledo, uno de los    había habido autonomistas que ingresaron en las fi-
contra la desigualdad de clases ante el recluta-                                                                                        cito por Máximo Gómez: “Será considerado traidor        políticos que mejor    las del ejército mambí. Fueron menos quizá los que
miento (“¡O todos o ninguno!”), las algaradas que                                                                                       a la patria el obrero que preste la fuerza de su bra-   representó el          adoptaron la tendencia inversa, un trasvase casti-
mezclaban el cansancio de la guerra con la protes-                                                                                      zo a esas fábricas de azúcar,
ta por la subida del precio del pan y la desespera-                                                                                     fuente de recursos que debe-
ción de las madres, que se arrojaban a las vías del                                                                                     mos cegar a nuestros enemi-
tren que se llevaba a los soldados, la sociedad es-                                                                                     gos”.
pañola aprovechó la guerra, por lo que parece, pa-                                                                                         Entre tanto, pervivía en
ra asentar algunos elementos de su inmediata y re-                                                                                      Cuba otro sector, que seguía
lativa prosperidad.                                                                                                                     reclamando de España las re-
                                                                                                                                        formas siempre aplazadas.
Represión en vez de libertad                                                                                                            En su afán de separarse de
   A principios de marzo de 1896, cuando Weyler                                                                                         los independentistas, apoya-
desembarcó en La Habana, la idea autonomista pa-                                                                                        ron, en cierto modo, la recon-
recía haber crecido un tanto, habida cuenta de lo                                                                                       centración. Así ocurrió, en la
improbable que parecía una victoria sobre la insu-                                                                                      primavera de 1896, con el
rrección. La movilidad interior de las fuerzas políti-                                                                                  autonomista Rafael Montoro,
cas en Cuba seguía siendo relativamente grande. Y,                                                                                      que a petición del embajador
si bien es verdad que los independentistas azotaron                                                                                     español en Washington, Du-
con furia a los autonomistas, también es cierto que                                                                                     puy de Lôme, dijo que la au-
las fronteras entre una y otra opción se mantuvie-                                                                                      tonomía española debería
ron constantemente abiertas, hasta el mismo mo-                                                                                         otorgarse a la colonia una vez
mento de la concesión final de la autonomía, en no-                                                                                     alcanzadas victorias decisi-
viembre de 1897. Y, aún entonces, se produjo un                                                                                         vas sobre los insurrectos.
cierto trasvase de algunos independentistas hacia                                                                                          La acción de Weyler, mar-
el Partido Liberal Autonomista. Éste habría de ser,      Práxedes Mateo                                                                 qués de Tenerife y ex-comba-
por unos pocos meses, el partido político rector,        Sagasta, el                                                                    tiente en la guerra, quería
tanto en Cuba como en Puerto Rico.                       presidente del                                                                 acabar aquello, como dijera
   En la Península, a falta de mejor solución, la        Gobierno que                                                                   Cánovas, con dos únicas ba-
idea autonomista había retoñado entre algunos li-        concedió la                                                                    las: una para Maceo y otra
berales. Entre los políticos de primera fila, era Se-    autonomía a Cuba,                                                              para Gómez. Para cortar de
gismundo Moret el mejor exponente de aquellos            pero no logró          fuerzas insurrectas a Pinar del Río. Sólo entonces      raíz el apoyo local, hizo que los guajiros residieran   caciquismo y los       gado duramente por los jefes de la independencia.
que veían las ventajas de imponer ese giro a la si-      terminar la guerra     puede decirse propiamente que se había extendido        en los pueblos y ciudades con guarnición militar,       intereses                 Iba a deshacerse de un plumazo la esperanza de
tuación. Conversando con el embajador inglés Tay-        ni evitar la derrota   la idea de una guerra de liberación nacional, una       sin derecho a abandonarlos, bajo pena de muerte.        particulares en las    que la Constitución autonómica en Cuba serviría
lor, a finales de marzo de 1896, Moret expresaba         (busto por Mariano     guerra social dirigida contra el dominio político es-   El hambre hizo estragos entre los campesinos eva-       colonias,              para suavizar la creciente irritación norteamericana
su confianza en la eficacia de la autonomía, aun-        Benlliure, 1902,       pañol, pero también contraria a cualquier tipo de       cuados por la fuerza: mujeres, niños y ancianos so-     desempeñó la           respecto a la política española en Cuba. Estados
que no fueran muy extensas sus libertades y toda-        Colección del          opresión.                                               bre todo, porque los hombres escaparon y se su-         cartera de Ultramar    Unidos no estaba dispuesto ni siquiera a molestar-
vía mantuviera una fuerte vinculación con la me-         Congreso de los           A pesar de ello, quedaron bien visibles muchos       maron a la rebelión.                                    en los críticos años   se en considerar la viabilidad de la autonomía y de-
trópoli.                                                 Diputados).            residuos y recelos de la situación anterior: no había                                                           de la Guerra de        cidió oponerse vivamente a ella.
   Pero las cosas iban a complicarse con la llegada                             sido fácil convencer a los jefes orientales –entre      Sólo un espejismo                                       Cuba; junto con           Temía la posibilidad de que se entrara en una
de Maceo y Gómez a Occidente. El riesgo de perder                               ellos, Calixto García– para que dejaran de batirse         Nada podía cambiar aquella desesperante situa-       Cánovas es el          guerra declarada entre cubanos, una guerra que, al
la Isla entera (o, al menos, de verla partida en dos;                           en la zona de Oriente, donde las cosas iban bien        ción, no obstante lo evidente de que se había en-       representante más      final, favoreciera a la metrópoli, que seguía reser-
dos Cubas diferentes, quizá irreconciliables), en lu-                           para los sublevados, para encender la tea en Occi-      trado en un impasse. Ello al menos, hasta el asesi-     característico de la   vándose el poder militar. Una guerra, por último,
gar de inclinar a los conservadores hacia la autono-                            dente, donde los resultados estaban aún por verse.      nato de Cánovas en agosto de 1897, por un anar-         intransigencia         que dificultaría cualquier otra actuación de terce-
mía, llevaría a redoblar los esfuerzos militares, op-                           Hasta entonces, Occidente había vivido práctica-        quista italiano que –según rumores– parecía hallar-     metropolitana (por     ros desde el exterior. Cuando estalló por azar el
tando por una inmisericorde represión.                                          mente de espaldas a los orientales, aprovechando        se en connivencia con exiliados antillanos residen-     Ignacio Pinazo,        Maine, el reloj para la intervención armada yanqui
   Lo que se conoce por la invasión de Occidente                                de una manera u otra la protección que le brinda-       tes en París, con Emeterio Betances a su frente.        1901, Colección del    había sido ya puesto previamente en la hora apro-
cubre el periodo de la guerra que se extiende entre                             ba el Gobierno español.                                    Con el relevo, llegaron al Gobierno los liberales,   Congreso de los        ximada. Y, bien posiblemente, con una decidida an-
octubre de 1895 y enero 1896, hasta llegar las                                     España no estaba ganando la guerra, a pesar del      que entre el temor de la mayoría de su partido –Sa-     Diputados, Madrid).    telación.
8                                                                                                                                                                                                                                                                          9
DOSSIER




El guante y las garras
En colaboración con España o en guerra con ella, Estados
Unidos lo tenía claro: “Tan seguro como que amanece cada
mañana, más pronto o más tarde Cuba será americana”
Antonio Elorza                                          “El señor de          mentación ya configurada antes de la aparición de
Catedrático del Historia del Pensamiento político       Cánovas está ciego,   este libro en la nota Olney.
Universidad Complutense, Madrid                         quizás
                                                        deliberadamente”,     La oportunidad perdida


L
        A INSURRECCIÓN PATRIÓTICA DE CUBA               comentaba el 12 de       Esta nota, entregada por el secretario de Estado
        movilizó a la opinión pública norteamerica-     julio de 1897 el      norteamericano al ministro plenipotenciario de Es-
        na. Una de sus manifestaciones fue la lite-     embajador             paña en Washington el 4 de abril de 1896, nace en
        raria y como ejemplo puede servir el libro      norteamericano en     el marco de la agitación de la opinión pública nor-
del republicano Murat Halstead, que estuvo en la        Madrid, Hannis        teamericana en favor de los patriotas cubanos y del
Isla durante el mandato de Weyler y que muestra la      Taylor. Antonio       debate en el Congreso sobre el reconocimiento de
situación en enero de 1897. Su libro, The Story of      Cánovas del           su derecho a la beligerancia, mientras el Gobierno
Cuba. Her Struggles for Liberty, reúne los cuatro       Castillo, con         Cánovas ha puesto al general Weyler al frente del
componentes principales de la visión intervencio-       uniforme de gala      ejército expedicionario y de la gobernación de la Is-
nista norteamericana durante la guerra.                 (Vicente Esquivel,    la, tratando de alcanzar una solución exclusiva-
   Primero, la exaltación de las riquezas de la Isla    Palacio de la         mente militar del conflicto.
y sus condiciones para alcanzar un porvenir ventu-      Moncloa, Madrid,         El balance de situación que fundamenta la nota
roso. Cuba es “la perla de las Antillas”: azúcar, ta-   Patrimonio            resalta el avance insurrecto, con la invasión de Oc-
baco, paisaje y fauna... todo configura un mundo        Nacional).            cidente y el control de las zonas rurales: “Fuera de
maravilloso, al alcance de Estados Unidos, pero                               las ciudades que todavía permanecen bajo el domi-
amenazado de destrucción por la guerra. Denuncia,                             nio de España, la anarquía, el menosprecio de la
después, la egoista y corrupta administración espa-                           ley, el terrorismo imperan. Los insurrectos com-
ñola en tiempo de paz, como obstáculo para ese                                prenden que la destrucción total de las cosechas,
bienestar, y de la acción guerrera de Weyler, inútil                          las fábricas y la maquinaria ayudan a su causa de
a pesar de su crueldad para vencer al adversario,                             dos modos. Por una parte, disminuyen los recursos           Todavía no apunta la idea de que España no po-        Para los               mía de Cuba. “Lo que Estados Unidos desean ha-
causa de ruina para la Isla (y para España). Terce-                           de España; por otra empujan a sus filas a los tra-       drá ganar la guerra, pero sí hay una censura abier-      norteamericanos,       cer, si se les permite indicar el camino, es coope-
ro, una nueva exaltación de lo cubano, al describir                           bajadores que se quedan sin empleo”. En el diag-         ta a la rigidez del Gobierno Cánovas, esgrimiendo la     Cuba significaba:      rar con España para la inmediata pacificación de la
la entrega de los insulares a la lucha por la inde-                           nóstico de Olney se observa, no obstante, que la         espada y negando las reformas: “No ha dado mues-         “azúcar, tabaco,       isla, bajo una base que, dejando a España sus de-
pendencia.                                                                                     responsabilidad de la destrucción       tra alguna que indique que la rendición y sumisión       paisaje y fauna...     rechos de soberanía, consiga para el pueblo de la
   Llegados al cuarto punto, la                                                                recae sobre los mambises.               serían seguidas de otra cosa que de una vuelta al        un mundo               isla todos aquellos derechos y poderes de autogo-
reiterada simpatía por la causa                                                                Tampoco acepta Olney la preten-         antiguo régimen”. El Gobierno de Estados Unidos          maravilloso, al        bierno local que puedan razonablemente pedir”.
cubana hubiera debido servir de                                                                sión de reconocimiento de la beli-      condena la idea de una victoria militar de España        alcance de Estados        Estados Unidos “usarían de su influencia para
apoyo a un compromiso con la                                                                   gerancia, por carecer el Gobierno       que al mismo tiempo “no satisficiese las justas de-      Unidos, pero           que fueran aceptados”, privando de apoyos a los
causa de la independencia, pe-                                                                 insurrecto de base territorial y de     mandas y aspiraciones del pueblo de Cuba”. Las           amenazado de           insurrectos, mientras que España se limitaría a
ro no es así: “La lógica de la his-                                                            residencia conocida. Desde el pun-      destrucciones de recursos económicos vienen ade-         destrucción”. A esa    aceptar el consejo, sin menoscabo de su soberanía,
toria de España es la pérdida de                                                               to de vista ideológico, destaca el      más a justificar la preocupación, “la ansiedad”, de      visión corresponde     ya que la concesión se haría por su plena iniciati-
Cuba”. Halstead concluye: “Con                                                                 rechazo de la independencia, por        Estados Unidos y de su presidente ante la guerra.        esta representación    va. Sólo quedaba una reserva de intenciones inde-
el destino de Cuba en las manos                                                                juzgar que ésta daría lugar a una          La nota Olney rechaza la intervención, acen-          inglesa de La          finidas: “Para este fin los Estados Unidos ofrecen y
de su propio pueblo, obedecerá                                                                 guerra de razas, reproduciendo la       tuando al máximo el respeto a la soberanía españo-       Habana en 1851         usarán sus buenos oficios en el tiempo y manera
a la irresistible atracción de                                                                 situación vigente en Santo Domin-       la. Pero admite que, a la vista de la situación, “per-   (Smith Hnos. y Cía.,   que se considere oportuno”.
nuestra Unión para ser uno de                                                                  go. “Hay poderosísimas razones          sonas prudentes y honradas” insistieran en Estados       Londres).                 La carga de coacción no se colocaba en las ac-
los Estados Unidos”.                                                                           para temer que si España se retira-     Unidos sobre la necesidad de poner fin al conflic-                              tuaciones propuestas, sino en el discurso que las
   La tajante fórmula final sería                                                              se de la isla, el único lazo de unión   to. “Hay que dar por sentado que Estados Unidos                                 justificaba: “Su mediación [la de Estados Unidos],
anulada por los acontecimien-                                                                  entre las diferentes facciones de       no pueden contemplar con complacencia otros diez                                creemos no debe rechazarse por nadie”. Tanto Es-
tos, pero el texto de Halstead re-                                                             los insurrectos desaparecería, que      años de insurrección en Cuba, con todos sus daño-                               paña como los insurrectos debían confiar a ciegas
sume inmejorablemente la tra-                                                                  una guerra de razas sobrevendría,       sos y lamentables incidentes. El objeto de la pre-                              en las buenas intenciones norteamericanas.
yectoria y los fines de la acción                                                              tanto más sanguinaria a causa de        sente comunicación, sin embargo, no es discutir la                                 Cánovas rechazó la “hipotética mediación” pro-
diplomática de su país, espe-                                                                  la experiencia adquirida durante la     intervención, ni proponer la intervención, ni prepa-                            puesta, cargando sobre los insurrectos su inutili-
cialmente a partir del mensaje                                                                 insurrección”. Dos Repúblicas en-       rar el camino para la intervención”.                                            dad, ya que suponía que no la aceptarían. La nega-
de Cleveland, pero de acuerdo                                                                  frentadas, una blanca y otra negra,        Es un “No, pero...” que encuentra salida en una                              tiva tuvo lugar en dos escenarios: el diplomático,
con una estructura de la argu-                                                                 hasta que una aplastase a la otra.      fórmula conciliadora: soberanía española, autono-                               con la nota que el duque de Tetuán, ministro de Es-
10                                                                                                                                                                                                                                                                      11
DOSSIER

                                                                                                     ba, el mensaje modifica algu-     de Cánovas, de concesión de reformas tras la su-                                gros, no como los negros de los Estados Unidos, si-
                                                                                                     nos puntos esenciales de la       misión de los insurrectos y había enumerado varias                              no como los negros de Africa, africanos en todos
                                                                                                     nota Olney y, sobre todo, sien-   opciones de intervención de Estados Unidos, desde                               sentidos”. Esa negritud servía de base para el opti-
                                                                                                     ta las bases sobre las que su     el reconocimiento de la independencia (rechazada                                mismo teniendo en cuenta que, con la muerte de
                                                                                                     sucesor, McKinley, apoyará la     porque el único Gobierno como tal en la Isla seguía                             Antonio Maceo, “los insurrectos negros, que cons-
                                                                                                     intervención. Ésta se presenta    siendo el español), o la compra de la misma (“su-                               tituyen la mayoría, han perdido su hombre más há-
                                                                                                     como inevitable en caso de no     gestión ésta probablemente digna de considera-                                  bil”. Quedaba Máximo Gómez, pero éste era blan-
                                                                                                     producirse la pacificación de     ción” si España la aceptara), o una guerra con Es-                              co y extranjero “y no puede ejercer la influencia de
                                                                                                     la Isla. Sin duda el endureci-    paña, que “no habría de alcanzar grandes propor-                                Maceo”. Seguiría la guerra: “España se considera
                                                                                                     miento respondía, tambien, al     ciones ni ser de éxito dudoso”.                                                 bastante fuerte para continuar las campañas de
                                                                                                     frustrado ensayo español de           A pesar de que inmediatamente Cleveland ma-                                 Cuba y Filipinas hasta conseguir la paz. No impor-
                                                                                                     hacer intervenir a las grandes    nifestaba su preferencia por el derecho y la paz, la                            ta lo que pueda durar la contienda, porque la na-
                                                                                                     potencias.                        espada de Damocles quedaba ya suspendida sobre                                  ción está unida. La Reina, el pueblo y el Gobierno
                                                                                                     La posición adoptada por Cle-     el colonialismo español. Cleveland puntualiza:                                  tienen el mismo objetivo: continuar la guerra hasta
                                                                                                     veland se apoya sobre tres        “Debo añadir que razonablemente no puede admi-                                  aplastar las dos insurrecciones”.
                                                                                                     puntos: la incapacidad de Es-     tirse que la actitud hasta ahora expectante de los      Carlos O’Donnell y         Cánovas pudo contar con el paréntesis que su-
                                                                                                     paña para obtener una victo-      Estados Unidos sea mantenida indefinidamente”.          Abreu, duque de         ponía la toma de posesión del nuevo Gobierno de
                                                                                                     ria militar, el enorme coste          La conclusión no podía ser más clara: de seguir     Tetuán, ministro de     McKinley en marzo de 1897. En todo caso, Cáno-
                                                                                                     para la Isla de la guerra de      la guerra sin que España acudiera a los “amistosos      Estado con Cánovas,     vas trató de cambiar algo las cosas al llegar Mc-
                                                                                                     devastación y la entidad de       oficios” de Norteamérica, ésta adoptaría la decisión    1890-91 y 1895-97       Kinley al poder, publicando por lo menos, y anun-
                                                                                                     los intereses norteamericanos     de intervenir en Cuba. No se equivocaban los co-        (José Piquer, Museo     ciando la entrada en vigor cuando se pudiera, una
                                                                                                     lesionados por ello.              mentaristas peninsulares que, a partir de este mo-      del Ejército,           versión modificada de la reforma Abárzuza. El 2 de
                                                                                                     El primer punto constituye la     mento, empiezan a hablar de riesgo de guerra con        Madrid).                abril escribía a Weyler que confiaba en las reformas
tado, remite el 22 de mayo al embajador de Espa-        Caballería española   clave de toda la argumentación: España es incapaz        Estados Unidos.                                                                 por aplicar cuando la situación militar lo permitie-
ña en Washington, Dupuy de Lôme, para que éste          en Cuba ante uno      de ganar la guerra, a pesar de los enormes esfuer-                                                                                       ra: “Es lo único que puedo intentar para no dejar
la de a conocer a Olney, y el discurso de la Corona     de los ingenios       zos desplegados: “Ha llegado a ser patente la inca-      Don Tancredo Cánovas                                                            perder los frutos de la guerra o para caer al menos
leído por la Reina Regente en la sesión de apertu-      protegidos (La        pacidad de España para triunfar de la insurrección”          El presidente del Gobierno español respondió                                con honor, dejando a otros la responsabilidad del
ra de las Cortes, el 11 de mayo de 1896.                Ilustración           y “la desesperada lucha para restaurarla [su sobe-       por medio de una larga entrevista concedida a The                               inevitable desastre”.
   El texto del discurso de la Corona es el más ex-     Española y            ranía] ha degenerado en una contienda que sólo           Journal de Nueva York, celebrada en Madrid el 17
tenso y duro. La guerra es la consecuencia del ban-     Americana, grabado    significa inútiles sacrificios de vidas humanas y la     de diciembre. “Las declaraciones que me hizo                                    Pintan bastos
dolerismo, acaudillado por “extranjeros u hombres       iluminado por         completa destrucción de toda riqueza (...)”. “Es in-     acerca de la política de su Gobierno en lo que se re-                               El 26 de junio, el secretario de Estado, John
de color, que en nada tenían las reformas políticas,    Enrique Ortega).      minente –sigue Cleveland– la más completa ruina          fiere a la cuestión de Cuba, –anota el periodista                               Sherman, entregaba al embajador de España en
económicas ni administrativas, por liberales que                              de la Isla, a menos que se ponga rápidamente tér-        desplazado a Madrid– constituyen una réplica di-                                Washington, Dupuy de Lôme, una nota donde se
fueran”. Quedaba así enunciado una vez más el                                 mino a la actual lucha (...)”.                           recta al Mensaje de Mr. Cleveland y a las amenazas      General Stewart L.      condenaba la guerra desarrollada por Weyler. Pedía
principio canovista de la inutilidad de las reformas                              Esta dimensión del conflicto, agudizada a lo lar-    de intervención norteamericana”.                        Woodford,               que la guerra se desarrollase según los códigos mi-
en el caso de Cuba. Ni siquiera las ya aprobadas,                             go de 1896, justifica la toma de posición adoptada           Ante el cambio en la posición de Cleveland, Cá-     embajador               litares civilizados” y “un arreglo permanente” des-
como la llamada fórmula Abárzuza, debían ser pro-                             por el presidente de Estados Unidos. La contem-          novas optaba por mantener la suya, reiterando que       norteamericano en       pués de “trece años” (sic) de conflicto. A esa cláu-
mulgadas mientras durase la guerra.                                           plación de la ruina de la Isla suscita la simpatía y     cualquier reforma vendría sólo tras la victoria, re-    Madrid desde el         sula humanitaria recurrirá el Gobierno norteameri-
   En la nota del duque de Tetuán se añadía que la                            la solidaridad entre los norteamericanos. Fomenta        chazando toda mediación y adoptando un puro             verano de 1897          cano en lo sucesivo para justificar su intervención
mejor contribución de Estados Unidos al fin de la                             también la ayuda a los patriotas cubanos, que de-        dontancredismo –”España no se apartará de esta lí-      hasta la ruptura de     como una guerra justa.
insurrección consistiría en impedir los auxilios que                          sarrollan, a su vez, una intensa actividad en el te-     nea de conducta suceda lo que quiera”–, basado en       relaciones en abril         Dupuy respondió el 30 de junio relativizando la
los independentistas recibían desde su territorio,                            rritorio estadounidense, organizando expediciones        la idea de que la capacidad militar y el honor de Es-   de 1898                 cuestión de los concentrados, ensalzando la gene-
anulando sus posibilidades de proseguir la lucha.                             que obligan –según Cleveland– a una labor extraor-       paña, respaldados por el reciente éxito en el em-       (caricatura de          rosidad de España y desplazando la responsabili-
El Gobierno español apuntaba así a una responsa-                              dinaria de vigilancia de las costas. Y, sobre todo, la   préstito para cubrir los gastos de guerra.              Gedeón, 1897,           dad de la prolongación de la guerra sobre el “pue-
bilidad indirecta del norteamericano en la conti-                             guerra causa considerables perjuicios a los intere-          El tono de Cánovas era altanero: “España no         colección A. Elorza).   blo americano” que seguía auxiliando a “los fili-
nuación de la guerra.                                                         ses económicos de Estados Unidos.                        puede consentir que se la den consejos para el                                  busteros”. Washington tenía ya abierta la vía para
   No fueron sólo palabras. En el verano de 1896,                                 Pese a todo, Cleveland se sitúa en la misma lí-      arreglo de sus asuntos interiores por ningún otro go-                           justificar su intervención, por la negativa española
el duque de Tetuán intentó que las grandes poten-                             nea que Olney: concesión de la autonomía por par-        bierno, ni puede consentir que ninguna agitación                                a aceptar sus recomendaciones humanitarias. “El
cias presionaran a Estados Unidos para que blo-                               te de España y amistoso ofrecimiento de Washing-         extranjera influya en sus tratos con la colonia re-                             señor de Cánovas está ciego, quizás deliberada-
quease la ayuda a los insurrectos. Aquel intento de                           ton de emplear “sus buenos oficios” ante las par-        belde. Este gobierno quiere la paz, pero no renun-                              mente”, comentaba el 12 de julio el embajador
internacionalización del conflicto fue rápida y aira-                         tes como garantía de la paz. Así podría alcanzarse       ciará a la guerra por ningún motivo que afecte a su                             norteamericano en Madrid, Hannis Taylor, a su co-
damente rechazado por el embajador de Estados                                 la pacificación de la Isla y conciliarse los factores    honor. Si los Estados Unidos obligan a España a la                              lega inglés. Y añadía: “En cualquier caso, el pre-
Unidos en España, Hannis Taylor, en nombre de la                              contrapuestos: el “honor” de España, las aspiracio-      guerra, estamos prontos a la defensa, pero resuel-                              sente estado de cosas... no resulta ya tolerable”.
Doctrina Monroe.                                                              nes insulares,“la prosperidad de la isla y el bienes-    tos a ser los agredidos, no los agresores”(...)                                     Pero aún hubo más. El 4 de agosto, el duque de
                                                                              tar de sus habitantes”. Esta apuesta por la autono-          Por otra parte, Cánovas precisaba en la entrevis-                           Tetuán enviaba una nota al Gobierno de Washing-
Cleveland tira de la soga                                                     mía va seguida por la oferta de empeñar sus “amis-       ta que nunca ese self-government local podía ser                                ton, cuyas apreciaciones le parecían exageradas e
   El punto de inflexión en el intervencionismo                               tosos oficios”, en el sentido de que ambas partes le     una autonomía del tipo de la de Canadá, pues Es-                                inexactas. Argüía que, en la Guerra de Secesión, la
americano puede situarse en diciembre de 1896,             CLEVELAND,         aceptasen como garante del acuerdo. Cleveland es-        paña debería conservar la plena soberanía. A Esta-                              reconcentración había sido aplicada por el general
con el mensaje del presidente Cleveland. En medio            presidente       pera la respuesta de España y añade que “no se ve        dos Unidos, les dirigía además una seria adverten-                              Sherman, y que, en Cuba, tambien los insurrectos
de una intensa movilización de la opinión pública,            EE.UU.,         motivo para que [la propuesta] no sea aprobada por       cia sobre la catástrofe que supondría para ellos la                             destruían. Rechazaba los cargos contenidos en la
sensibilizada por la política de Weyler, y como pró-        1885-1889 y       los insurrectos”.                                        independencia de Cuba. El enfoque de Cánovas es                                 nota e insistía en que “lo verdaderamente humani-
logo al debate en el que las Cámaras discutirán no           1893-1897            Hasta aquí, el lenguaje de paz. Pero ya con an-      estrictamente racista: “Cuba independiente signifi-                             tario y razonable” era que Washington se opusiese
de la beligerancia, sino de la independencia de Cu-                           terioridad, Cleveland había cuestionado la fórmula       caría una República dominada enteramente por ne-                                “con eficaz energía a los constantes auxilios que la
12                                                                                                                                                                                                                                                                      13
DOSSIER

insurrección recibe de ciudadanos norteamerica-                          nia y para la humanidad”. Estas “proposiciones                                                                                                         une la declaración de que los intere-
nos, y a que continúe subsistiendo la pública y or-                      justas” pueden ser una referencia indirecta a la au-                                                                                                   ses de Estados Unidos no pueden to-
ganizada dirección que desde allí opera, sin lo cual                     tonomía. Pero lo inmediato es la exigencia de ter-                                                                                                     lerar la prolongación indefinida de la
mucho tiempo hace que la insurrección estaría to-                        minar la guerra: “España no puede esperar de los                                                                                                       guerra. El mensaje saludaba positiva-
talmente extinguida por las armas”.                                      Estados Unidos que permanezcan ociosos dejando                                                                                                         mente las intenciones del Gobierno
   Por aquellos días fue relevado el embajador Tay-                      padecer grandes intereses, que se agiten nuestros                                                                                                      Sagasta, el propósito de llevar huma-
lor por el general Woodford, ocasión aprovechada                         elementos políticos y que el país se alborote perpe-                                                                                                   nitariamente la guerra y de proclamar
por McKinley para convertir la amenaza de Cleve-                         tuamente, mientras no se hace ningún progreso                                                                                                          la autonomía, rechazando, en cambio,
land en la advertencia previa a un ultimátum. Cá-                        aparente en la solución del problema cubano”.                                                                                                          airadamente la acusación de que Es-
novas fue asesinado el 8 de agosto de 1897, cua-                            El punto de llegada era, como siempre, el “amis-                                                                                                    tados Unidos incumplía sus obligacio-
tro días después de que el duque de Tetuán envia-           WILLIAM      toso sugerimiento de que los buenos oficios de los                                                                                                     nes de neutralidad.
ra su nota; el luto español no evitó el aviso de ulti-     MCKINLEY,     Estados Unidos puedan ser interpuestos con venta-                                                                                                      La autonomía detenía la intervención
mátum presentado por Woodford como respuesta,              presidente    ja para España”, precisando que de ellos habría de                                                                                                     americana, pero Washington interven-
aunque aplazó unos meses el desenlace.                      EE.UU.,      salir “un pacífico y duradero resultado”. Pero el                                                                                                      dría si la paz no llegaba. El mensaje
   La nota de Woodford, presentada el 23 de sep-           1897-1901     ofrecimiento tenía esta vez fecha precisa. El Go-                                                                                                      parece el aplazamiento de una ejecu-
tiembre, tenía el mismo esquema que el mensaje                           bierno español debería formular la aceptación del                                                                                                      ción: “Honradamente debemos a Es-
de Cleveland, aunque enfatizando lo negativo. El                         ofrecimiento o dar seguridades de que la pacifica-                                                                                                     paña y a nuestras amistosas relacio-
pasado inmediato de Cuba estaba plagado “de gra-                         ción estaba asegurada en octubre de 1897. De otro                                                                                                      nes con esa Nación el darle la oportu-
ves desórdenes y conflictos sangrientos”; con trece                      modo, Estados Unidos cesaría en su “inacción”.                                                                                                         nidad razonable para realizar sus es-
años de guerra, las expectativas de “autogobierno                           La respuesta española tardó en producirse a cau-     no controlar el desenlace. Según advierte Rever-se-        El acorazado Maine    peranzas y probar la pretendida eficacia del nuevo
local” se habían visto defraudadas (la autonomía                         sa del cambio de Gobierno a principios de octubre.      aux, el 12 de octubre: “Los liberales pueden dar la        en la bahía de La     orden de cosas, al cual se ha comprometido de una
                                                                         Sagasta agotó casi el plazo dado por Washington,        autonomía a Cuba, siempre que consigan salva-              Habana, el 14 de      manera irrevocable”. La supuesta “benévola expec-
                                                                         aprovechando para anunciar la concesión de la au-       guardar en cierta medida los intereses de los arma-        febrero de 1898       tación” se reiteraba en la nota entregada en Madrid
“España prefiere ir a la guerra que                                      tonomía a Cuba, con lo cual esperaba aplacar tan-       dores y de los industriales españoles, pero les es         (Henry Reuterdahl,    el 20 de diciembre por Woodford.
                                                                         to a la Isla como a McKinley. Firmada por Pío Gu-       imposible aceptar la mediación de Estados Unidos           litografía de P. F.      Era un aplazamiento de la sentencia, junto con
llegar a un acuerdo que pudiera ser                                      llón, nuevo ministro de Estado, partía de una aco-      y ésta es, sin embargo, la única cosa seria que se         Collier, colección    una previsión intervencionista. La descalificación
                                                                         gida cordial a la Nota Woodford, que era muestra        espera de ellos en Washington”. “El Sr. Woodford           Juan Pando de Cea).   de la autonomía, el demoledor informe del cónsul
considerado de tipo mercenario o                                         de la amistad que reinaba entre los dos países y po-    –advertía dos días antes– con el que me he entre-                                norteamericano en Cuba, Fitzhugh Lee, y la algara-
                                                                         nía todas sus esperanzas de pacificación en el          vistado largamente, esconde cuidadosamente las                                   da militarista en La Habana del 12 de enero de
causa de descrédito (...) Temo que los                                   “cambio total y de extraordinaria trascendencia”        uñas , pero se notan las garras bajo su guante”.                                 1898, respondida con el envío del Maine, pondrían
                                                                         que pronto tendría lugar. Una vez proclamada la            El 2 de diciembre de 1897, el ministro plenipo-                               en marcha la intervención. Es significativo que el
próximos meses estarán marcados por                                      medida política que propiciaría la paz, Gullón de-      tenciario de España en Washington, Dupuy de Lô-                                  capitán Sigsbee no cumplimentara al Gobierno au-
                                                                         mandaba a Estados Unidos que impidiera toda ayu-        me, expresaba su optimismo: “Nunca ha sido tan                                   tonómico cuando entró en La Habana. La filtración
el desastre” (embajador británico en                                     da a la insurrección desde su territorio.               buena la situación política, ni tan fácil mi misión                              de la ofensiva carta de Dupuy de Lôme y la explo-
                                                                            Esto refleja la posición ya adoptada por el Go-      desde Mayo del 95”. Cuatro días después, el presi-                               sión del Maine hicieron el resto.
Madrid)                                                                  bierno para el caso de que las reformas no tuvieran     dente McKinley presentaba su mensaje a las Cá-                                      La nueva nota de Woodford del 29 de marzo era
                                                                         influencia positiva en Estados Unidos. “España          maras, donde trataba ampliamente de la cuestión                                  un ultimátum en regla, exigiendo el armisticio uni-
deja de ser una solución, convirtiéndose en una ex-                      prefiere ir a la guerra con Estados Unidos –resume      cubana. Como en la Nota Woodford, el punto de                                    lateral de España “contando para ello con los amis-
pectativa perdida) y, al consolidarse, la insurrec-                      el embajador británico, el 18 de octubre– que lle-      partida era una amplia revisión de los enfrenta-                                 tosos oficios del presidente de Estados Unidos”. El
ción ha puesto de relieve la incapacidad de España                       gar a un acuerdo que pudiera ser considerado de ti-     mientos de la Isla con la metrópoli, declarando su                               Gobierno, presionado por la Regente, lo aceptó, pe-
para ganar la guerra. Y todavía más: “Es ilusorio pa-                    po mercenario o causa de descrédito”. “Temo que         simpatía hacia ésta –”no desea nuestro pueblo                                    ro fue inútil porque Washington pretextó que los in-
ra España esperar que Cuba, aun en la hipótesis de                       los próximos meses estarán marcados por el desas-       aprovecharse de las desgracias de España”–; el                                   surrectos lo rechazaban. Tampoco sirvió de nada el
haberla podido sojuzgar por el completo aniquila-                        tre”, añadía con lucidez. Tambien la Regente, que       acento se ponía sobre las aspiraciones cubanas, ba-                              intento de los embajadores de las Grandes Poten-
miento de sus fuerzas, pueda jamás mantener con                          al final agotará sus medios para impedir la guerra,     sadas en “sus esfuerzos para obtener el goce de                 GENERAL          cias para que sus países manifestasen a McKinley
la Península relaciones que ni remotamente se pa-                        creía, según el embajador francés, que “la guerra       más amplias libertades y una administración autó-            FITZHUGH LEE,       la sinrazón de una declaración de guerra.
rezcan a las que en un tiempo sostuvo con la Ma-                         con Estados Unidos era el supremo recurso para          noma”, de los que surgieron el descontento y, más           cónsul de EE.UU.        Barclay, encargado de negocios británico en Ma-
dre patria”.                                                             salvar el honor nacional y quizás tambien el trono,     tarde, la insurrección.                                      en La Habana        drid, confirma la impresión de los embajadores:
   La incapacidad (inability) de España tenía dos                        en el caso de que España debiera perder las Anti-          A la legitimidad del levantamiento cubano se                                  “Sé por alguien a quien se han mostrado las cartas
consecuencias convergentes: la ruina de la Isla y                        llas”. La Regente esbozó de nuevo el intento de re-                                                                                      privadas del general Woodford al Presidente que és-
un perjuicio inaceptable para los intereses econó-                       cabar el apoyo exterior, pero sin éxito alguno, según                                                                                    tas no dejan dudas acerca de que este último había
micos de Norteamérica, a lo cual se sumaba la per-                       Reverseaux: “Habiendo insinuado Su Majestad que                        Dos hombres nefastos                                              tomado desde hace tiempo la resolución de expul-
turbación que la guerra suponía para la convivencia                      esperaba mucho del apoyo de Rusia y de Francia                                                                                           sar (get out) a España de Cuba, por la diplomacia


                                                                                                                                  E
social y política. A diferencia de los textos de Cle-                    (se le dijo) que debía contar con las fuerzas propias           l agotamiento de la política inmovilista de Cánovas era visible inclu-   si era posible, pero por la guerra si resultaba nece-
veland, el eje del discurso de Woodford se traslada                      de España, sin que las muy sinceras simpatías de                so dentro de España. El cambio de actitud del Partido Liberal, anun-     sario, y que éste ha sido el objeto de la misión del
al interior de Estados Unidos, que se convierte en                       Francia pudieran afirmarse de manera útil”. Lo                  ciado por Sagasta y concretado en la toma de posición de Moret por       general Woodford en Madrid (...).
juez y en protagonista efectivo de la cuestión cuba-                     mismo le había dicho a Moret el 10 de octubre.           la concesión de la autonomía, reflejaba una actitud que se incubaba desde          El objetivo de McKinley iba más allá de la paci-
na. De ahí que se exhiban los derechos, que residi-                                                                               meses atrás y que encontró su manifestación más radical en las confiden-        ficación de Cuba. Woodford se lo explicó a Barclay
rían en Estados Unidos como “nación expectante”,         ENRIQUE DUPUY   La rapacidad del águila                                  cias hechas por la Reina Regente al embajador francés, reflejadas en su         el 3 de marzo: la pérdida de la Isla por España era
afectada por la crisis y de los que se derivaría la        DE LÔME,         Al aislamiento de España se contraponía la fir-       despacho de 28 de abril de 1897: María Cristina no se dejaba deslumbrar         inevitable. Estados Unidos no deseaba la anexión
exigencia de una intervención.                            embajador de   meza de la estrategia aplicada por McKinley a tra-       por los telegramas optimistas de Weyler, “que engaña a su país para eterni-     en un momento tan complicado, pero sólo había un
   Esta era una perspectiva inmediata si España no         España en     vés de Woodford, de la que dan cuenta franceses y        zar una guerra de la que vive, ni tampoco por los funestos efectos de la po-    desenlace posible: “Tan seguro como que amanece
ponía ya fin a la guerra con “proposiciones de arre-         EE.UU.      británicos. Aunque no lo pareciera, McKinley no          lítica de Cánovas, ‘los dos hombres nefastos de este país’, dijo”.              cada mañana, más pronto o más tarde Cuba será
glo honrosas para ella misma y justas para su colo-                      perseguía ni la autonomía ni la libertad de Cuba, si-                                                                                    americana”.
14                                                                                                                                                                                                                                                                  15
DOSSIER




A sangre y fuego
                                                                                                                                                                                                                 cesos de La Habana: no entraban alimentos si no
                                                                                                                                                                                                                 se pagaban impuestos a los rebeldes; apenas fun-
                                                                                                                                                                                                                 cionaba el telégrafo; circulaban escasos trenes y
                                                                                                                                                                                                                 con fuerte protección; en su mayor parte, los sol-
                                                                                                                                                                                                                 dados estaban enfermos o desperdigados en desta-
                                                                                                                                                                                                                 camentos.
                                                                                                                                                                                                                    No era Weyler hombre que se desanimara y de-
La táctica de Martínez Campos entregó Cuba a los mambises;                                                                                                                                                       cidió invertir la estrategia de Martínez Campos. Re-
                                                                                                                                                                                                                 formó la organización militar, sustituyó a los solda-
la ferocidad de Weyler le dio la iniciativa, pero no la                                                                                                                                                          dos que guardaban las fincas por voluntarios arma-
                                                                                                                                                                                                                 dos y creó columnas militares más fuertes y homo-
victoria. La intervención norteamericana dejó a España sin                                                                                                                                                       géneas. No pretendía defender el territorio sino ata-
                                                                                                                                                                                                                 car sin descanso a los mambises, aún a costa del
opción alguna de éxito militar                                                                                                                                                                                   agotamiento de sus soldados, que fueron armados
                                                                                                                                                                                                                 con fusiles Mauser.
                                                                                                                                                                                                                    Su plan consistía en actuar sucesivamente en
Gabriel Cardona                                                             ñaron de los campos. En esta época se entablaron                                                                                     cada una de las provincias, acosar al enemigo en
Profesor titular de Historia Contemporánea                                  numerosos combates; el más importante ocurrió en                                                                                     su interior y pacificar el territorio de Oeste a Este.
Universidad Autónoma de Barcelona                                           Peralejo el 13 de julio, cuando se enfrentaron las                                                                                   Dejó las operaciones de Oriente en manos de los
                                                                            fuerzas de Antonio Maceo a las de los generales                                                                                      generales de la zona y se dedicó a luchar perso-



C
           UANDO, EL 24 DE FEBRERO DE 1895,                                 Martínez Campos y Santocildes. La batalla duró                                                                                       nalmente en el resto de la Isla. Al mismo tiempo,
           se levantaron en armas numerosas parti-                          cinco horas; Santocildes resultó muerto y Martínez                                                                                   ordenaba concluir la Trocha de Júcaro, hasta ha-
           das, las autoridades españolas no se mos-                        Campos estuvo a punto de caer prisionero.                                                                                            cerla infranqueable, aislando Oriente del resto de
           traron especialmente inquietas. El tiem-                                                                                                                                                              la Isla. Paralelamente, ordenó preparar una nueva
po pareció darles la razón: la sublevación sólo se                          La invasión de Occidente                                                                                                             trocha entre Mariel y Majana, que señalaba el lími-
consolidó en Oriente. Las fuerzas españolas en Cu-         GUILLERMO           La circunspecta táctica española dejó la iniciati-                                                                                te de la provincia de Pinar del Río.
ba se reducían a 15.900 soldados más una peque-            MONCADA,         va en manos de los mambises. Tomás Estrada Pal-                                                                                         Como el nombramiento de Weyler había espe-
ña escuadra para vigilar las costas. Calleja, el capi-       general        ma decretó que toda la población estaba obligada a                                                                                   ranzado a los españolistas, Máximo Gómez y Anto-
tán general, pidió refuerzos y el Gobierno Sagasta       independentista,   colaborar con la causa de la independencia, bajo                                                                                     nio Maceo redoblaron su actividad para que no de-
le envió 9.000 hombres. Entre tanto, los subleva-           1840–1895       pena de confiscación o de expulsión. Quedó prohi-                                                                                    cayese la guerrilla. Ante tal reactivación, Weyler di-
dos de Oriente campaban a sus anchas.                                       bido comerciar con las poblaciones ocupadas por                                                                                      vidió la provincia de La Habana en sectores y a ca-
   El 23 de marzo, dimitió este Gobierno y le su-                           los españoles y trabajar en sus fábricas y hacien-                                                                                   da uno de ellos destinó una columna, formada por
cedió un gabinete presidido por Cánovas, que varió                          das, que serían destruidas en caso contrario.                                                                                        un batallón a pie y una guerrilla a caballo, cuya mi-
de política: sustituyó a Calleja por Martínez Cam-                             El 22 de octubre de 1895, los independentistas                                                                                    sión era no dar tregua a los independentistas. Esta
pos. Para reforzar su acción envió a Cuba 7.252                             iniciaron su mayor operación de toda la guerra. An-                                                                                  nueva forma de hacer la guerra se reveló efectiva y
soldados y fusiles Mauser de cinco tiros, para sus-                         tonio Maceo y el Gobierno partieron de las Mangas
tituir a los Remington, de un solo disparo.                                 de Baragua (Santiago de Cuba), con la finalidad de
   El nuevo capitán general tomó el mando el 16 de                          recorrer la Isla de Este a Oeste, extendiendo la su-
abril de 1895, cuando ya habían desembarcado en                             blevación a su paso. Aunque Martínez Campos en-
Cuba –o estaban haciéndolo– José Martí, Antonio y                           vió fuerzas para detener aquellas columnas y se
José Maceo, Máximo Gómez, Flor Crombet y otros                              produjeron muchos combates, no pudo impedir que
líderes que llegaban para encabezar la rebelión, sin     FLOR CROMBET,      la invasión de Occidente siguiera su camino.
que la menguada marina de la Isla pudiera impe-              general           La Trocha de Júcaro –línea fortificada iniciada
dirlo. La pronta muerte de Martí, en el combate de       independentista,   durante la guerra anterior y no terminada– preten-
Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, no terminó con               † 1895        día aislar las provincias de Oriente del resto de la
la sublevación, que multiplicó su violencia para                            Isla. Pero Antonio Maceo, con 1.500 hombres, la
quebrar la resistencia española.                                            atravesó fácilmente el 29 de noviembre y entró en       batía con resultados desiguales. Los mambises no      Arsenio Martínez
   A las devastaciones y matanzas, Martínez Cam-                            la provincia de Santa Clara, donde se reunió con        lograban tomar ninguna población importante, pero     Campos, arriba, no
pos respondió con una táctica defensiva. Para cal-                          Máximo Gómez. Entre los choques librados destacó        dominaban numerosas localidades pequeñas.             logró negociar la
mar la inquietud de los españoles, repartió muchos                          el de Mal Tiempo, el 15 de diciembre de 1895, en           La columna de Antonio Maceo penetró en Pinar       paz y fue
de sus soldados por pueblos y haciendas y, con las                          el que los españoles sufrieron unas 300 bajas y         del Río, la provincia más occidental de la Isla: la   militarmente
tropas restantes, organizó columnas que recorrían                           abandonaron abundante material. Con ambas fuer-         invasión de Occidente se había convertido en un       arrollado por la
los caminos en busca de rebeldes. Así esperaba                              zas formaron dos columnas: Maceo continuó la            éxito y las adhesiones al independentismo crecían     insurrección. En
obligar a negociar a los mambises. Contaba con su                           marcha hacia Occidente; Gómez, con el Gobierno          sin cesar. Cánovas cesó a Martínez Campos, cuya       Peralejo estuvo a
propia experiencia de la tercera guerra carlista,                           revolucionario, retrocedió hacia la provincia de Ca-    política había fracasado, y el general abandonó la    punto de ser hecho
concluida en 1876 y de la cubana de los Diez                                magüey.                                                 Isla sin esperar su relevo.                           prisionero,
Años, cerrada con el Acuerdo de Zanjón de 1878.                                En la provincia de Matanzas, Martínez Campos                                                               salvándole la
En ambos casos, había combinado las operaciones                             decidió cortar el paso a Maceo. El 23 de diciembre,     La feroz guerra de Weyler                             intervención del
militares con los sobornos y los tratos. Pero esta                          chocaron en Coliseo; las columnas mambises des-           Valeriano Weyler, veterano de cuatro guerras y      general
guerra era diferente y los independentistas cubanos                         bordaron las líneas del capitán general, quien estu-    con fama de resolutivo, fue su sustituto. Desem-      Santocildes, abajo
sólo admitían la independencia.                                             vo a punto de perder la vida. El temor invadió La       barcó el 10 de febrero de 1896 y encontró un pa-      derecha, que resultó
   Los soldados controlaron casi todas las pobla-                           Habana que, el día de Reyes de 1896, fue puesta         norama desolador. Antonio Maceo dominaba Pinar        muerto en la
ciones y haciendas, pero los guerrilleros se adue-                          en estado de sitio mientras, en el campo, se com-       del Río, mientras Máximo Gómez controlaba los ac-     acción.

16
                                                                                                                                                                                                                                                                    17
DOSSIER

                                                        General Antonio
                                                        Maceo, el más
                                                        carismático de los
                                                        militares                                 Trocha Mariel-Majana PUNTA BRAVA                                                                                                                                     Tropas regulares españolas
                                                        independentistas
                                                                                                                                17-12-95                                                                                                                                                                    182.350
                                                        cubanos, al punto                                                                La Habana
                                                                                                           Cabañas                                   Matanzas
                                                        de que su muerte
                                                                                                                                                                                                                                                                                                  119.300
                                                        fue recibida en                                    Artemisa                   LA HABANA
                                                                                                                                                      MATANZAS                                                                                                                          83.000
                                                        España como una
                                                                                                 PINAR DEL RÍO                                             Colón
                                                        gran victoria                                                                                                    SANTA CLARA
                                                        militar.                                   Pinar del Río
                                                                                            Montua                                                                                 Santa Clara
                                                                                                                                                                   Cienfuegos                                                                                                          Octubre Diciembre Enero
                                                                                                                                                                                MALTIEMPO                                                                                               1895      1895   1897
                                                        Obsérvese en el                                                                                                          15-12-95
                                                        mapa el esquema
                                                                                                                                                                                                       Ciego de Ávila                                                                            Límite de provincia
                                                        de la marcha                                                  Isla de Pinos                                                  Sancti Spiritus                                                                                             Trocha
                                                        independentista de                                                                                                                                              CAMAGÜEY
                                                        Oriente a Pinar del
                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Invasión de Occidente
                                                        Río, propagando la
                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Combates
                                                                                                                                                                                                                                          CASCORRO
                                                        sublevación. Las                                                                                                              Trocha Júcaro-Morón                       Camagüey 21-9-96
                                                        batallas de la                                 Cuba, 1898                                                                                                         Sa n P e dro
                                                        guerra fueron, en                                                                                                                                                                       DOS RÍOS                                              Desembarco de
                                                        general,                        Isla de 110.922 km. cuadrados, con una pobla-                                                                                                            19-5-95       Las Tunas                           José y Antonio Maceo
                                                        escaramuzas; se                 ción de 2.200.000 habitantes, de los cuales                                                                                                                                                                        1-4-85
                                                        reseñan aquellas                1.400.000 eran blancos –nativos y de origen es-                                                                                                                    Cauto     ORIENTE
                                                        que tuvieron                    pañol en su mayoría–, ascendiendo la población
                                                        especial                        negra, mestiza o china apenas a 800.000 almas.                                                                                                   Manzanillo PERALEJO
                                                                                                                                                                                                                                                     13-7-95 Bayamo               Guantánamo       Baracoa
                                                        significado: Martí              Las Fuerzas Armadas contaban con 150.000 hom-                                                       Trocha
                                                        murió en Dos Ríos;              bres, a los que había que añadir cerca de 80.000
                                                        Santocildes, en                 milicianos; las filas de los mambises contarían a lo                                                Amplia franja de terreno desbro-                                           Santiago
                                                                                                                                                                                                                                                                       de Cuba                     Desembarco de
                                                        Peralejo; Maceo, en             sumo con 50.000 hombres armados.                                                                    zado, de norte a sur de la Isla, vi-
                                                        Punta Brava; en                                                                                                                     gilada desde torres de observa-                                                                        Gómez y Martí
                                                        Cascorro alcanzó la                                                                                                                 ción, cuyos centinelas comunica-                                                                          11-4-85
                                                        inmortalidad Eloy                                                                                                                   ban por heliógrafo a las tropas los
                                                        Gonzalo...                                                                                                                          movimientos que observaban en
                                                                              dir que los campesinos de Pinar del Río apoyaran a                                                            la zona despejada.                                                    Máximo Gómez organizó una nueva invasión de
                                                                              los guerrilleros, fueron obligados a “reconcentrar-                                                                                                                              Occidente. Dejó a Calixto García en la guerra de
                                                                              se”; es decir, a residir en poblados con guarnición                                                                                                                              Oriente y, el 26 de diciembre de 1896, cruzó la
los mambises se vieron en situación cada vez más                              militar. Ello desencadenó un azote de penurias y                                  varios cañones ligeros llegados de Estados Unidos.                                             Trocha de Júcaro con 400 hombres y un convoy de
difícil. Máximo Gómez, experimentado en las gue-                              enfermedades, a causa de la aglomeración de los                                      Cascorro sufrió un asedio muy comprometido,                                                 armas. Pretendía reclutar nuevos efectivos en el
rras de Santo Domingo a favor de los españoles y en                           reunidos, la falta de higiene y elementos sanitarios                              hasta que lo liberó la columna del general Jiménez                                             centro de la Isla y retomar su idea de efectuar una
la de los Diez Años contra ellos, dejó de presionar                           y la escasez de alimentos.                                                        Castellanos; allí se cubrió de gloria el soldado Eloy                                          nueva marcha hacia Occidente. Sin embargo, no lo-
La Habana, aunque se zafó magistralmente del                                     Calixto García, antiguo jefe mambí de la guerra                                Gonzalo. Calixto García se apoderó de Guaimaro y,                                              gró salir de Santa Clara, porque Weyler había hecho
acoso, salvando sus tropas y su vida.                                         de los Diez Años, también había regresado a Cuba                                  aunque era un pueblo sin valor militar, su caída tu-                                           fortificar los vados y pasos del río Hanábana, lími-
   Antonio Maceo quedó arrinconado en Pinar del                               y, a finales de abril de 1896, fue nombrado co-                                   vo importancia propagandística al desmentir a Wey-                                             te entre Santa Clara y Matanzas.
Río. Weyler aisló la provincia con la Trocha de Ma-                           mandante de Oriente. Para obligar a Weyler a aflo-                                ler, que aseguraba tener ganada la guerra.
riel-Majana, guarnecida con 12.000 hombres, para             MÁXIMO           jar su ofensiva en Pinar del Río, intensificó la gue-                                Pese a los esfuerzos de los jefes mambises, Wey-                                            Máximo Gómez, a la defensiva
impedir que escapara o que pudieran socorrerlo. En           GÓMEZ,           rra en Oriente y, en la llanura de Saratoga, derrotó                              ler no mordió el cebo, dejó a las fuerzas de Oriente                                              Los españoles, entre tanto, proseguían su opera-
el interior de Pinar del Río, el general Linares aco-      principal jefe     a las columnas de los generales Jiménez Castella-                                 que se las arreglaran por su cuenta y prosiguió la                                             ción de limpieza. De Oeste a Este, una provincia
só con tres columnas al famoso independentista,               militar         nos y Godoy. Para aumentar la presión militar, Má-                                campaña en Pinar del Río. El 9 de noviembre con-                                               tras otra, Weyler decretaba la reconcentración, mo-
que se zafó a base de marchas y contramarchas, li-       independentista,     ximo Gómez se incorporó a la guerra en Oriente,                                   quistó El Rubí, último refugio de Maceo. Éste fra-                                             vía las tropas en dirección a Oriente y aseguraba el
brando con ventaja muchos combates que nunca                1836–1905         donde organizó la conquista de los fuertes de Cas-                                casó de nuevo al intentar cruzar la Trocha de Ma-                                              terreno. Los guerrilleros no tuvieron más remedio
fueron decisivos, pero perdiendo la iniciativa.                               corro y Guaimaro, disponiendo ahora del apoyo de                                  riel-Majana, pero insistió y, tres semanas más tar-                                            que retroceder o fraccionarse en partidas pequeñas
   Pronto, falto de suministros, hubo de batirse                                                                                                                de, logró abandonar Pinar del Río y pasar a la pro-                                            que cifraban su salvación en la movilidad.
continuamente en retirada, sobre todo a partir del                                                                                                              vincia de La Habana, bordeando la línea fortificada                                               Mientras el capitán general limpiaba las provin-
30 de abril, cuando los españoles tomaron su cam-
                                                        Antonio Maceo, aislado en Pinar del                                                                     en una barca, con sólo 23 hombres. Después, se                                                 cias de La Habana, Matanzas y Santa Clara, Máxi-
pamento de Cacarajícara. En verano, Antonio Ma-         Río, burló la Trocha de Mariel en un                                                                    reunieron con una columna mambí de unos 450                                                    mo Gómez permaneció veinte meses en esta últi-
ceo se refugió en las lomas de El Rubí y, el 22 de                                                                                                              hombres. El 7 de diciembre chocaron con la co-                             CALIXTO             ma, moviéndose en un espacio muy reducido. To-
octubre, fracasó al intentar salir de la provincia a    pequeño barco; su partida fue                                                                           lumna del comandante Francisco Cirujeda en Pun-                            GARCÍA,             davía el 21 de marzo de 1897 recibió el apoyo de
través de la línea Mariel-Majana. Para socorrerle,                                                                                                              ta Brava y en el tiroteo murieron Antonio Maceo y                           jefe de la         Quintín Banderas, que cruzó la Trocha de Júcaro
Máximo Gómez trató de forzar esa trocha, pero el        sorprendida en Punta Brava por la                                                                       Panchito, el hijo de Máximo Gómez, que le servía                         sublevación en        con una columna. Poco después, la fortificación
combate de Ciego Romero frustró sus propósitos.         columna de Cirujeda y el caudillo                                                                       de ayudante. La campaña casi terminó en Pinar del                            Oriente,          quedó terminada y resultó muy difícil de atravesar.
   Ese otoño, Weyler puso en marcha una medida                                                                                                                  Río, donde quedó aislado Rius Ribera, con peque-                           1839-1898              El plan de Weyler entraba en su última fase. A
que se haría célebre por su dureza: a fin de impe-      mambí murió en el tiroteo                                                                               ñas fuerzas acosadas por el ejército.                                                          fines de mayo de 1897, seguían los combates en
18                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       19
DOSSIER




                                                                               sado en Filipinas. El nuevo jefe llegó a Cuba el 31    dra permaneciera en el interior de la bahía de Ma-     Salida de Santiago    bloquearon Santiago. Luego llevaron a cabo algu-
                                                                               de octubre, con órdenes de renunciar a nuevas          nila; en consecuencia, se dirigió a Cavite, donde      de la escuadra de     nas escaramuzas y tanteos hasta que, el 6 de junio,
                                                                               ofensivas y de limitarse a perseguir a las partidas    fondeó el 30 de abril de 1898. La flota americana      Cervera, el 3 de      desembarcaron en Guantánamo, ante un inútil hos-
                                                                               que operaban en la zona ya pacificada.                 del almirante George Dewey, similar en número a la     julio de 1898: su     tigamiento de los españoles. El verdadero desem-
                                                                                  España estaba ya cansada de la guerra. Desde su     española, pero mucho más poderosa y moderna, re-       desventaja se         barco tuvo lugar a partir del 22 de junio: 18.000
                                                                               comienzo había enviado a Cuba 185.277 hombres;         cibió la orden de destruir los barcos de Montojo. La   considera hoy de 1    americanos saltaron a tierra en Daiquiri, mientras
                                                                               a Filipinas, 28.774 y a Puerto Rico, 4.848; les ha-    noche del 30 de abril al 1 de mayo, los buques nor-    a 50. En cabeza, el   las partidas cubanas hostilizaban a los españoles.
                                                                               bían acompañado 172.000 fusiles y 10.000 cara-         teamericanos entraron en la bahía sin que lo pu-       crucero María            Calixto García logró que los recién llegados acep-
                                                                               binas. Las pérdidas humanas y económicas eran          dieran impedir los cañones ni los torpedos, cuyos      Teresa (F. Portela    taran su plan de cercar Santiago. Los americanos
                                                                               considerables. Por ello, el nuevo Gobierno, buscan-    cables habían sido cortados por saboteadores.          de Llera, Museo       atacarían por el Este, mientras los cubanos se si-
                                                                               do el camino de la paz, concedió la autonomía a           La escuadra española contaba con seis buques        Naval, Madrid).       tuaban al Oeste, para evitar que llegaran refuerzos.
                                                                               Cuba y Puerto Rico. Autonomía que los revolucio-       de madera, algunos de ellos con las calderas averi-                          La guarnición de Santiago se reducía a unos
                                                                               narios cubanos rechazaron de inmediato.                dadas y solamente uno blindado, que no pudieron                              10.000 hombres y Blanco planeó enviar dos expe-
                                                                                  La jefatura de Blanco no iba a ser plácida: el 15   hacer otra cosa que permanecer inmóviles, preca-                             diciones de auxilio: una, en barco, a Manzanillo y
                                                                               de febrero de 1898 estalló el Maine; el 20 de abril    riamente respaldados por los cañones de Cavite,                              otra, consistente en una brigada bien dotada de
                                                                               el Gobierno norteamericano envió su ultimátum al       frente a los siete barcos americanos con casco de                            municiones de víveres, que avanzaría por el interior
                                                                               español e, inmediatamente, inició las operaciones      acero que se les enfrentaban. Al amanecer del pri-                           de la Isla. También, mientras llegaban las ayudas,
                                                                               de bloqueo naval. El 23, la US Navy apresó dos         mero de mayo, se rompió el fuego, sin que la arti-                           desembarcaron 600 marineros de la escuadra de
                                                                               barcos españoles y se mostró frente a La Habana.       llería española lograra alcanzar a sus enemigos,                             Cervera con el fin de reforzar a los defensores.
                                                                               Dos días más tarde, el 25, se declaró oficialmente     que practicaron un verdadero tiro al blanco y hun-                              Los americanos comenzaron a avanzar el 1 de
                                                                               la guerra, con efectos retroactivos al día 21. Una     dieron todos los barcos de Montojo. El desastre se                           julio, ayudados por globos cautivos, que les presta-
                                                                               semana después, la escuadra de Cervera zarpó de        completó con la rendición del                                                ban una magnífica observación sobre las defensas
                                                                               Cabo Verde rumbo a las Antillas.                       arsenal y la ciudad de Cavite.                                               enemigas. Fuera de las fortificaciones de Santiago,
                                                                                  La ruptura entre España y Estados Unidos reac-                                                                                   se habían organizado sendas posiciones en El Ca-
                                                                               tivó la sublevación de Filipinas y, el 14 de marzo,    En Santiago se salva                                                         ney y las Lomas de San Juan, que se defendieron
                                                                               los independentistas atacaron Bolinao, descubrién-     el honor                                                                     con gran tesón ante fuerzas muy superiores.
                                                                               dose nuevas conspiraciones en Manila. Por enton-          Cervera, que se enteró del                                                   El Caney resistió hasta que los norteamericanos
Oriente, pero en el resto de Cuba sólo quedaban         Arriba, izquierda,     ces ya no era capitán general de Filipinas Primo de    terrible final de la flota de Fi-                                            lograron entrar en su perímetro, cuando gran parte
partidas pequeñas que se movían a la defensiva.         Valeriano Weyler;      Rivera, sino Basilio Augustín, quien contaba con un    lipinas mientras navegaba                                                    de los defensores ya había muerto; entre ellos, su
Los trenes circulaban sin escolta, se hacía la zafra    pese a su dureza, no   ejército pequeño y una anticuada escuadra. Ante la     hacia el Caribe, alcanzó San-                                                jefe, Vara del Rey. En las Lomas de San Juan resis-
y funcionaba el telégrafo; el general esperaba que      pudo ganar la          difícil situación, movilizó a todos los peninsulares   tiago de Cuba –capital de la                                                 tieron otros 250, hasta que fueron forzados a re-
en otoño, cuando cesara el temporal de lluvias, po-     guerra (Museo del      allí establecidos y a sus hijos, de entre 18 y 50      provincia de Oriente, donde                                                  plegarse. En un contraataque murió el capitán de
dría iniciar la definitiva batalla de Oriente.          Ejército, Madrid).     años; aceptó el alistamiento de indígenas; organizó    más fuertes eran los indepen-          PASCUAL          RAMON BLANCO         navío Bustamante y fue gravemente herido el gene-
                                                        Arriba, derecha,       unidades de voluntarios y recabó recursos econó-       dentistas– sin tropezarse con          CERVERA,           Y ERENAS,          ral Linares. Santiago quedó defendido por una línea
Una guerra suicida                                      panoplia con los       micos a las entidades más importantes.                 los norteamericanos, que pa-         almirante de la     capitán general     de trincheras; de los prometidos refuerzos sólo lle-
   Tras el asesinato de Cánovas, Sagasta formó go-      hitos y los               Mandaba la escuadra de Filipinas el almirante       trullaban el Atlántico.                 escuadra          de Cuba en la      gó el coronel Escario, con una columna de 3.700
bierno en Madrid el 4 de octubre de 1897. En su         personajes de la       Montojo y las autoridades decidieron que la vejez y       Los norteamericanos bom-           derrotada en         guerra con        hombres, agotados, sin víveres ni municiones.
primer consejo, el día 6, fue destituido Weyler, sus-   victoria               atraso de sus barcos le impedían hacerse a la mar      bardearon el 12 de mayo San         Santiago de Cuba     Estados Unidos         Horas antes de la entrada en Santiago de estos
tituyéndolo por el general Blanco, que había fraca-     norteamericana.        en busca del enemigo. Era preferible que la escua-     Juan de Puerto Rico y, el 26,                                                refuerzos, Cervera, obedeciendo órdenes de Madrid
20                                                                                                                                                                                                                                                                   21
DOSSIER


                                                                                                                                                                                            Los hombres de la Independencia
                                                                                                                                                    AGRAMONTE, Ignacio                       CISNEROS, Salvador                     GARCÍA, Calixto                                             MACEO,
                                                                                                                                                    (1841-1873).                             (1828-1914).                           (1839-1898).                                                Antonio
                                                                                                                                                                        Fue uno de los       Luchador por la independencia ya       Uno de los militares más capaces,                           (1848-1896).
                                                                                                                                                                        líderes políticos    desde antes de la Guerra de los Diez   tenaces y caballerosos de la suble-                         Caudillo cuba-
                                                                                                                                                                        y militares de la    Años, tomó parte en todas las su-      vación, distinguiéndose por su valor                        no desde la
                                                                                                                                                                        Guerra de los        blevaciones contra España, ejer-       y pericia en la guerra de los Diez                          Guerra de los
                                                                                                                                                                        Diez Años y, sin     ciendo como presidente de la Re-       Años, en la Chiquita y en la de Inde-                       Diez Años a la
                                                                                                                                                                        lugar a dudas, el    pública en armas en 1873/75, co-       pendencia, en que mantuvo en ja-        de la Independencia, en las que fue-
                                                                                                                                                                        personaje más        mo padre de la Constitución y como     que a las fuerzas españolas de          ron legendarias su audacia, astucia
                                                                                                                                                    prestigioso de la insurrección en        presidente de 1895 a 1897.             Oriente, que le triplicaban en nú-      y valor. Murió en combate con la
                                                                                                                                                    Camagüey. Murió en la batalla de Ji-     CROMBET, Flor                          mero.                                   columna del comandante Cirujeda.
                                                                                                                                                    maguayú.                                 († 1895).                              GÓMEZ, Máximo                           MARTÍ, José Julián
                                                                                                                                                    AGUILERA, Francisco                      Jefe militar mambí en la Guerra de     (1836-1905).                            (1853-1895).
                                                                                                                                                    Vicente (1821-1877).                     los Diez Años (1868-78) y en las                           De origen do-       Gran ideólogo de la lucha por la in-
                                                                                                                                                                        Sucedió a Cés-       revueltas de los años ochenta, re-                         minicano y de       dependencia y organizador de la
                                                                                                                                                                        pedes en 1873        gresó a Cuba con Maceo en abril de                         formación es-       guerra que terminaría definitiva-
                                                                                                                                                                        en la dirección      1895. Murió el 10 de mayo en un                            pañola, fue el      mente con la presencia española en
                                                                                                                                                                        de la insurrec-      encuentro con las tropas españolas.                        jefe militar más    Cuba. Pereció en la batalla de Dos
                                                                                                                                                                        ción, aunando        ESTRADA PALMA,                                             importante en       Ríos, uno de los primeros combates
                                                                                                                                                                        los mandos po-       Tomás (1835-1908).                                         la lucha por la     de la guerra.
                                                                                                                                                                        lítico y militar                         Uno de los líde-   independencia y un auténtico maes-      MASÓ, Salvador
                                                                                                                                                    hasta que salió de Cuba en 1877, fa-                         res más impor-     tro en la guerra de guerrillas, aun-    (1832-1907).
                                                                                                                                                    lleciendo en Nueva York poco des-                            tantes de la lu-   que careció del carisma popular de      Combatió en todas las guerras por
                                                                                                                                                    pués.                                                        cha por la inde-   otros generales.                        la independencia de Cuba. Fue vice-
                                                                                                                                                    CÉSPEDES, Carlos                                             pendencia: ge-     GÓMEZ, Juan Gualberto                   presidente de la República en ar-
                                                                                                                                                    Manuel (1819-1874).                                          neral en la Gue-   (1854-1926).                            mas y presidente, en 1897.
                                                                                                                                                    Protagonista de la sublevación de                            rra de los Diez    Periodista y poeta, fue uno de los      MONCADA, Guillermo,
                                                                                                                                                    1868, con el Grito de Yara, fue de-      Años. Presidente del Gobierno revo-    más activos propagadores de la su-      Guillermón (1840-1895).
                                                                                                                                                    signado presidente del Gobierno re-      lucionario en 1875; delegado del       blevación contra España; su activi-     Combatiente en la Guerra Grande y
y de La Habana, abandonó el puerto para presentar      Batalla de Cavite: la        La línea del río Zapote, que defendía Manila, fue               volucionario. Resultó depuesto en        Gobierno Cubano en Estados Uni-        dad en la guerra de la Independen-      en las luchas de los años ochenta.
combate. A las 9 de la mañana del 3 de julio de        pobre escuadra del        rota y la capital quedó solamente defendida por sus                1873 y muerto, poco después, en          dos y alma del apoyo a las tropas      cia fue escasa. Se acogió al indulto    Regresó a Cuba con Martí, Gómez y
1898, los buques españoles iniciaron su salida a       almitante Patricio        viejas murallas y una débil línea de fortines. Mu-                 un encuentro con las tropas espa-        mambisas entre 1895 y 1898. Pri-       de Calleja, en 1895, y fue deportado    Maceo, muriendo poco después a
mar abierto y, cuatro horas más tarde, estaban to-     Montojo fue               chos habitantes de los barrios y pueblos exteriores                ñolas.                                   mer presidente de Cuba, en 1902.       a Ceuta.                                causa de una enfermedad.
dos destruídos.                                        despedazada por la        se habían refugiado en la ciudad, donde aumenta-
   Ante la inminencia del asalto norteamericano, la    del comodoro              ba el número de enfermos y heridos. No por ello la
población civil abandonó la ciudad. La guarnición      George Dewey el 1         guarnición cejó en la defensa; al contrario, lanzó                                                                                   Contraataque               tes armados y algunas unidades menores. Al llegar
resistió hasta que Blanco autorizó la capitulación,    de mayo de 1898,          varios contraataques que fueron poco útiles, porque                                                                                  español durante la         a Port-Said, las presiones británicas hicieron que el
cuyas conversaciones comenzaron el 12 de julio y       en la bahía de            las fuerzas filipinas recibían continuos refuerzos y                                                                                 defensa de                 Gobierno egipcio les negara el carbón y Cámara se
el acta se firmó el 16. Al día siguiente, se izó la    Manila (I. Sanz           su moral iba en aumento.                                                                                                             Cascorro, donde se         vio obligado a regresar a España. Era el final de la
bandera estadounidense, se prohibió la entrada en      Doménech, Museo              El 16 de junio zarpó de Cádiz rumbo a Filipinas                                                                                   inmortalizó el             esperanza para los defensores de Manila.
la ciudad a los guerrilleros cubanos y se nombró un    Naval, Madrid).           la escuadra de reserva, mandada por Manuel de la                                                                                     soldado Eloy                  El 30 de junio ya habían desembarcado los pri-
gobernador norteamericano.                                                       Cámara. Tampoco era gran cosa y se reducía a dos                                                                                     Gonzalo (dibujo de         meros 3.000 americanos, que ocuparon previa-
   A fin de acumular bazas para el tratado de paz,                               acorazados no muy fiables, unos cuantos mercan-                                                                                      Moreno Rodríguez,          mente las Marianas, prácticamente desguarnecidas
el 25 de julio, también desembarcaron tropas nor-                                                                                                                                                                     Nuevo Mundo,               por los españoles. El 17 y 30 de julio desembarca-
teamericanas en Puerto Rico, donde no había gue-
rra y nadie había reclamado su presencia. La esca-
                                                                       Las cifras de la tragedia                                                                                                                      Madrid, 22 de
                                                                                                                                                                                                                      octubre de 1896,
                                                                                                                                                                                                                                                 ron dos expediciones más, reuniendo, un total de
                                                                                                                                                                                                                                                 20.000 hombres, que atacaron las defensas del sur
sa guarnición española allí destacada realizó algu-                                                                                                                                                                   colección Juan             de Manila, donde los españoles los rechazaron en


                                                         C
nas escaramuzas, hasta que llegó la orden de sus-               ien años después de la guerra, los expertos siguen sin ponerse de acuerdo sobre                                                                       Pando de Cea).             los días 1 y 2 de agosto. El 4, el general Augustín
pender cualquier actividad militar.                             las bajas padecidas en ella por España, aunque las estimaciones oscilan entre                                                                                                    fue relevado por su segundo, el general Jáudenes.
                                                                55.000 y 60.000 muertos. El 90% del total, a causa de la malaria, la disentería,                                                                                                    El día 7, el almirante Dewey y el general Merrit
El final de Filipinas                                    la fiebre amarilla y otras enfermedades; el 10 %, restante, en combate o a consecuen-                                                                                                   anunciaron que concedían 48 horas para evacuar la
   Una vez caído Cavite, la rebelión se extendió con     cia de las heridas recibidas.                                                                                                                                                           plaza y, al amanecer del 13, iniciaron el ataque a
fuerza, porque el final de los españoles se adivina-          Los mambises perdieron, seguramente, menos de 5.000 combatientes por todos los                                                                                                     la ciudad, apoyado por los cañones de la escuadra.
ba inminente. El 25 de mayo regresó a Filipinas          conceptos.                                                                                                                                                                              Por la tarde, entraron en Manila, cuya capitulación
Emilio Aguinaldo, activando tanto la sublevación              Los norteamericanos aceptaron la cifra de 2.136 muertos (370 en combate, los 266                                                                                                   se firmó ese mismo día. Se daba la circunstancia
que Manila quedó cercada un mes más tarde. Las           del Maine y a causa de las enfermedades el resto) y de unos 1.700 heridos. Sus pérdi-                                                                                                   de que, el día 12, España y Estados Unidos habían
tropas españolas habían perdido su efectividad, de-      das se incrementarían durante la rebelión de los tagalos en Filipinas: un millar de                                                                                                     firmado el armisticio. El medio millar de hombres,
bido a las deserciones y sediciones de los soldados      muertos más y cerca de 1.500 heridos. En total, la guerra le costó a Estados Unidos tres                                                                                                españoles en su mayoría, que murió en la batalla de
indígenas, hasta el extremo de que el comandante         millares de muertos y una cifra algo superior de heridos.                                                                                                                               Manila lo hizo inútil e injustificadamente, cuando
Pazos fue muerto por sus propios hombres.                                                                                                                                                                                                        la guerra había ya terminado.
22                                                                                                                                                                                                                                                                                                             23
DOSSIER




A merced del
huracán
Conservadores y liberales cometieron un grave error: confia-
ron en que la defensa del principio monárquico les propor-
cionaría apoyos internacionales en los momentos de peligro
Rosario de la Torre del Río                                       El régimen de la Restauración no había sido ca-       Izquierda, Sagasta,        La diplomacia española –tanto de conservadores
Profesora Titular de Historia Contemporánea                    paz de proporcionar a España una posición interna-       jefe del Gobierno      como de liberales– no consiguió ningún compromi-
Universidad Complutense, Madrid                                cional más firme. Ni Cánovas ni Sagasta fueron ca-       que hubo de pechar     so diplomático. No era un problema de incompe-
                                                               paces de sustraer la política exterior a una muy di-     con el desastre del    tencia profesional, sino consecuencia de varias re-



E
          NTRE LA EMANCIPACIÓN de los grandes                  fícil relación con la III República Francesa. Ello era   98 (José Casado del    alidades. España no era capaz de terminar una gue-
          Virreinatos americanos y el 98, la Monar-            consecuencia del apoyo que ésta había prestado a         Alisal, 1884,          rra que perjudicaba intereses norteamericanos;
          quía española estuvo integrada por el te-            carlistas, primero y a republicanos, después. Man-       Congreso de los        mientras, los insurrectos cubanos no parecían inte-
          rritorio peninsular y por un amplio conjun-          tenían al mismo tiempo una orientación decidida          Diputados, Madrid).    resados en un compromiso que impidiera la inter-
to de islas y enclaves repartidos por zonas distintas          hacia los Imperios Centrales, en particular hacia        Arriba, la marinería   vención norteamericana. Por su parte, las grandes
y distantes entre sí. En primer lugar, el territorio pe-       Alemania, como sustentadora de la Monarquía. Por         superviviente de       potencias europeas tenían poco que ganar y mucho
ninsular, de orografía densa y abrupta, era casi una           último, aparecían las dificultades derivadas de la       Cavite defiende        que perder con una intervención en América que
isla situada en el confín meridional de Europa: la             política bismarckiana, que potenciaba la expansión       Manila en el verano    Estados Unidos rechazaba por principio.
comunicación por vía férrea con el Continente no se            francesa en el Norte de África. No hay que olvidar,      de 1898 (Museo             Así se entiende el fracaso de todas las iniciativas
produjo en Irún hasta 1864 y en Port Bou, hasta                por último, la fuerza de los vínculos económicos,        Naval, Madrid).        españolas para involucrar a los europeos en el con-
1878 y, además, para posibilitarla había que cam-              ideológicos y culturales que ligaban a España con        Abajo, Máximo          flicto. Primero, la frustración, a comienzos de
biar, significativamente, el ancho de vía. Junto a             Francia e Inglaterra.                                    Gómez (caricatura      1896, de la iniciativa del Gobierno Cánovas para li-
esto, un conjunto de islas y enclaves se repartía por             Tanto conservadores como liberales cometieron         de Gedeón,             gar la renovación de los Acuerdos Mediterráneos a
la región del estrecho de Gibraltar –Baleares, Ca-             un grave error: no percibieron el sentido de la trans-   colección de           la obtención de una garantía internacional para la
narias, Ceuta y Melilla–, por el golfo de Guinea               formación del sistema internacional y de la vincu-       Antonio Elorza,        soberanía española en la Gran Antilla. A continua-
–Fernando Póo y otras islas menores–, por el Cari-             lación entre los problemas europeos y los proble-        Madrid).               ción, el revés, a mediados de 1896, en el intento
be –Cuba y Puerto Rico– y por el Pacífico –Filipi-             mas coloniales. No analizaron correctamente los in-                             de comprometer a las seis grandes potencias euro-
nas, Carolinas, Marianas y Palaos–.                            tereses y las tendencias de las grandes potencias;                              peas para que instasen a Washington a que impi-
   Si se relaciona la debilidad del Estado –-apenas            siguieron confiando en que la defensa del principio                             diera a sus ciudadanos ayudar a los insurrectos. Fi-
industrializado y escasamente modernizado– con la              monárquico podría proporcionarles apoyos interna-                               nalmente, el fracaso de Sagasta, en las semanas
dispersión de sus territorios, no debe extrañar que            cionales en los momentos de peligro.                                            previas al estallido de la guerra para evitarla con el
su posición internacional fuese muy insegura. Es-                                                                                              apoyo de las grandes potencias.
paña se veía implicada en, al menos, tres grandes              Perro no come a perro                                                               Tales reveses situaron el conflicto hispano-norte-
problemas internacionales. Primero, el del estrecho               Desde el mismo momento en que estalló la in-                                 americano en un escenario en el que se movía toda
de Gibraltar, donde competían Francia e Inglaterra;            surrección cubana de 1895 y, sobre todo, desde                                  una amplia serie de fuerzas políticas y económicas.
luego, el de las Antillas, donde los anglo-franceses           que se hizo evidente que el enfrenta-                                           Era manifiesta la debilidad de los sectores españo-
no podían frenar la expansión norteamericana y, por            miento en la Isla invitaba a la interven-                                       les partidarios de un compromiso autonomista con
último, el del Pacífico, donde todas las potencias             ción directa de Estados Unidos, la de-                                          otros intereses cubanos, frente a la fortaleza de los
competían por sus ricos mercados.                              fensa de la soberanía española de Cuba                                          partidarios de mantener a todo trance la integridad
   A la hora de hacer frente a esos problemas, la              se convirtió en el principal objetivo de                                        de los intereses coloniales.
iniciativa española quedaba condicionada por la                una nueva política exterior.                                                        En Cuba, se evidenciaba el desarrollo de un in-
política de tres poderosos vecinos: en Europa, Fran-              Por una parte, la intervención nortea-                                       dependentismo que, ante el fracaso del autonomis-
cia e Inglaterra; en América, Estados Unidos. Para             mericana fue presentada como algo con-                                          mo, buscaría la independencia a través de la insu-
Europa, los gobernantes españoles habían acuñado               trario a los intereses europeos en Améri-                                       rrección armada y de la implicación de los Estados
el principio: “Cuando Francia e Inglaterra marchen             ca y el mantenimiento de la soberanía                                           Unidos. Debían también ser tenidas en cuenta las
juntas, seguirlas; cuando no, abstenerse”. Para el             española en la Gran Antilla se identificó                                       consecuencias del tipo de conflicto que se desa-
Caribe habían confiado en la fuerza de la determi-             con la defensa del régimen de la Res-                                           rrollaba en Cuba, entre los guerrilleros indepen-
nación franco-británica de mantener el statu quo.              tauración. Por ello, se buscó un compro-                                        dentistas y el ejército regular español.
Pero, a fines del siglo XIX, ni Francia e Inglaterra           miso diplomático con la Triple Alianza                                              Por último, aparecía la creciente tensión, en Es-
marchaban juntas, ni parecían dispuestas a frenar              y/o con Inglaterra, para frenar la inter-                                       tados Unidos, entre la Presidencia –responsable de
a Estados Unidos en el Caribe.                                 vención de Estados Unidos.                                                      la formulación y ejecución de la política exterior– y
24                                                                                                                                                                                                 25
DOSSIER

el Congreso -Cámara de Representantes y Senado-,
que condicionaba esa política y expresaba los inte-
                                                                                                                                        La derrota del 98 había empeorado la                                             nas, a pesar de disponer de la mejor opción de
                                                                                                                                                                                                                         compra de una parte del Archipiélago.
reses de una economía industrial y de una sociedad
de masas que empezaban a mundializarse.
                                                                                                                                        situación internacional y demostraba                                                Durante la negociación en París del Tratado de
                                                                                                                                                                                                                         Paz, que finalmente se firmó el 10 de diciembre de
   El resultado de ese juego de poder conduciría a
la intensificación de las presiones norteamericanas
                                                                                                                                        que España no tenía capacidad para                                               1898, el Gobierno español comprendería que no
                                                                                                                                                                                                                         estaba en condiciones –ni militares, ni diplomáti-
-amenazas de intervención directa y oferta sustan-
ciosa de compra- para que el Gobierno español ter-
                                                                                                                                        defender, no ya Cuba o Filipinas, sino                                           cas– de evitar la exigencia norteamericana de la ce-
                                                                                                                                                                                                                         sión de las Filipinas a cambio de la ridícula suma
minara con la guerra a través de la mediación de su
presidente. Así, tras conceder la autonomía, poner
                                                                                                                                        incluso Baleares, Canarias o Ceuta...                                            de veinte millones de dólares.
                                                                                                                                                                                                                            La única respuesta británica a las múltiples ini-
fin a la reconcentración y proclamar el alto el fue-                                                                                                                                                                     ciativas españolas fue la oferta de un tratado de ga-
go con los independentistas, Sagasta se vio induci-                                                                                                                                                                      rantía. A cambio de bloquear el proceso de redis-
do, bajo la presión de los militares, a aceptar una                                                                                     urgente necesidad de un alto el fuego exigía no só-      María Cristina,         tribución colonial de los territorios que quedasen
guerra con los Estados Unidos. Guerra que sabía                                                                                         lo la renuncia a Cuba, sino también a Puerto Rico        Reina Regente,          bajo soberanía española tras la firma de París, ga-
perdida de antemano y que, por tanto, implicaría                                                                                        y la entrega de una base naval en las Marianas y al-     junto con su hijo, el   rantizaría la integridad de la nueva estructura terri-
más pérdidas que las producidas en la habida con                                                                                        go en las Filipinas. Esto era aún impreciso el 12 de     Rey Alfonso XIII,       torial de España. Aseguraba así el valor de Gibral-
los independentistas cubanos.                                                                                                           agosto de 1898, cuando firmó, representado por el        (Joaquín Sorolla,       tar en el marco de la plena integración de España
                                                                                                                                        embajador francés, el Protocolo de Washington.           1901, Ministerio de     en el sistema de seguridad británico.
Más sola que la una                                                                                                                        No tuvo mejor resultado la estrategia del vera-       Asuntos Exteriores,        Tal respuesta demostraba que la derrota del 98
   El planteamiento eminentemente naval que de-                                                                                         no/otoño de 1898, cuando Madrid ofreció a Lon-           Madrid).                había empeorado la situación internacional de Es-
bía tener una guerra entre España y Estados Uni-       El embajador de        por otra, la frontera española con el Gibraltar britá-    dres la negociación de un acuerdo que ofreciera se-                              paña, desplazando su centro neurálgico desde el
dos, junto con la diferencia abismal entre la flota    Francia en             nico y el cruce, junto a las islas Baleares, de dos lí-   guridades a Inglaterra a cambio de dos contraparti-                              Caribe y el Pacífico a la zona del estrecho de Gi-
norteamericana y la española, produjo el desenlace     Washington, Jules      neas estratégicas fundamentales para sus dos gran-        das. Por una parte, el abandono británico de sus re-                             braltar. La contundente derrota militar había pues-
ineluctable de los desastres navales de Cavite –Fi-    Cambon, firma el       des vecinos: Inglaterra y Francia. Eran éstas la ru-      clamaciones contra las fortificaciones artilleras que                            to de manifiesto que España no tenía capacidad
lipinas–, y de Santiago de Cuba. Aquellas derrotas     armisticio en          ta hacia la India, por el canal de Suez, y la que unía    España construía en la bahía de Algeciras; por otra,                             para defender, no ya Cuba o Filipinas, sino incluso
pusieron de manifiesto que España no tenía capa-       nombre de España,      Marsella con Orán.                                        el fin de su intervención en la trastienda de la Con-                            Baleares, Canarias o Ceuta. Éstos eran territorios
cidad militar para defender ni una sola de sus islas   en presencia del          Pues bien, esos dos grandes vecinos de España          ferencia de Paz de París, para lograr una venta de                               que en la coyuntura de redistribución colonial que
y todas ellas se convirtieron en objetivos de la am-   presidente             mantuvieron un comportamiento muy distinto du-            las Filipinas más satisfactoria para los intereses es-                           dominó nuestro Noventa y Ocho, aparecían tan co-
bición de los más grandes.                             McKinley –segundo      rante la guerra, a pesar de haberse declarado igual-      pañoles. Inglaterra no entró en el juego preparado                               diciados por las grandes potencias como los que la
   Inglaterra hizo saber a Estados Unidos que no       por la izquierda– el   mente neutrales. En Francia, el Gobierno, la opi-         por España y no admitió la almoneda de las Filipi-                               derrota obligó a entregar o a vender.
consentiría que las Filipinas –cuyo mercado domi-      12 –8–98 (por          nión pública y la Bolsa mostraron sus simpatías por
naba– pasaran a manos de competidores que, co-         Matute, colección      la causa española y apostaron por su triunfo. Por el
mo Alemania, terminarían con la libertad de co-        particular, Madrid)    contrario, en Inglaterra, personalidades destacadas
mercio garantizada hasta entonces por España. Ta-                             de la política y la casi totalidad de su opinión pú-
les competidores intentarían dominar el archipiéla-                           blica se inclinaron por Estados Unidos.
go en caso de que Washington –mantenedor, tam-                                   La simpatía británica hacia Norteamérica no se
bién, de la política de libertad económica– no se                             limitó a la retórica, sino que se manifestó, sobre to-
hiciese responsable del control político. Efectiva-                           do, en una serie de comportamientos impropios de
mente, Alemania intentó comprar a España parte                                un país neutral. Ello sirvió para difundir el rumor de
de las Filipinas, pero cuando comprendió que las                              la existencia de una tácita alianza anglosajona. De
potencias anglosajonas no lo permitirían, concentró                           ahí que se temiera una acción combinada de nor-
sus esfuerzos en la adquisición de las Carolinas,                             teamericanos y británicos en la región del Estrecho,
Marianas y Palaos.                                                            con el doble objetivo de imponer las duras condi-
   Francia se tomó muy en serio el riesgo que co-                             ciones de Washington en el Caribe y en el Pacífico,
rrerían sus intereses en la región del estrecho de                            ampliándolas a las Canarias, y de extender la sobe-
Gibraltar, si la guerra hispano-norteamericana se                             ranía de Londres a los aledaños de Gibraltar.
extendía a aquel escenario, y utilizó su influencia
sobre el Gobierno español pa-                                                 Una diplomacia con pocos dientes
ra convencerlo del peligro de                                                    El Gobierno español, intuyendo una crisis inter-
continuar la guerra y de las                                                  nacional de contornos imprecisos y de consecuen-
ventajas de negociar un ar-                                                   cias todavía más desastrosas, intentó salir del tran-
misticio con Estados Unidos                                                   ce con los menores costes posibles. Siguió aferrado
a través de su embajador en                                                   a la idea de que podía favorecer la intervención de
Washington.                                                                   Europa para frenar a América y buscó apoyo diplo-
   El gabinete Sagasta tam-                                                   mático en Francia e Inglaterra.
bién advertía ese riesgo para                                                    París, aunque ayudase facilitando los contactos
el estrecho de Gibraltar, una                                                 con la Casa Blanca y dando consejos sensatos, no
región en la que confluían,            THEODORE              JULES            buscó tanto atenuar las pérdidas españolas cuanto
por una parte, el eje Balea-          ROOSEVELT,            CAMBON,           defender sus propios intereses. Finalmente el Go-
res-Canarias y la frontera con     gran impulsor de       embajador de        bierno español, solo frente a una Norteamérica en-
el Imperio Xerifiano, territorio    la guerra contra       Francia en         valentonada por la facilidad de sus victorias nava-
que despertaba expectativas              España          Estados Unidos       les y arropada por unos intereses y una opinión pú-
de expansión para España y,                                                   blica descaradamente expansionistas, vio cómo su
26                                                                                                                                                                                                                                                                          27
La Paz de París                                                    formado por Londres-París-Lisboa-Madrid y enlaza-
                                                                                              ba con el principio de la política exterior isabelina
                                                                                              ya citado : “Cuando Francia e Inglaterra marchen


  E
         n un clima de profundo pesimismo nacional, de durísima confrontación política        juntas, seguirlas; cuando no, abstenerse.”
         y de general dolor por la repatriación de los soldados que llegaban en lamenta-         En los primeros años del siglo XX, el mundo se
         bles condiciones, fue designada la delegación española que habría de negociar        encontraba en plena era imperialista, el peso de un
  la paz con Estados Unidos. Hacia París partieron, a finales de septiembre de aquel          Estado en la sociedad internacional se medía en
  1898, Eugenio Montero Ríos, presidente del Senado y jefe de la Comisión de Expertos;        potencia industrial y colonial y la experiencia histó-
  el ex ministro de colonias Buenaventura Abárzuza; el diplomático Wenceslao R. de Vi-        rica más reciente había demostrado que los más
  llaurrutia; el experto en asuntos de Derecho Internacional José de Garnica y un técni-      poderosos propiciaban el deslizamiento de los más
  co en asuntos militares, el general de ingenieros Rafael Cerero.                            débiles, desde la condición de sujeto del Derecho
      La Comisión llevaba ya digerida la pérdida de Cuba y de Guam –la mayor de las Ma-       Internacional al de objeto de reparto.
                                   rianas– pero iba a pelear por Puerto Rico, donde aún          Ello hizo que el intento regeneracionista encar-
                                   seguían las fuerzas españolas y, sobre todo, por Filipi-   nado por Alfonso XIII tratase de aprovechar las
                                   nas, donde la presencia norteamericana se reducía a la     oportunidades que se le presentaban para partici-
                                   bahía y ciudad de Manila y donde las fricciones con        par con las grandes potencias del entorno en una
                                   Aguinaldo hacían presagiar una guerra, como así suce-      política de poder; primero en Marruecos y más tar-
                                   dió enseguida.                                             de en Portugal. Esto, que se apoyaba fundamental-
                                        Sin embargo, nada se pudo ya hacer. Los delega-       mente en el voluntarismo de sus impulsores, entró
                                   dos norteamericanos, presididos por el ex-ministro de      de inmediato en una peligrosa contradicción.
                                   Estado William R. Day, a quien acompañaban tres se-           Tal política no sólo chocaría con las condiciones
                                   nadores, Cushman K. Davis, William P. Frye y Edward D.     objetivas de una economía poco industrializada.
                                   Gray y el diplomático y periodista Whitelaw-Reid, tení-    También tropezaría con amplios sectores sociales,
                                   an en sus manos la victoria, la fuerza y unos inmensos     para quienes no había más regeneración que la que
                                   deseos expansionistas, como no se recataron de hacer       pasaba por la mejora de las condiciones de vida de
                                   público en discursos y declaraciones el senador Frye,      los trabajadores, por el logro de la democracia par-
  el periodista Whitelaw-Reid y hasta el propio Day.                                          lamentaria y por el rechazo –a veces violento– de
      En esas condiciones, la Conferencia de la Paz, reunida a partir del día uno de oc-      una política exterior que consideraban contraria a
  tubre en los salones cedidos por el Ministerio francés de Asuntos Exteriores, en su pro-    los intereses de la mayoría de los españoles.
  pia sede del Quai d’Orsay, sería como pelotear contra un frontón. Los norteamericanos
  exigieron que se cumplieran íntegramente las condiciones firmadas en el protocolo de
  paz del 12 de agosto: evacuación inmediata de Cuba y Puerto Rico y cesión de Guam                            Para saber más
  como indemnización de guerra. Tan sólo se avinieron a pagar 20 millones de dólares            CARDONA, G. Y LOSADA, J. C., Nuestro hombre en La
  en compensación por la cesión de Filipinas, toda vez que la situación de aquellas islas       Habana, Planeta, Barcelona, 1997.
  había sido ambiguamente soslayada por el presidente norteamericano MacKinley. O los           COMPANYS, J., La prensa amarilla norteamericana en
  españoles aceptaban todo o los norteamericanos reanudaban la guerra. Impotente, el            1898, Sílex, Madrid, 1998.
  plenipotenciario español, Eugenio Montero Ríos, firmó el sábado 10 de diciembre en            ELORZA, A. Y HERNÁNDEZ SANDOICA, E., La guerra de
  París la liquidación del Imperio. Los mínimos restos que aún quedarían en las Maria-          Cuba (1895-1898). Historia política de una derro-
  nas y las Carolinas serían vendidas a Alemania a comienzos de 1899.                           ta colonial, Alianza, Madrid, 1998.
                                                                                                FIGUERO, J. Y G. SANTA CECILIA, C., La España del
                                                                                                Desastre, Plaza y Janés, Barcelona, 1997.
   En 1898, el Gobierno liberal de Sagasta renun-                    Eugenio Montero            FUSI, J. P. Y NIÑO, A., Vísperas del Desastre. Ante-
ció a la garantía de la flota británica para asegurar                Rios había sido            cedentes, Biblioteca Nueva, Madrid, 1996; y Antes
la defensa de Baleares, Canarias y Ceuta, valoran-                   ministro de Justicia       del Desastre, Universidad Complutense de Madrid,
do su coste en satelitización. La diplomacia espa-                   y de Fomento y era         1997.
ñola fue capaz de comprender la dificultad y el                      presidente del             LEGUINECHE, M., Yo te diré…, El País/Aguilar, Ma-
riesgo en que quedaba la posición internacional de                   Senado en 1898 ,           drid, 1998.
España tras la crisis. En esta situación confluían                   cuando aceptó el           MORENO FRAGINALS, M., El Ingenio (3 vols.), La Ha-
tres grandes cuestiones: la debilidad española para                  ingrato deber de           bana, 1976.
defender sus posiciones en el eje Baleares-Cana-                     negociar la paz de         PLAZA, J.A., El maldito verano del 98, Temas de
rias; la necesidad británica de asegurar el valor cre-               París (Salvador            Hoy, Madrid, 1998.
ciente de Gibraltar y, por último, la inminencia del                 Martínez Cubells,          REMESAL, A., El enigma del Maine, Plaza y Janés,
reparto de Marruecos.                                                Palacio del Senado,        Barcelona, 1998.
                                                                     Madrid).                   RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A. R., Política naval de la Res-
Un lugar al sol                                                                                 tauración (1875-1898), San Martín, Madrid,
   Poco después se cerró el proceso de redistribu-                                              1998.
ción colonial de los años noventa y concluyó el an-                                             RUBIO, J., La cuestión de Cuba y las relaciones con
tagonismo colonial franco-británico. Y España –tras                                             los Estados Unidos durante el reinado de Alfonso
ver reducidos sus intereses estratégicos al área del                                            XII. Los orígenes del “desastre” de 1898, Ministe-
Estrecho– reconduciría su política exterior hacia la                                            rio de Asuntos Exteriores, Madrid, 1995.
entente franco-británica de 1904, lo que llevaría a                                             VV. AA., Historia de Cuba (2 vols.), Instituto de
los acuerdos anglo-hispano-franceses de 1907.                                                   Historia de Cuba, La Habana, 1994 y 1996.
Con ellos, España se recolocaba en el cuadrilátero
28

Dossier 002.espana.1898.ocaso.colonial.sfrd

  • 1.
    DOSSIER ESPAÑA 1898 OCASO COLONIAL Una ceguera deliberada A sangre y fuego Elena Hernández Sandoica Gabriel Cardona El guante y las garras A merced del huracán Antonio Elorza Rosario de la Torre El 10 de diciembre de 1898, hace cien años, España firmaba la Paz de París, por la que perdía Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Aquel último acto del entierro del Imperio no era el resultado inevitable de la marcha de los tiempos, sino la consecuencia de la desacertada política colonial, del desastre militar y de la debilidad internacional de España, así como del planificado intervencionismo norteamericano
  • 2.
    DOSSIER Una ceguera deliberada Cuestiones depolítica internacional se mezclaron con condicionantes internos para dificultar un cierre positivo de la era colonial de España Elena Hernández Sandoica Profesora Titular de Historia Contemporánea Universidad Complutense de Madrid A LO LARGO DEL SIGLO XIX, ESPAÑA fue una potencia colonial especialmente reticente a establecer reformas en sus posesiones, convencida quizá de que el menor movimiento que se hiciese en el inestable tablero podría desbaratar por completo su juego. Primero, fue la invocación constante de la escla- vitud (que la metrópoli no quería abolir, en conni- Escudo de Cuba vencia con los plantadores) para justificar la falta independiente. Izquierda, sátira poner su férreo guante sobre los insurrectos, agota- de extensión de los derechos constitucionales a los contra la dos en Cuba por la indecisión militar del conflicto antillanos. Después, el temor reiterado a los riesgos restauración y con la Isla dividida en dos. Después de la Paz de inherentes a cualquier tipo de liberalización comer- monárquica por Zanjón, que terminó con aquella guerra en 1878, cial y política. Por último, la especie interesada de por sus intereses la metrópoli no se tumbó a esperar. La tregua fir- que la autonomía llevaría derechamente hacia la negreros en Cuba mada con los nacionalistas por Martínez Campos independencia... durante la Guerra obligaba a España a introducir reformas en la Isla y Podría extrañar, desde esa perspectiva, que Es- Grande (La Flaca, Madrid las aprovechó para hacer un esfuerzo im- paña conservara durante tanto tiempo sus últimas 28 de febrero de portante por reforzar la explotación de la colonia y colonias, restos prodigiosos de un vastísimo Impe- 1873). Arriba, María su españolización. De ahí se derivarían finalmente rio. Contribuyeron a esa conservación los intereses Cristina de Borbón, en parte la crudeza terminal y la exasperación de la de las políticas comerciales más poderosas de la Reina Regente, con confrontación. época (Inglaterra primero, Estados Unidos ensegui- Alfonso XIII en da), pero también el hecho de que su militarizada brazos (por Antonio El camino de la independencia administración contara con el importante concurso Caba, 1890, Real Tras más de quince años de vida colonial asen- de elementos criollos, variable en sus protagonis- Academia de Bellas tada en la tregua, la preparación del levantamiento tas, pero cierto y continuado. Las oligarquías anti- Artes de Sant Jordi, de Baire, el 24 de febrero de 1895, fue un proce- llanas manifestaban un miedo extraordinario a la Barcelona). En la so plagado de dificultades. Todo ese tiempo se ha- gente de color. Y la metrópoli estaba siempre lista portada del dossier, bía estado conspirando contra la metrópoli, al am- para extender su garra contra la insurrección. der colonial. A mediados de los años sesenta, sin 10 de octubre de 1868, daría Céspedes en el el niño Alfonso XIII paro de las asociaciones entonces permitidas y al- Pero las claves de esa colaboración y ese equili- embargo, la crisis económica trastornó esta conti- Oriente de la Isla un grito guerrero a la metrópoli y arremete impotente gunos grupos se mostraban dispuestos a intentar brio, basados en la extraordinaria riqueza proce- CARLOS MANUEL nuidad. Pero, de no haberse mostrado con tanta a los españoles. Era el Grito de Yara, aunque fue en contra el gigante nuevamente la insurrección. Pero las objeciones dente del azúcar, combinada con el temor al creci- CÉSPEDES, claridad el fraude y el engaño de los gobernantes este lugar donde, al día siguiente, la rebelión sufrió acorazado McKinley detenían la voluntad de los cubanos que parecían miento de la población negra, variaron a mediados primer (prometieron reformas desde 1866, para en cambio su primer revés. Puerto Rico tuvo también su “gri- (Le Rire, 21–5–98, dispuestos a expulsar a España de aquel “su” terri- del siglo. Por entonces, fracasaron ciertos intentos presidente del elevar los impuestos), las cosas, para muchos cu- to”, lanzado con la misma intención separatista. colección Manuel torio. Mientras tanto, otros, los autonomistas (es- de anexionar Cuba a los –aún entonces– esclavistas Gobierno banos, aún hubieran podido esperar. La metrópoli, con muy distinto grado de dificul- Gramunt de pecialmente los miembros de la Unión Constitucio- Estados de la Unión. A ello siguió un periodo de es- revolucionario Como se sabe, los hilos de la crisis –la desespe- tad, acabaría por tornar las cosas a su estado ante- Moragas). nal, cuyo equivalente en Puerto Rico sería el Parti- tabilidad en los acuerdos entre la oligarquía y el po- ranza y el liberalismo– se habrían de anudar. Y el rior cuando el régimen de la Restauración logró im- do Incondicional), opinaban que las reformas im- 2 3
  • 3.
    DOSSIER plantadas (partidos, sufragiorestringido y arrepentimiento, traición e inexperien- Maceo era más práctico –y más Estado y la sociedad de Cuba, tras la expulsión de y algunas libertades de reunión y asocia- cia, fue descubierto y desbaratado. Se los españoles, tenía mucho que ver con la dictadu- ción) darían fruto tarde o temprano. contó entonces con las fuerzas del inte- autoritario– que Gómez o Martí. Su ra militar. Y muchos lo seguían. El ideario de Mar- Las fallidas peticiones del llamado rior, es decir, los nacionalistas desperdi- tí, esencialmente liberal y demócrata –tan igualita- Movimiento Económico, un fuerte con- gados por todo el territorio. Mientras idea del Estado y la sociedad de Cuba, rio y a la vez tan intelectual– no era el que predo- glomerado social y político (desde plan- tanto, los puertorriqueños seguían a la minaba entre los sublevados de primera hora. Se ha tadores y grandes comerciantes a obre- espera, listos para ayudar: habían for- tras la expulsión de los españoles, especulado mucho acerca de las decepciones de ros anarquistas del tabaco), que había mado una sección particular del partido tenía mucho que ver con la dictadura José Martí, de sus sabias palabras a Maceo: “Un demandado, a principios de los años 90, fundado por Martí (SPR del PRC), y en pueblo no se funda, general, como se manda un diversas reformas y mayor igualdad jurí- él esperaban su turno, una especie de militar. Y muchos lo seguían campamento”. Y hasta se ha llegado a ver su muer- dica y legal entre antillanos y peninsula- segunda vuelta en el proceso de la libe- te como una especie de suicidio velado, una débil res, exasperaron los ánimos de quienes ración. forma de ceder, decepcionado por las dificultades. se movían abiertamente en defensa de Los días que precedieron al levanta- Oriente seguía siendo, como siempre, un territo- Martí murió en Dos Ríos, el día 19 de mayo de los intereses específicos de los cubanos. miento fueron especialmente confusos, rio pobre, pero con una mayoría libre y arriesgada, 1895, a sólo tres meses de empezar la guerra, y Y en el exilio, ese mismo fracaso es- debido a las deficientes comunicaciones presta a la rebelión. Sus jefes naturales habían después de haber escrito en su Diario advertencias tuvo en el crisol fundacional del Partido internas de la Isla y, sobre todo, a que acordado someterse a un liderazgo interno, militar y pensamientos que le atormentaban, pero también Revolucionario Cubano (PCR), de carác- seguía habiendo una desigualdad, local y político, que no iba a discutirse de momento –Má- notas cotidianas de la vida en campaña, de alegría ter democrático, antillano (incluía la y regional, que hacía variar el mapa de ximo Gómez y José Martí contaban con ello–, con primaria y esencial. Entre aquéllas, estaba la del emancipación de Puerto Rico) e interra- las adhesiones –reales o posibles– a la tal de arrancarse el yugo del poder español. Des- riesgo de caer a esa hora en manos de Estados Uni- cial. Y mientras se esperaba el momen- gobernación española. No se podía –y pués, ya se vería lo que podía lograrse con la paz. dos (“Viví en el monstruo y le conozco las entra- to propicio para la insurrección, se aco- JOSÉ MARTÍ, los jefes cubanos de la guerra y del na- Algo sobre lo que, ni siquiera en Oriente, había ñas”, escribió contra el anexionismo). Un riesgo piaban hombres y armas, conseguidas ideólogo del independentismo cubano y cionalismo estaban, por una vez siquie- acuerdo entre los partidarios de la independencia. que otros sublevados no consideraban tan impor- por donaciones recolectadas en París, organizador de la insurrección de 1895 ra, de acuerdo en este extremo– prepa- En el extremo opuesto de las ideas y de la loca- Sátira española tante. Sin duda alguna, su inmediato sucesor, Es- México, Santo Domingo o Nueva York y, rar al mismo tiempo una insurrección lización geográfica se situaba Pinar del Río, la tie- contra la política trada Palma, no compartía esa recelosa idea. sobre todo, con el respaldo de los ma- general, de simétrico alcance y repercu- rra del tabaco por antonomasia, que en el 68 no ha- militar del conde de gros salarios de los trabajadores del tabaco en Tam- siones homogéneas, en las dos grandes regiones bía llegado a alzarse. Y también el Camagüey, que Valmaseda durante Independencia frente a autonomía pa y Cayo Hueso, los elementos más entusiastas y cubanas, Oriente y Occidente. Dos Cubas distintas ahora prefería mantenerse al lado de los españoles la Guerra Grande Nada puede probarse acerca de aquel desencan- más desposeídos de la emigración. se hallaban en el banco de pruebas y sus diferen- y no arriesgar su cabaña ganadera, recuperada des- (La Flaca, 1871). to y los oscuros temores de Martí. De una u otra Había un proyecto para invadir la Isla, el Plan de cias históricas, incluso, se habían ahondado desde pués del acuerdo de Zanjón. Fernandina, que debido a una mezcla de espionaje el conflicto del 68. La ciudad de La Habana, por su par- te, tan compleja y diversa, recibió el du- ro golpe de Capitanía, que concentró en Cronología ella el esfuerzo para contener el conflic- to, procediendo a muchas detenciones y 1867 (12 de febrero): Real Decreto incremen- 1878 (10 de febrero): firma de la Paz de Zan- 1897: la parte occidental de la Isla está relati- encarcelamientos. En ella se agruparon tando el impuesto sobre la propiedad. jón. vamente pacificada, pero en la otra mitad se las fuerzas de la policía colonial y una 1868 (10 de octubre): Céspedes levanta en Ya- 1879 (agosto): comienza la serie de escaramu- mantienen Vicente Gómez y Calixto García. En parte importante de los voluntarios, tro- ra la bandera de la independencia. zas de la que se llamó Guerra Chiquita. agosto es asesinado Cánovas del Castillo y el Go- pas especiales que utilizó durante todo 1869 (enero): Domingo Dulce llega a Cuba co- 1885: fin de las hostilidades. bierno liberal de Sagasta –ante un auténtico ulti- el siglo, con pavoroso éxito, el poder es- mo nuevo capitán general, dispuesto a negociar 1892: en Cayo Hueso, Martí pone las bases de mátum norteamericano– releva a Weyler, envía a pañol. Ello dió en un principio el resul- la paz, pero endurece la guerra. (10 de abril): se la Constitución de la República de Cuba. Blanco como nuevo capitán general y concede a tado que se pretendía: La Habana se proclama la Constitución independentista de 1893: se rechaza en España la reforma pro- Cuba la autonomía. mantuvo dentro del ámbito controlado Guáimaro. (junio): llega un nuevo capitán gene- puesta por Maura. 1898: disturbios en La Habana. Ante el alar- por el Gobernador. ral, Antonio Caballero Fernández de Rodas. Sus 1894: fracasa el intento de expedición de Mar- mante informe del cónsul F. Lee, el Gobierno Una vez fracasado el levantamiento propósitos negociadores fracasan y termina ace- tí para alcanzar Cuba. norteamericano envía a su puerto al acorazado organizado desde el exterior, el Partido lerando la represión y fusilando a jefes subleva- 1895: tímida reforma propuesta por Abárzuza, Maine, que estalla en febrero. Tempestad en la Revolucionario Cubano y su delegado dos: Domingo Goicuría y Gaspar Diego Agüero. que tampoco prospera. El 24 de febrero se inicia prensa norteamericana contra España, respon- Martí ya dejaron de considerar esa op- 187O (diciembre): el conde de Valmaseda, una nueva sublevación en Baire. En abril, en sen- sabilizada del accidente. Ultimátum del Gobierno ción y contemplaron otras estrategias po- nuevo capitán general, dispuesto a una guerra dos desembarcos, alcanzan Cuba José y Antonio MacKinley. Declaración de guerra el 21 de abril. líticas y militares. Había que transigir sin cuartel. Maceo, Flor Crombet, Moncada, Martí y Máximo La escuadra del almirante Cervera zarpa hacia el con la obvia divergencia de criterios sos- 1873: muere Agramonte, jefe militar de la su- Gómez. Llega a Cuba, dispuesto a negociar la Caribe. El 1 de mayo, la escuadra del comodoro tenidos por los caudillos de la guerra blevación, y le sustituye Máximo Gómez. Es des- paz, Martínez Campos. Muerte de Martí en Dos Dewey destruye la flota española de Filipinas. –Gómez, Martí y Maceo, en primer lu- tituido el presidente Céspedes y le releva Fran- Ríos, el 19 de mayo. Salvador Cisneros, nuevo Cervera llega a Santiago de Cuba el 19 de mayo y gar–. Diferencias respecto a la estrategia cisco Vicente Aguilera. presidente de la República en guerra. Éxito de la queda embotellado en su bahía por el almirante de la guerra, el trato al enemigo, las 1874: fusilamiento de 53 tripulantes del Virgi- marcha desde Oriente hacia Occidente: Martínez Sampson. En junio, desembarcos norteamerica- fuentes de producción e incluso la con- nius. Captura del general independentista Calix- Campos, acorralado en La Habana. nos en Guantánamo y Daiquiri. Combates alrede- ducción de los asuntos militares. Se to García. 1896: en febrero, le releva Valeriano Weyler, dor de Santiago. Cervera sale a combatir y pier- abrió el conflicto entre autoritarismo y 1876 (marzo): Estrada Palma sustituye en la dispuesto a ganar la guerra. Cierra las trochas de de todos sus barcos el 3 de julio. Santiago capi- democracia, ya explícito en la guerra an- presidencia a Aguilera. Mariel a Majana y de Júcaro a Morón; concentra tula el 16. España firma el armisticio el 12 de terior; pero se trató de situarlo, al menos 1877 (octubre): captura de Estrada Palma. Lle- en pueblos vigilados a unos 400.000 campesinos agosto y Manila se rinde el 13. El 10 de diciem- transitoriamente, en un segundo plano, ga un nuevo capitán general, Martínez Campos, y persigue a Maceo en Pinar del Río. Maceo bre, España firma la Paz de París, liquidando su procurando salvar los desacuerdos. dispuesto a negociar la paz. muere en diciembre. Imperio ultramarino. Maceo era más práctico –y más auto- ritario– que Gómez o Martí. Su idea del 4 5
  • 4.
    DOSSIER manera, lo ciertoes que la guerra contra los espa- Reparto de comida mente formadas por campesinos, muchísimos de En política, también las reacciones españolas ñoles fue, también, una especie de guerra civil en- en una ellos de color. Los españoles se encontraron sumi- irían a remolque de los acontecimientos. La gran tre cubanos. El autonomismo, decidido a ofrecerle reconcentración. La dos en un largo y destructor conflicto colonial. Con- preocupación fue cortar el avance independentista una oportunidad -incluso ya tardía- a su vieja me- falta de viviendas, flicto cruel, seguramente como pocos, por lo de- hacia La Habana, pero nada se haría por introducir trópoli, haría posible un equilibrio de fuerzas. de instalaciones sesperado de las posiciones y por el sufrimiento de cambios políticos en la capital. Al contrario, se de- Sin embargo, al declararse el conflicto armado sanitarias, de las partes, que no quisieron en ningún caso claudi- jaría a los voluntarios hacer y deshacer, alentándo- contra el poder de España, en febrero del 95, mu- alimentos, de car. Los españoles fueron siempre a remolque de les en sus desmanes y bravuconadas. chos autonomistas estaban implicados, de una u libertad... causaría los insurrectos, rechazándoles, persiguiéndoles, otra forma, en la sublevación: habían llegado a ella ingentes causándoles bajas –escasas en proporción a las que Estados Unidos, el protagonista defraudados por la inútil reforma que apadrinaba sufrimientos a los ellos mismos sufrían–, o privándoles de recursos... Confundiendo los campos diplomáticos en que Abárzuza. Pero también muchos de ellos se halla- campesinos Pero, de hecho, las tropas españolas sirvieron, an- se dirimía la contienda, España no sabría afrontar ban a la paciente espera de una solución, cual- reconcentrados por te todo, para proteger los ingenios de los españoles los giros de la política exterior norteamericana. És- quiera que ésta fuese, ofrecida por España. Los in- Weyler, abajo. y de los proespañoles, cubanos o no. ta ya había demostrado en el asunto español con dependentistas ganaron la partida a los autonomis- Las tácticas de la guerra económica no eran uná- Inglaterra a propósito de Venezuela, en el 95, cuál tas a lo largo de la guerra y no puede exculparse de nimes. Maceo quería conceder permisos selectivos iba a ser su probable elección respecto al Caribe y esta inclinación de la balanza al Gobierno español, para hacer la zafra, a cambio de las contribuciones América Central. El secretario de Estado norteame- a su cruel manera de llevar la guerra, a su inflexi- de los hacendados. Gómez, por el contrario, seguía ricano, Olney, artífice de aquella proclamada neu- bilidad arancelaria, a su obstinación... la estrategia de Martí –lucha masiva, clausura total tralidad –que formalmente favorecía a España– lo- ¿Quedaban sólo la impotencia y la espera resig- de las fuentes de la riqueza que sostenían al poder graría, a finales de aquel mismo año, que el Go- nada, o todavía podía alcanzarse un arreglo pacta- español– y proclamaba la guerra a toda costa. Que- bierno de Londres dejara sola a España. do? No está claro que una opción de este tipo hu- ría privar de recursos al ejército español y cortarle La debilidad de la posición española encerraba biera prosperado en 1895, pero los autonomistas los accesos al abastecimiento y a la produccción. también los elementos de una estrategia del mal estuvieron aguardando cualquier señal, menor, que iría perfilándose a medida que se agra- cualquier paso del Gobierno español, vaba la situación en Cuba. En el otoño del 95 ya mientras los independentistas ganaban Glosario había –más en Cuba que en España– quien veía fuerza día a día. A principios de julio de una cierta salida, mantenida en secreto, en la in- 1895, Martínez Campos escribía a su Autonomía. El 25 Mambí. Guerrillero independentista tervención norteamericana. Incluso Martínez Cam- ministro de Ultramar: “La guerra es más de noviembre de 1897, Pacíficos. Campesinos que seguían culti- pos –según el cónsul norteamericano, en carta del grave que en el 76; el país nos es más un real decreto gestio- vando los campos y pasaban a los mambises, 3 de abril de 1896 al secretario Olney– había abo- hostil...” Y unos días después, volviendo nado por el Gobierno de quienes eran el principal apoyo, informa- gado en los meses anteriores por el reconocimiento a hacer sonar la alarma: “El sistema es de Sagasta a impulso ción sobre los movimientos de las tropas espa- norteamericano de la beligerancia mambí, porque distinto”. del ministro de Ultra- ñolas. ello obligaría a Estados Unidos a introducirse di- Ni siquiera era necesario considerar mar, Segismundo Mo- Reconcentraciones. Para evitar su apo- rectamente en la guerra de Cuba; España, vencida la idea de que, antes o después, iba a ret, concedía a Cuba yo a los mambises, los campesinos fueron con- Los intereses extranjeros afincados en el campo Antonio Cánovas al precio de unos cuantos barcos anticuados, sal- intervenir Estados Unidos. El propio Cá- JOSÉ MARÍA una amplia autonomía. centrados en poblados vigilados por el Ejército. (franceses, alemanes o ingleses, además de norte- del Castillo, el jefe dría de la Isla salvando el honor. novas se desesperaría al comprobar, en GÁLVEZ Fue el Partido Autono- Militarmente, fue una decisión eficaz, pero la americanos y españoles, sin duda los más impor- de Gobierno al que Sea como fuere, en los debates del Senado nor- sucesivas cartas del capitán general, có- mista el encargado de población reconcentrada sufrió de forma atroz tantes) sufrirían de continuo incendios y actos de sólo le valía la teamericano, con mayoría a favor de la beligeran- mo empapaban aquellas líneas dudas y ejercer el Gobierno, bajo el nombre de Consejo por la falta de medios, las inmoralidades admi- bandidaje. Ello hizo que, al menos al principio del victoria militar cia, aparecía diáfana la opinión de que una vez li- resquemores, cuando se daba el caso de de Secretarios, a partir del 1 de enero de 1898. nistrativas, la escasa higiene y el hambre... Se conflicto, las respectivas Cancillerías brindasen (por Luis Madrazo, quidada la soberanía española –como apuntaba di- que él mismo, sin moverse un milímetro Presidía el ejecutivo el jefe histórico de los au- supone que unas 400.000 personas llegaron a cierto apoyo diplomático a España. Congreso de los rectamente White–, debería ejercerse sobre Cuba de su intransigencia, no albergaba nin- tonomistas, José María Gálvez, cuyas atribucio- vivir en ellas –casi el 20 por ciento de la pobla- En agosto de 1895, para evitar la destrucción Diputados, Madrid). una tutela amplia, concreta y directa. guna: “No puedo yo –escribía Martínez nes alcanzaban todos los aspectos, menos la de- ción de la Isla–. Aunque no existen cifras preci- absoluta de los ingenios y evitar reclamaciones di- La respuesta de la opinión española ante este Campos–, representante de una nación fensa y la representación exterior. sas de la mortandad registrada, los norteameri- plomáticas, el Gobierno español prohibió a los ex- decisivo giro fue rápida. Estaba alentada por un culta, ser el primero que dé ejemplo de Guerra de los Diez Años o Guerra canos la elevaron a 200.000. En cualquier caso, tranjeros que izasen sobre sus propiedades la ban- españolismo retórico, xenófobo y racista, que ali- crueldad e intransigencia; debo esperar Grande. La desarrollada desde 1868 a la Paz se supone que los muertos fueron más de dera de su nación, al tiempo que Capitanía les pro- mentó la guerra contra los mambises y que exas- a que ellos empiecen”. de Zanjón, el 10 de febrero de 1878. 50.000. metía protección militar. Muchos destacamentos peró el brevísimo conflicto con el invasor. Pero la Proponía entonces a Weyler como su Guerra Chiquita. La producida desde Voluntarios cubanos. Tropas paramili- quedaron repartidos, aquí y allá, porque lo más im- reacción de las masas españolas estuvo también sucesor: “No vacile –le insistía a Cáno- agosto de 1879 a 1884. tares favorables a España y su acción integrista, portante para la metrópoli era no carecer de abas- impulsada por la prensa y los políticos. En las ma- vas– en que él me reemplace”. Quería Guerra de la Independencia. Conflic- pagadas por los grandes intereses hispano-anti- tecimiento y no cortar totalmente el comercio exte- yores ciudades de la Península –lo mismo que en poner a cubierto su conciencia cristiana, to desarrollado entre el Grito de Baire, abril de llanos y compuestas, básicamente, en sus rangos rior. En noviembre, ya en Santa Clara, Máximo Gó- Cuba o Puerto Rico– hubo motines y protestas con- sus creencias morales y su humanidad. 1895, y el armisticio del 12 de agosto de 1898. inferiores, por emigrantes recientes. mez ordenó paralizar la zafra y la cosecha. Sin ex- tra Estados Unidos, se quemaron banderas y de- No podía, esa vez, fusilar sin conmisera- cepción, “Todo por Cuba” era la consigna. Para los pendencias públicas y el Ministerio decretó el cie- ción: “No tengo condiciones para el ca- partidarios de la independencia resultaba decisivo so”. Y el caso era ya de extrema urgen- cia. Poco después, derrota tras derrota, el hecho de que la mayoría de los hacendados se dejara proteger por las tropas del Gobierno español. En los debates del Senado España, rechazando de plano la idea de La tea cobró dimensiones inmensas. El avance norteamericano aparecía diáfana la la autonomía, apretaba cruelmente las de las trompas mambisas, de Oriente a Occidente, clavijas de la guerra colonial. podía seguirse por el rastro del humo que salía de opinión de que, una vez liquidada la los trenes cargados de caña, de los cafetales y ca- Final obligado para la crisis ñaverales destruidos por el fuego. Los españoles soberanía española, debería ejercerse En mayo de 1895, Máximo Gómez y Antonio Maceo asumieron el mando su- corrían de un lado a otro siguiendo la humareda, que avanzaba con mayor rapidez que sus movi- sobre Cuba una tutela amplia, concreta premo de las tropas mambisas, básica- mientos. y directa 6 7
  • 5.
    DOSSIER Pronto se veríael error de quienes esfuerzo en hombres y en pertrechos que continua- Abajo, izquierda, gasta mismo– y la esperanza de un reducido grupo ba decidida a hacer; los barcos de la Trasatlántica Segismundo Moret y –Moret, una vez más, como ministro de Ultramar–, creyeron que el cambio aminoraría la salían cada quince días de los puertos españoles Prendergast, se decidieron por un cambio de política, que espe- (Cádiz, La Coruña, Barcelona, Santander) cargados ministro de raban habría de complacer a cubanos y estadouni- fuerza progresiva de los de soldados; fueron unos 200.000 hombres en to- Ultramar que denses. Weyler sería sustituído por Ramón Blanco, tal. Pero tampoco España estaba perdiendo la con- que tendría otras instrucciones militares y políticas, independentistas... Hubo tienda. Al prolongarse la contienda, españoles y cu- concedió la tardía autonomía a Cuba en torno, finalmente, a la promesa de autonomía. autonomistas que ingresaron en las banos se vieron obligados a sacar recursos de don- (por Salvador El Gobierno autonómico organizado en noviem- de se pudiera. España, de los empréstitos y los Escolá, 1901, bre del 97 y compuesto por cubanos autonomistas filas del ejército mambí mambises, apretando las tuercas de la emigración Colección del y reformistas, tomó posesión el día 1 de enero de y hasta llegando a permitir, en ciertas ocasiones, Congreso de los 1898. Pronto se vería el error de quienes creyeron que se hiciesen la zafra y la molienda. Diputados, Madrid). que el cambio aminoraría la fuerza progresiva de rre temporal de sus instalaciones para evitar dis- Sin embargo, la dirección de la revolución creía Abajo, derecha, los independentistas. turbios. en la guerra que diseñó Martí y repetía la adverten- Francisco Romero Al conocerse los horrores de la reconcentración, Si se exceptúa el papel agitador del socialismo cia del 6 de noviembre de 1895, hecha a su ejér- Robledo, uno de los había habido autonomistas que ingresaron en las fi- contra la desigualdad de clases ante el recluta- cito por Máximo Gómez: “Será considerado traidor políticos que mejor las del ejército mambí. Fueron menos quizá los que miento (“¡O todos o ninguno!”), las algaradas que a la patria el obrero que preste la fuerza de su bra- representó el adoptaron la tendencia inversa, un trasvase casti- mezclaban el cansancio de la guerra con la protes- zo a esas fábricas de azúcar, ta por la subida del precio del pan y la desespera- fuente de recursos que debe- ción de las madres, que se arrojaban a las vías del mos cegar a nuestros enemi- tren que se llevaba a los soldados, la sociedad es- gos”. pañola aprovechó la guerra, por lo que parece, pa- Entre tanto, pervivía en ra asentar algunos elementos de su inmediata y re- Cuba otro sector, que seguía lativa prosperidad. reclamando de España las re- formas siempre aplazadas. Represión en vez de libertad En su afán de separarse de A principios de marzo de 1896, cuando Weyler los independentistas, apoya- desembarcó en La Habana, la idea autonomista pa- ron, en cierto modo, la recon- recía haber crecido un tanto, habida cuenta de lo centración. Así ocurrió, en la improbable que parecía una victoria sobre la insu- primavera de 1896, con el rrección. La movilidad interior de las fuerzas políti- autonomista Rafael Montoro, cas en Cuba seguía siendo relativamente grande. Y, que a petición del embajador si bien es verdad que los independentistas azotaron español en Washington, Du- con furia a los autonomistas, también es cierto que puy de Lôme, dijo que la au- las fronteras entre una y otra opción se mantuvie- tonomía española debería ron constantemente abiertas, hasta el mismo mo- otorgarse a la colonia una vez mento de la concesión final de la autonomía, en no- alcanzadas victorias decisi- viembre de 1897. Y, aún entonces, se produjo un vas sobre los insurrectos. cierto trasvase de algunos independentistas hacia La acción de Weyler, mar- el Partido Liberal Autonomista. Éste habría de ser, Práxedes Mateo qués de Tenerife y ex-comba- por unos pocos meses, el partido político rector, Sagasta, el tiente en la guerra, quería tanto en Cuba como en Puerto Rico. presidente del acabar aquello, como dijera En la Península, a falta de mejor solución, la Gobierno que Cánovas, con dos únicas ba- idea autonomista había retoñado entre algunos li- concedió la las: una para Maceo y otra berales. Entre los políticos de primera fila, era Se- autonomía a Cuba, para Gómez. Para cortar de gismundo Moret el mejor exponente de aquellos pero no logró fuerzas insurrectas a Pinar del Río. Sólo entonces raíz el apoyo local, hizo que los guajiros residieran caciquismo y los gado duramente por los jefes de la independencia. que veían las ventajas de imponer ese giro a la si- terminar la guerra puede decirse propiamente que se había extendido en los pueblos y ciudades con guarnición militar, intereses Iba a deshacerse de un plumazo la esperanza de tuación. Conversando con el embajador inglés Tay- ni evitar la derrota la idea de una guerra de liberación nacional, una sin derecho a abandonarlos, bajo pena de muerte. particulares en las que la Constitución autonómica en Cuba serviría lor, a finales de marzo de 1896, Moret expresaba (busto por Mariano guerra social dirigida contra el dominio político es- El hambre hizo estragos entre los campesinos eva- colonias, para suavizar la creciente irritación norteamericana su confianza en la eficacia de la autonomía, aun- Benlliure, 1902, pañol, pero también contraria a cualquier tipo de cuados por la fuerza: mujeres, niños y ancianos so- desempeñó la respecto a la política española en Cuba. Estados que no fueran muy extensas sus libertades y toda- Colección del opresión. bre todo, porque los hombres escaparon y se su- cartera de Ultramar Unidos no estaba dispuesto ni siquiera a molestar- vía mantuviera una fuerte vinculación con la me- Congreso de los A pesar de ello, quedaron bien visibles muchos maron a la rebelión. en los críticos años se en considerar la viabilidad de la autonomía y de- trópoli. Diputados). residuos y recelos de la situación anterior: no había de la Guerra de cidió oponerse vivamente a ella. Pero las cosas iban a complicarse con la llegada sido fácil convencer a los jefes orientales –entre Sólo un espejismo Cuba; junto con Temía la posibilidad de que se entrara en una de Maceo y Gómez a Occidente. El riesgo de perder ellos, Calixto García– para que dejaran de batirse Nada podía cambiar aquella desesperante situa- Cánovas es el guerra declarada entre cubanos, una guerra que, al la Isla entera (o, al menos, de verla partida en dos; en la zona de Oriente, donde las cosas iban bien ción, no obstante lo evidente de que se había en- representante más final, favoreciera a la metrópoli, que seguía reser- dos Cubas diferentes, quizá irreconciliables), en lu- para los sublevados, para encender la tea en Occi- trado en un impasse. Ello al menos, hasta el asesi- característico de la vándose el poder militar. Una guerra, por último, gar de inclinar a los conservadores hacia la autono- dente, donde los resultados estaban aún por verse. nato de Cánovas en agosto de 1897, por un anar- intransigencia que dificultaría cualquier otra actuación de terce- mía, llevaría a redoblar los esfuerzos militares, op- Hasta entonces, Occidente había vivido práctica- quista italiano que –según rumores– parecía hallar- metropolitana (por ros desde el exterior. Cuando estalló por azar el tando por una inmisericorde represión. mente de espaldas a los orientales, aprovechando se en connivencia con exiliados antillanos residen- Ignacio Pinazo, Maine, el reloj para la intervención armada yanqui Lo que se conoce por la invasión de Occidente de una manera u otra la protección que le brinda- tes en París, con Emeterio Betances a su frente. 1901, Colección del había sido ya puesto previamente en la hora apro- cubre el periodo de la guerra que se extiende entre ba el Gobierno español. Con el relevo, llegaron al Gobierno los liberales, Congreso de los ximada. Y, bien posiblemente, con una decidida an- octubre de 1895 y enero 1896, hasta llegar las España no estaba ganando la guerra, a pesar del que entre el temor de la mayoría de su partido –Sa- Diputados, Madrid). telación. 8 9
  • 6.
    DOSSIER El guante ylas garras En colaboración con España o en guerra con ella, Estados Unidos lo tenía claro: “Tan seguro como que amanece cada mañana, más pronto o más tarde Cuba será americana” Antonio Elorza “El señor de mentación ya configurada antes de la aparición de Catedrático del Historia del Pensamiento político Cánovas está ciego, este libro en la nota Olney. Universidad Complutense, Madrid quizás deliberadamente”, La oportunidad perdida L A INSURRECCIÓN PATRIÓTICA DE CUBA comentaba el 12 de Esta nota, entregada por el secretario de Estado movilizó a la opinión pública norteamerica- julio de 1897 el norteamericano al ministro plenipotenciario de Es- na. Una de sus manifestaciones fue la lite- embajador paña en Washington el 4 de abril de 1896, nace en raria y como ejemplo puede servir el libro norteamericano en el marco de la agitación de la opinión pública nor- del republicano Murat Halstead, que estuvo en la Madrid, Hannis teamericana en favor de los patriotas cubanos y del Isla durante el mandato de Weyler y que muestra la Taylor. Antonio debate en el Congreso sobre el reconocimiento de situación en enero de 1897. Su libro, The Story of Cánovas del su derecho a la beligerancia, mientras el Gobierno Cuba. Her Struggles for Liberty, reúne los cuatro Castillo, con Cánovas ha puesto al general Weyler al frente del componentes principales de la visión intervencio- uniforme de gala ejército expedicionario y de la gobernación de la Is- nista norteamericana durante la guerra. (Vicente Esquivel, la, tratando de alcanzar una solución exclusiva- Primero, la exaltación de las riquezas de la Isla Palacio de la mente militar del conflicto. y sus condiciones para alcanzar un porvenir ventu- Moncloa, Madrid, El balance de situación que fundamenta la nota roso. Cuba es “la perla de las Antillas”: azúcar, ta- Patrimonio resalta el avance insurrecto, con la invasión de Oc- baco, paisaje y fauna... todo configura un mundo Nacional). cidente y el control de las zonas rurales: “Fuera de maravilloso, al alcance de Estados Unidos, pero las ciudades que todavía permanecen bajo el domi- amenazado de destrucción por la guerra. Denuncia, nio de España, la anarquía, el menosprecio de la después, la egoista y corrupta administración espa- ley, el terrorismo imperan. Los insurrectos com- ñola en tiempo de paz, como obstáculo para ese prenden que la destrucción total de las cosechas, bienestar, y de la acción guerrera de Weyler, inútil las fábricas y la maquinaria ayudan a su causa de a pesar de su crueldad para vencer al adversario, dos modos. Por una parte, disminuyen los recursos Todavía no apunta la idea de que España no po- Para los mía de Cuba. “Lo que Estados Unidos desean ha- causa de ruina para la Isla (y para España). Terce- de España; por otra empujan a sus filas a los tra- drá ganar la guerra, pero sí hay una censura abier- norteamericanos, cer, si se les permite indicar el camino, es coope- ro, una nueva exaltación de lo cubano, al describir bajadores que se quedan sin empleo”. En el diag- ta a la rigidez del Gobierno Cánovas, esgrimiendo la Cuba significaba: rar con España para la inmediata pacificación de la la entrega de los insulares a la lucha por la inde- nóstico de Olney se observa, no obstante, que la espada y negando las reformas: “No ha dado mues- “azúcar, tabaco, isla, bajo una base que, dejando a España sus de- pendencia. responsabilidad de la destrucción tra alguna que indique que la rendición y sumisión paisaje y fauna... rechos de soberanía, consiga para el pueblo de la Llegados al cuarto punto, la recae sobre los mambises. serían seguidas de otra cosa que de una vuelta al un mundo isla todos aquellos derechos y poderes de autogo- reiterada simpatía por la causa Tampoco acepta Olney la preten- antiguo régimen”. El Gobierno de Estados Unidos maravilloso, al bierno local que puedan razonablemente pedir”. cubana hubiera debido servir de sión de reconocimiento de la beli- condena la idea de una victoria militar de España alcance de Estados Estados Unidos “usarían de su influencia para apoyo a un compromiso con la gerancia, por carecer el Gobierno que al mismo tiempo “no satisficiese las justas de- Unidos, pero que fueran aceptados”, privando de apoyos a los causa de la independencia, pe- insurrecto de base territorial y de mandas y aspiraciones del pueblo de Cuba”. Las amenazado de insurrectos, mientras que España se limitaría a ro no es así: “La lógica de la his- residencia conocida. Desde el pun- destrucciones de recursos económicos vienen ade- destrucción”. A esa aceptar el consejo, sin menoscabo de su soberanía, toria de España es la pérdida de to de vista ideológico, destaca el más a justificar la preocupación, “la ansiedad”, de visión corresponde ya que la concesión se haría por su plena iniciati- Cuba”. Halstead concluye: “Con rechazo de la independencia, por Estados Unidos y de su presidente ante la guerra. esta representación va. Sólo quedaba una reserva de intenciones inde- el destino de Cuba en las manos juzgar que ésta daría lugar a una La nota Olney rechaza la intervención, acen- inglesa de La finidas: “Para este fin los Estados Unidos ofrecen y de su propio pueblo, obedecerá guerra de razas, reproduciendo la tuando al máximo el respeto a la soberanía españo- Habana en 1851 usarán sus buenos oficios en el tiempo y manera a la irresistible atracción de situación vigente en Santo Domin- la. Pero admite que, a la vista de la situación, “per- (Smith Hnos. y Cía., que se considere oportuno”. nuestra Unión para ser uno de go. “Hay poderosísimas razones sonas prudentes y honradas” insistieran en Estados Londres). La carga de coacción no se colocaba en las ac- los Estados Unidos”. para temer que si España se retira- Unidos sobre la necesidad de poner fin al conflic- tuaciones propuestas, sino en el discurso que las La tajante fórmula final sería se de la isla, el único lazo de unión to. “Hay que dar por sentado que Estados Unidos justificaba: “Su mediación [la de Estados Unidos], anulada por los acontecimien- entre las diferentes facciones de no pueden contemplar con complacencia otros diez creemos no debe rechazarse por nadie”. Tanto Es- tos, pero el texto de Halstead re- los insurrectos desaparecería, que años de insurrección en Cuba, con todos sus daño- paña como los insurrectos debían confiar a ciegas sume inmejorablemente la tra- una guerra de razas sobrevendría, sos y lamentables incidentes. El objeto de la pre- en las buenas intenciones norteamericanas. yectoria y los fines de la acción tanto más sanguinaria a causa de sente comunicación, sin embargo, no es discutir la Cánovas rechazó la “hipotética mediación” pro- diplomática de su país, espe- la experiencia adquirida durante la intervención, ni proponer la intervención, ni prepa- puesta, cargando sobre los insurrectos su inutili- cialmente a partir del mensaje insurrección”. Dos Repúblicas en- rar el camino para la intervención”. dad, ya que suponía que no la aceptarían. La nega- de Cleveland, pero de acuerdo frentadas, una blanca y otra negra, Es un “No, pero...” que encuentra salida en una tiva tuvo lugar en dos escenarios: el diplomático, con una estructura de la argu- hasta que una aplastase a la otra. fórmula conciliadora: soberanía española, autono- con la nota que el duque de Tetuán, ministro de Es- 10 11
  • 7.
    DOSSIER ba, el mensaje modifica algu- de Cánovas, de concesión de reformas tras la su- gros, no como los negros de los Estados Unidos, si- nos puntos esenciales de la misión de los insurrectos y había enumerado varias no como los negros de Africa, africanos en todos nota Olney y, sobre todo, sien- opciones de intervención de Estados Unidos, desde sentidos”. Esa negritud servía de base para el opti- ta las bases sobre las que su el reconocimiento de la independencia (rechazada mismo teniendo en cuenta que, con la muerte de sucesor, McKinley, apoyará la porque el único Gobierno como tal en la Isla seguía Antonio Maceo, “los insurrectos negros, que cons- intervención. Ésta se presenta siendo el español), o la compra de la misma (“su- tituyen la mayoría, han perdido su hombre más há- como inevitable en caso de no gestión ésta probablemente digna de considera- bil”. Quedaba Máximo Gómez, pero éste era blan- producirse la pacificación de ción” si España la aceptara), o una guerra con Es- co y extranjero “y no puede ejercer la influencia de la Isla. Sin duda el endureci- paña, que “no habría de alcanzar grandes propor- Maceo”. Seguiría la guerra: “España se considera miento respondía, tambien, al ciones ni ser de éxito dudoso”. bastante fuerte para continuar las campañas de frustrado ensayo español de A pesar de que inmediatamente Cleveland ma- Cuba y Filipinas hasta conseguir la paz. No impor- hacer intervenir a las grandes nifestaba su preferencia por el derecho y la paz, la ta lo que pueda durar la contienda, porque la na- potencias. espada de Damocles quedaba ya suspendida sobre ción está unida. La Reina, el pueblo y el Gobierno La posición adoptada por Cle- el colonialismo español. Cleveland puntualiza: tienen el mismo objetivo: continuar la guerra hasta veland se apoya sobre tres “Debo añadir que razonablemente no puede admi- aplastar las dos insurrecciones”. puntos: la incapacidad de Es- tirse que la actitud hasta ahora expectante de los Carlos O’Donnell y Cánovas pudo contar con el paréntesis que su- paña para obtener una victo- Estados Unidos sea mantenida indefinidamente”. Abreu, duque de ponía la toma de posesión del nuevo Gobierno de ria militar, el enorme coste La conclusión no podía ser más clara: de seguir Tetuán, ministro de McKinley en marzo de 1897. En todo caso, Cáno- para la Isla de la guerra de la guerra sin que España acudiera a los “amistosos Estado con Cánovas, vas trató de cambiar algo las cosas al llegar Mc- devastación y la entidad de oficios” de Norteamérica, ésta adoptaría la decisión 1890-91 y 1895-97 Kinley al poder, publicando por lo menos, y anun- los intereses norteamericanos de intervenir en Cuba. No se equivocaban los co- (José Piquer, Museo ciando la entrada en vigor cuando se pudiera, una lesionados por ello. mentaristas peninsulares que, a partir de este mo- del Ejército, versión modificada de la reforma Abárzuza. El 2 de El primer punto constituye la mento, empiezan a hablar de riesgo de guerra con Madrid). abril escribía a Weyler que confiaba en las reformas tado, remite el 22 de mayo al embajador de Espa- Caballería española clave de toda la argumentación: España es incapaz Estados Unidos. por aplicar cuando la situación militar lo permitie- ña en Washington, Dupuy de Lôme, para que éste en Cuba ante uno de ganar la guerra, a pesar de los enormes esfuer- ra: “Es lo único que puedo intentar para no dejar la de a conocer a Olney, y el discurso de la Corona de los ingenios zos desplegados: “Ha llegado a ser patente la inca- Don Tancredo Cánovas perder los frutos de la guerra o para caer al menos leído por la Reina Regente en la sesión de apertu- protegidos (La pacidad de España para triunfar de la insurrección” El presidente del Gobierno español respondió con honor, dejando a otros la responsabilidad del ra de las Cortes, el 11 de mayo de 1896. Ilustración y “la desesperada lucha para restaurarla [su sobe- por medio de una larga entrevista concedida a The inevitable desastre”. El texto del discurso de la Corona es el más ex- Española y ranía] ha degenerado en una contienda que sólo Journal de Nueva York, celebrada en Madrid el 17 tenso y duro. La guerra es la consecuencia del ban- Americana, grabado significa inútiles sacrificios de vidas humanas y la de diciembre. “Las declaraciones que me hizo Pintan bastos dolerismo, acaudillado por “extranjeros u hombres iluminado por completa destrucción de toda riqueza (...)”. “Es in- acerca de la política de su Gobierno en lo que se re- El 26 de junio, el secretario de Estado, John de color, que en nada tenían las reformas políticas, Enrique Ortega). minente –sigue Cleveland– la más completa ruina fiere a la cuestión de Cuba, –anota el periodista Sherman, entregaba al embajador de España en económicas ni administrativas, por liberales que de la Isla, a menos que se ponga rápidamente tér- desplazado a Madrid– constituyen una réplica di- Washington, Dupuy de Lôme, una nota donde se fueran”. Quedaba así enunciado una vez más el mino a la actual lucha (...)”. recta al Mensaje de Mr. Cleveland y a las amenazas General Stewart L. condenaba la guerra desarrollada por Weyler. Pedía principio canovista de la inutilidad de las reformas Esta dimensión del conflicto, agudizada a lo lar- de intervención norteamericana”. Woodford, que la guerra se desarrollase según los códigos mi- en el caso de Cuba. Ni siquiera las ya aprobadas, go de 1896, justifica la toma de posición adoptada Ante el cambio en la posición de Cleveland, Cá- embajador litares civilizados” y “un arreglo permanente” des- como la llamada fórmula Abárzuza, debían ser pro- por el presidente de Estados Unidos. La contem- novas optaba por mantener la suya, reiterando que norteamericano en pués de “trece años” (sic) de conflicto. A esa cláu- mulgadas mientras durase la guerra. plación de la ruina de la Isla suscita la simpatía y cualquier reforma vendría sólo tras la victoria, re- Madrid desde el sula humanitaria recurrirá el Gobierno norteameri- En la nota del duque de Tetuán se añadía que la la solidaridad entre los norteamericanos. Fomenta chazando toda mediación y adoptando un puro verano de 1897 cano en lo sucesivo para justificar su intervención mejor contribución de Estados Unidos al fin de la también la ayuda a los patriotas cubanos, que de- dontancredismo –”España no se apartará de esta lí- hasta la ruptura de como una guerra justa. insurrección consistiría en impedir los auxilios que sarrollan, a su vez, una intensa actividad en el te- nea de conducta suceda lo que quiera”–, basado en relaciones en abril Dupuy respondió el 30 de junio relativizando la los independentistas recibían desde su territorio, rritorio estadounidense, organizando expediciones la idea de que la capacidad militar y el honor de Es- de 1898 cuestión de los concentrados, ensalzando la gene- anulando sus posibilidades de proseguir la lucha. que obligan –según Cleveland– a una labor extraor- paña, respaldados por el reciente éxito en el em- (caricatura de rosidad de España y desplazando la responsabili- El Gobierno español apuntaba así a una responsa- dinaria de vigilancia de las costas. Y, sobre todo, la préstito para cubrir los gastos de guerra. Gedeón, 1897, dad de la prolongación de la guerra sobre el “pue- bilidad indirecta del norteamericano en la conti- guerra causa considerables perjuicios a los intere- El tono de Cánovas era altanero: “España no colección A. Elorza). blo americano” que seguía auxiliando a “los fili- nuación de la guerra. ses económicos de Estados Unidos. puede consentir que se la den consejos para el busteros”. Washington tenía ya abierta la vía para No fueron sólo palabras. En el verano de 1896, Pese a todo, Cleveland se sitúa en la misma lí- arreglo de sus asuntos interiores por ningún otro go- justificar su intervención, por la negativa española el duque de Tetuán intentó que las grandes poten- nea que Olney: concesión de la autonomía por par- bierno, ni puede consentir que ninguna agitación a aceptar sus recomendaciones humanitarias. “El cias presionaran a Estados Unidos para que blo- te de España y amistoso ofrecimiento de Washing- extranjera influya en sus tratos con la colonia re- señor de Cánovas está ciego, quizás deliberada- quease la ayuda a los insurrectos. Aquel intento de ton de emplear “sus buenos oficios” ante las par- belde. Este gobierno quiere la paz, pero no renun- mente”, comentaba el 12 de julio el embajador internacionalización del conflicto fue rápida y aira- tes como garantía de la paz. Así podría alcanzarse ciará a la guerra por ningún motivo que afecte a su norteamericano en Madrid, Hannis Taylor, a su co- damente rechazado por el embajador de Estados la pacificación de la Isla y conciliarse los factores honor. Si los Estados Unidos obligan a España a la lega inglés. Y añadía: “En cualquier caso, el pre- Unidos en España, Hannis Taylor, en nombre de la contrapuestos: el “honor” de España, las aspiracio- guerra, estamos prontos a la defensa, pero resuel- sente estado de cosas... no resulta ya tolerable”. Doctrina Monroe. nes insulares,“la prosperidad de la isla y el bienes- tos a ser los agredidos, no los agresores”(...) Pero aún hubo más. El 4 de agosto, el duque de tar de sus habitantes”. Esta apuesta por la autono- Por otra parte, Cánovas precisaba en la entrevis- Tetuán enviaba una nota al Gobierno de Washing- Cleveland tira de la soga mía va seguida por la oferta de empeñar sus “amis- ta que nunca ese self-government local podía ser ton, cuyas apreciaciones le parecían exageradas e El punto de inflexión en el intervencionismo tosos oficios”, en el sentido de que ambas partes le una autonomía del tipo de la de Canadá, pues Es- inexactas. Argüía que, en la Guerra de Secesión, la americano puede situarse en diciembre de 1896, CLEVELAND, aceptasen como garante del acuerdo. Cleveland es- paña debería conservar la plena soberanía. A Esta- reconcentración había sido aplicada por el general con el mensaje del presidente Cleveland. En medio presidente pera la respuesta de España y añade que “no se ve dos Unidos, les dirigía además una seria adverten- Sherman, y que, en Cuba, tambien los insurrectos de una intensa movilización de la opinión pública, EE.UU., motivo para que [la propuesta] no sea aprobada por cia sobre la catástrofe que supondría para ellos la destruían. Rechazaba los cargos contenidos en la sensibilizada por la política de Weyler, y como pró- 1885-1889 y los insurrectos”. independencia de Cuba. El enfoque de Cánovas es nota e insistía en que “lo verdaderamente humani- logo al debate en el que las Cámaras discutirán no 1893-1897 Hasta aquí, el lenguaje de paz. Pero ya con an- estrictamente racista: “Cuba independiente signifi- tario y razonable” era que Washington se opusiese de la beligerancia, sino de la independencia de Cu- terioridad, Cleveland había cuestionado la fórmula caría una República dominada enteramente por ne- “con eficaz energía a los constantes auxilios que la 12 13
  • 8.
    DOSSIER insurrección recibe deciudadanos norteamerica- nia y para la humanidad”. Estas “proposiciones une la declaración de que los intere- nos, y a que continúe subsistiendo la pública y or- justas” pueden ser una referencia indirecta a la au- ses de Estados Unidos no pueden to- ganizada dirección que desde allí opera, sin lo cual tonomía. Pero lo inmediato es la exigencia de ter- lerar la prolongación indefinida de la mucho tiempo hace que la insurrección estaría to- minar la guerra: “España no puede esperar de los guerra. El mensaje saludaba positiva- talmente extinguida por las armas”. Estados Unidos que permanezcan ociosos dejando mente las intenciones del Gobierno Por aquellos días fue relevado el embajador Tay- padecer grandes intereses, que se agiten nuestros Sagasta, el propósito de llevar huma- lor por el general Woodford, ocasión aprovechada elementos políticos y que el país se alborote perpe- nitariamente la guerra y de proclamar por McKinley para convertir la amenaza de Cleve- tuamente, mientras no se hace ningún progreso la autonomía, rechazando, en cambio, land en la advertencia previa a un ultimátum. Cá- aparente en la solución del problema cubano”. airadamente la acusación de que Es- novas fue asesinado el 8 de agosto de 1897, cua- El punto de llegada era, como siempre, el “amis- tados Unidos incumplía sus obligacio- tro días después de que el duque de Tetuán envia- WILLIAM toso sugerimiento de que los buenos oficios de los nes de neutralidad. ra su nota; el luto español no evitó el aviso de ulti- MCKINLEY, Estados Unidos puedan ser interpuestos con venta- La autonomía detenía la intervención mátum presentado por Woodford como respuesta, presidente ja para España”, precisando que de ellos habría de americana, pero Washington interven- aunque aplazó unos meses el desenlace. EE.UU., salir “un pacífico y duradero resultado”. Pero el dría si la paz no llegaba. El mensaje La nota de Woodford, presentada el 23 de sep- 1897-1901 ofrecimiento tenía esta vez fecha precisa. El Go- parece el aplazamiento de una ejecu- tiembre, tenía el mismo esquema que el mensaje bierno español debería formular la aceptación del ción: “Honradamente debemos a Es- de Cleveland, aunque enfatizando lo negativo. El ofrecimiento o dar seguridades de que la pacifica- paña y a nuestras amistosas relacio- pasado inmediato de Cuba estaba plagado “de gra- ción estaba asegurada en octubre de 1897. De otro nes con esa Nación el darle la oportu- ves desórdenes y conflictos sangrientos”; con trece modo, Estados Unidos cesaría en su “inacción”. nidad razonable para realizar sus es- años de guerra, las expectativas de “autogobierno La respuesta española tardó en producirse a cau- no controlar el desenlace. Según advierte Rever-se- El acorazado Maine peranzas y probar la pretendida eficacia del nuevo local” se habían visto defraudadas (la autonomía sa del cambio de Gobierno a principios de octubre. aux, el 12 de octubre: “Los liberales pueden dar la en la bahía de La orden de cosas, al cual se ha comprometido de una Sagasta agotó casi el plazo dado por Washington, autonomía a Cuba, siempre que consigan salva- Habana, el 14 de manera irrevocable”. La supuesta “benévola expec- aprovechando para anunciar la concesión de la au- guardar en cierta medida los intereses de los arma- febrero de 1898 tación” se reiteraba en la nota entregada en Madrid “España prefiere ir a la guerra que tonomía a Cuba, con lo cual esperaba aplacar tan- dores y de los industriales españoles, pero les es (Henry Reuterdahl, el 20 de diciembre por Woodford. to a la Isla como a McKinley. Firmada por Pío Gu- imposible aceptar la mediación de Estados Unidos litografía de P. F. Era un aplazamiento de la sentencia, junto con llegar a un acuerdo que pudiera ser llón, nuevo ministro de Estado, partía de una aco- y ésta es, sin embargo, la única cosa seria que se Collier, colección una previsión intervencionista. La descalificación gida cordial a la Nota Woodford, que era muestra espera de ellos en Washington”. “El Sr. Woodford Juan Pando de Cea). de la autonomía, el demoledor informe del cónsul considerado de tipo mercenario o de la amistad que reinaba entre los dos países y po- –advertía dos días antes– con el que me he entre- norteamericano en Cuba, Fitzhugh Lee, y la algara- nía todas sus esperanzas de pacificación en el vistado largamente, esconde cuidadosamente las da militarista en La Habana del 12 de enero de causa de descrédito (...) Temo que los “cambio total y de extraordinaria trascendencia” uñas , pero se notan las garras bajo su guante”. 1898, respondida con el envío del Maine, pondrían que pronto tendría lugar. Una vez proclamada la El 2 de diciembre de 1897, el ministro plenipo- en marcha la intervención. Es significativo que el próximos meses estarán marcados por medida política que propiciaría la paz, Gullón de- tenciario de España en Washington, Dupuy de Lô- capitán Sigsbee no cumplimentara al Gobierno au- mandaba a Estados Unidos que impidiera toda ayu- me, expresaba su optimismo: “Nunca ha sido tan tonómico cuando entró en La Habana. La filtración el desastre” (embajador británico en da a la insurrección desde su territorio. buena la situación política, ni tan fácil mi misión de la ofensiva carta de Dupuy de Lôme y la explo- Esto refleja la posición ya adoptada por el Go- desde Mayo del 95”. Cuatro días después, el presi- sión del Maine hicieron el resto. Madrid) bierno para el caso de que las reformas no tuvieran dente McKinley presentaba su mensaje a las Cá- La nueva nota de Woodford del 29 de marzo era influencia positiva en Estados Unidos. “España maras, donde trataba ampliamente de la cuestión un ultimátum en regla, exigiendo el armisticio uni- deja de ser una solución, convirtiéndose en una ex- prefiere ir a la guerra con Estados Unidos –resume cubana. Como en la Nota Woodford, el punto de lateral de España “contando para ello con los amis- pectativa perdida) y, al consolidarse, la insurrec- el embajador británico, el 18 de octubre– que lle- partida era una amplia revisión de los enfrenta- tosos oficios del presidente de Estados Unidos”. El ción ha puesto de relieve la incapacidad de España gar a un acuerdo que pudiera ser considerado de ti- mientos de la Isla con la metrópoli, declarando su Gobierno, presionado por la Regente, lo aceptó, pe- para ganar la guerra. Y todavía más: “Es ilusorio pa- po mercenario o causa de descrédito”. “Temo que simpatía hacia ésta –”no desea nuestro pueblo ro fue inútil porque Washington pretextó que los in- ra España esperar que Cuba, aun en la hipótesis de los próximos meses estarán marcados por el desas- aprovecharse de las desgracias de España”–; el surrectos lo rechazaban. Tampoco sirvió de nada el haberla podido sojuzgar por el completo aniquila- tre”, añadía con lucidez. Tambien la Regente, que acento se ponía sobre las aspiraciones cubanas, ba- intento de los embajadores de las Grandes Poten- miento de sus fuerzas, pueda jamás mantener con al final agotará sus medios para impedir la guerra, sadas en “sus esfuerzos para obtener el goce de GENERAL cias para que sus países manifestasen a McKinley la Península relaciones que ni remotamente se pa- creía, según el embajador francés, que “la guerra más amplias libertades y una administración autó- FITZHUGH LEE, la sinrazón de una declaración de guerra. rezcan a las que en un tiempo sostuvo con la Ma- con Estados Unidos era el supremo recurso para noma”, de los que surgieron el descontento y, más cónsul de EE.UU. Barclay, encargado de negocios británico en Ma- dre patria”. salvar el honor nacional y quizás tambien el trono, tarde, la insurrección. en La Habana drid, confirma la impresión de los embajadores: La incapacidad (inability) de España tenía dos en el caso de que España debiera perder las Anti- A la legitimidad del levantamiento cubano se “Sé por alguien a quien se han mostrado las cartas consecuencias convergentes: la ruina de la Isla y llas”. La Regente esbozó de nuevo el intento de re- privadas del general Woodford al Presidente que és- un perjuicio inaceptable para los intereses econó- cabar el apoyo exterior, pero sin éxito alguno, según tas no dejan dudas acerca de que este último había micos de Norteamérica, a lo cual se sumaba la per- Reverseaux: “Habiendo insinuado Su Majestad que Dos hombres nefastos tomado desde hace tiempo la resolución de expul- turbación que la guerra suponía para la convivencia esperaba mucho del apoyo de Rusia y de Francia sar (get out) a España de Cuba, por la diplomacia E social y política. A diferencia de los textos de Cle- (se le dijo) que debía contar con las fuerzas propias l agotamiento de la política inmovilista de Cánovas era visible inclu- si era posible, pero por la guerra si resultaba nece- veland, el eje del discurso de Woodford se traslada de España, sin que las muy sinceras simpatías de so dentro de España. El cambio de actitud del Partido Liberal, anun- sario, y que éste ha sido el objeto de la misión del al interior de Estados Unidos, que se convierte en Francia pudieran afirmarse de manera útil”. Lo ciado por Sagasta y concretado en la toma de posición de Moret por general Woodford en Madrid (...). juez y en protagonista efectivo de la cuestión cuba- mismo le había dicho a Moret el 10 de octubre. la concesión de la autonomía, reflejaba una actitud que se incubaba desde El objetivo de McKinley iba más allá de la paci- na. De ahí que se exhiban los derechos, que residi- meses atrás y que encontró su manifestación más radical en las confiden- ficación de Cuba. Woodford se lo explicó a Barclay rían en Estados Unidos como “nación expectante”, ENRIQUE DUPUY La rapacidad del águila cias hechas por la Reina Regente al embajador francés, reflejadas en su el 3 de marzo: la pérdida de la Isla por España era afectada por la crisis y de los que se derivaría la DE LÔME, Al aislamiento de España se contraponía la fir- despacho de 28 de abril de 1897: María Cristina no se dejaba deslumbrar inevitable. Estados Unidos no deseaba la anexión exigencia de una intervención. embajador de meza de la estrategia aplicada por McKinley a tra- por los telegramas optimistas de Weyler, “que engaña a su país para eterni- en un momento tan complicado, pero sólo había un Esta era una perspectiva inmediata si España no España en vés de Woodford, de la que dan cuenta franceses y zar una guerra de la que vive, ni tampoco por los funestos efectos de la po- desenlace posible: “Tan seguro como que amanece ponía ya fin a la guerra con “proposiciones de arre- EE.UU. británicos. Aunque no lo pareciera, McKinley no lítica de Cánovas, ‘los dos hombres nefastos de este país’, dijo”. cada mañana, más pronto o más tarde Cuba será glo honrosas para ella misma y justas para su colo- perseguía ni la autonomía ni la libertad de Cuba, si- americana”. 14 15
  • 9.
    DOSSIER A sangre yfuego cesos de La Habana: no entraban alimentos si no se pagaban impuestos a los rebeldes; apenas fun- cionaba el telégrafo; circulaban escasos trenes y con fuerte protección; en su mayor parte, los sol- dados estaban enfermos o desperdigados en desta- camentos. No era Weyler hombre que se desanimara y de- La táctica de Martínez Campos entregó Cuba a los mambises; cidió invertir la estrategia de Martínez Campos. Re- formó la organización militar, sustituyó a los solda- la ferocidad de Weyler le dio la iniciativa, pero no la dos que guardaban las fincas por voluntarios arma- dos y creó columnas militares más fuertes y homo- victoria. La intervención norteamericana dejó a España sin géneas. No pretendía defender el territorio sino ata- car sin descanso a los mambises, aún a costa del opción alguna de éxito militar agotamiento de sus soldados, que fueron armados con fusiles Mauser. Su plan consistía en actuar sucesivamente en Gabriel Cardona ñaron de los campos. En esta época se entablaron cada una de las provincias, acosar al enemigo en Profesor titular de Historia Contemporánea numerosos combates; el más importante ocurrió en su interior y pacificar el territorio de Oeste a Este. Universidad Autónoma de Barcelona Peralejo el 13 de julio, cuando se enfrentaron las Dejó las operaciones de Oriente en manos de los fuerzas de Antonio Maceo a las de los generales generales de la zona y se dedicó a luchar perso- C UANDO, EL 24 DE FEBRERO DE 1895, Martínez Campos y Santocildes. La batalla duró nalmente en el resto de la Isla. Al mismo tiempo, se levantaron en armas numerosas parti- cinco horas; Santocildes resultó muerto y Martínez ordenaba concluir la Trocha de Júcaro, hasta ha- das, las autoridades españolas no se mos- Campos estuvo a punto de caer prisionero. cerla infranqueable, aislando Oriente del resto de traron especialmente inquietas. El tiem- la Isla. Paralelamente, ordenó preparar una nueva po pareció darles la razón: la sublevación sólo se La invasión de Occidente trocha entre Mariel y Majana, que señalaba el lími- consolidó en Oriente. Las fuerzas españolas en Cu- GUILLERMO La circunspecta táctica española dejó la iniciati- te de la provincia de Pinar del Río. ba se reducían a 15.900 soldados más una peque- MONCADA, va en manos de los mambises. Tomás Estrada Pal- Como el nombramiento de Weyler había espe- ña escuadra para vigilar las costas. Calleja, el capi- general ma decretó que toda la población estaba obligada a ranzado a los españolistas, Máximo Gómez y Anto- tán general, pidió refuerzos y el Gobierno Sagasta independentista, colaborar con la causa de la independencia, bajo nio Maceo redoblaron su actividad para que no de- le envió 9.000 hombres. Entre tanto, los subleva- 1840–1895 pena de confiscación o de expulsión. Quedó prohi- cayese la guerrilla. Ante tal reactivación, Weyler di- dos de Oriente campaban a sus anchas. bido comerciar con las poblaciones ocupadas por vidió la provincia de La Habana en sectores y a ca- El 23 de marzo, dimitió este Gobierno y le su- los españoles y trabajar en sus fábricas y hacien- da uno de ellos destinó una columna, formada por cedió un gabinete presidido por Cánovas, que varió das, que serían destruidas en caso contrario. un batallón a pie y una guerrilla a caballo, cuya mi- de política: sustituyó a Calleja por Martínez Cam- El 22 de octubre de 1895, los independentistas sión era no dar tregua a los independentistas. Esta pos. Para reforzar su acción envió a Cuba 7.252 iniciaron su mayor operación de toda la guerra. An- nueva forma de hacer la guerra se reveló efectiva y soldados y fusiles Mauser de cinco tiros, para sus- tonio Maceo y el Gobierno partieron de las Mangas tituir a los Remington, de un solo disparo. de Baragua (Santiago de Cuba), con la finalidad de El nuevo capitán general tomó el mando el 16 de recorrer la Isla de Este a Oeste, extendiendo la su- abril de 1895, cuando ya habían desembarcado en blevación a su paso. Aunque Martínez Campos en- Cuba –o estaban haciéndolo– José Martí, Antonio y vió fuerzas para detener aquellas columnas y se José Maceo, Máximo Gómez, Flor Crombet y otros produjeron muchos combates, no pudo impedir que líderes que llegaban para encabezar la rebelión, sin FLOR CROMBET, la invasión de Occidente siguiera su camino. que la menguada marina de la Isla pudiera impe- general La Trocha de Júcaro –línea fortificada iniciada dirlo. La pronta muerte de Martí, en el combate de independentista, durante la guerra anterior y no terminada– preten- Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, no terminó con † 1895 día aislar las provincias de Oriente del resto de la la sublevación, que multiplicó su violencia para Isla. Pero Antonio Maceo, con 1.500 hombres, la quebrar la resistencia española. atravesó fácilmente el 29 de noviembre y entró en batía con resultados desiguales. Los mambises no Arsenio Martínez A las devastaciones y matanzas, Martínez Cam- la provincia de Santa Clara, donde se reunió con lograban tomar ninguna población importante, pero Campos, arriba, no pos respondió con una táctica defensiva. Para cal- Máximo Gómez. Entre los choques librados destacó dominaban numerosas localidades pequeñas. logró negociar la mar la inquietud de los españoles, repartió muchos el de Mal Tiempo, el 15 de diciembre de 1895, en La columna de Antonio Maceo penetró en Pinar paz y fue de sus soldados por pueblos y haciendas y, con las el que los españoles sufrieron unas 300 bajas y del Río, la provincia más occidental de la Isla: la militarmente tropas restantes, organizó columnas que recorrían abandonaron abundante material. Con ambas fuer- invasión de Occidente se había convertido en un arrollado por la los caminos en busca de rebeldes. Así esperaba zas formaron dos columnas: Maceo continuó la éxito y las adhesiones al independentismo crecían insurrección. En obligar a negociar a los mambises. Contaba con su marcha hacia Occidente; Gómez, con el Gobierno sin cesar. Cánovas cesó a Martínez Campos, cuya Peralejo estuvo a propia experiencia de la tercera guerra carlista, revolucionario, retrocedió hacia la provincia de Ca- política había fracasado, y el general abandonó la punto de ser hecho concluida en 1876 y de la cubana de los Diez magüey. Isla sin esperar su relevo. prisionero, Años, cerrada con el Acuerdo de Zanjón de 1878. En la provincia de Matanzas, Martínez Campos salvándole la En ambos casos, había combinado las operaciones decidió cortar el paso a Maceo. El 23 de diciembre, La feroz guerra de Weyler intervención del militares con los sobornos y los tratos. Pero esta chocaron en Coliseo; las columnas mambises des- Valeriano Weyler, veterano de cuatro guerras y general guerra era diferente y los independentistas cubanos bordaron las líneas del capitán general, quien estu- con fama de resolutivo, fue su sustituto. Desem- Santocildes, abajo sólo admitían la independencia. vo a punto de perder la vida. El temor invadió La barcó el 10 de febrero de 1896 y encontró un pa- derecha, que resultó Los soldados controlaron casi todas las pobla- Habana que, el día de Reyes de 1896, fue puesta norama desolador. Antonio Maceo dominaba Pinar muerto en la ciones y haciendas, pero los guerrilleros se adue- en estado de sitio mientras, en el campo, se com- del Río, mientras Máximo Gómez controlaba los ac- acción. 16 17
  • 10.
    DOSSIER General Antonio Maceo, el más carismático de los militares Trocha Mariel-Majana PUNTA BRAVA Tropas regulares españolas independentistas 17-12-95 182.350 cubanos, al punto La Habana Cabañas Matanzas de que su muerte 119.300 fue recibida en Artemisa LA HABANA MATANZAS 83.000 España como una PINAR DEL RÍO Colón gran victoria SANTA CLARA militar. Pinar del Río Montua Santa Clara Cienfuegos Octubre Diciembre Enero MALTIEMPO 1895 1895 1897 Obsérvese en el 15-12-95 mapa el esquema Ciego de Ávila Límite de provincia de la marcha Isla de Pinos Sancti Spiritus Trocha independentista de CAMAGÜEY Oriente a Pinar del Invasión de Occidente Río, propagando la Combates CASCORRO sublevación. Las Trocha Júcaro-Morón Camagüey 21-9-96 batallas de la Cuba, 1898 Sa n P e dro guerra fueron, en DOS RÍOS Desembarco de general, Isla de 110.922 km. cuadrados, con una pobla- 19-5-95 Las Tunas José y Antonio Maceo escaramuzas; se ción de 2.200.000 habitantes, de los cuales 1-4-85 reseñan aquellas 1.400.000 eran blancos –nativos y de origen es- Cauto ORIENTE que tuvieron pañol en su mayoría–, ascendiendo la población especial negra, mestiza o china apenas a 800.000 almas. Manzanillo PERALEJO 13-7-95 Bayamo Guantánamo Baracoa significado: Martí Las Fuerzas Armadas contaban con 150.000 hom- Trocha murió en Dos Ríos; bres, a los que había que añadir cerca de 80.000 Santocildes, en milicianos; las filas de los mambises contarían a lo Amplia franja de terreno desbro- Santiago de Cuba Desembarco de Peralejo; Maceo, en sumo con 50.000 hombres armados. zado, de norte a sur de la Isla, vi- Punta Brava; en gilada desde torres de observa- Gómez y Martí Cascorro alcanzó la ción, cuyos centinelas comunica- 11-4-85 inmortalidad Eloy ban por heliógrafo a las tropas los Gonzalo... movimientos que observaban en dir que los campesinos de Pinar del Río apoyaran a la zona despejada. Máximo Gómez organizó una nueva invasión de los guerrilleros, fueron obligados a “reconcentrar- Occidente. Dejó a Calixto García en la guerra de se”; es decir, a residir en poblados con guarnición Oriente y, el 26 de diciembre de 1896, cruzó la los mambises se vieron en situación cada vez más militar. Ello desencadenó un azote de penurias y varios cañones ligeros llegados de Estados Unidos. Trocha de Júcaro con 400 hombres y un convoy de difícil. Máximo Gómez, experimentado en las gue- enfermedades, a causa de la aglomeración de los Cascorro sufrió un asedio muy comprometido, armas. Pretendía reclutar nuevos efectivos en el rras de Santo Domingo a favor de los españoles y en reunidos, la falta de higiene y elementos sanitarios hasta que lo liberó la columna del general Jiménez centro de la Isla y retomar su idea de efectuar una la de los Diez Años contra ellos, dejó de presionar y la escasez de alimentos. Castellanos; allí se cubrió de gloria el soldado Eloy nueva marcha hacia Occidente. Sin embargo, no lo- La Habana, aunque se zafó magistralmente del Calixto García, antiguo jefe mambí de la guerra Gonzalo. Calixto García se apoderó de Guaimaro y, gró salir de Santa Clara, porque Weyler había hecho acoso, salvando sus tropas y su vida. de los Diez Años, también había regresado a Cuba aunque era un pueblo sin valor militar, su caída tu- fortificar los vados y pasos del río Hanábana, lími- Antonio Maceo quedó arrinconado en Pinar del y, a finales de abril de 1896, fue nombrado co- vo importancia propagandística al desmentir a Wey- te entre Santa Clara y Matanzas. Río. Weyler aisló la provincia con la Trocha de Ma- mandante de Oriente. Para obligar a Weyler a aflo- ler, que aseguraba tener ganada la guerra. riel-Majana, guarnecida con 12.000 hombres, para MÁXIMO jar su ofensiva en Pinar del Río, intensificó la gue- Pese a los esfuerzos de los jefes mambises, Wey- Máximo Gómez, a la defensiva impedir que escapara o que pudieran socorrerlo. En GÓMEZ, rra en Oriente y, en la llanura de Saratoga, derrotó ler no mordió el cebo, dejó a las fuerzas de Oriente Los españoles, entre tanto, proseguían su opera- el interior de Pinar del Río, el general Linares aco- principal jefe a las columnas de los generales Jiménez Castella- que se las arreglaran por su cuenta y prosiguió la ción de limpieza. De Oeste a Este, una provincia só con tres columnas al famoso independentista, militar nos y Godoy. Para aumentar la presión militar, Má- campaña en Pinar del Río. El 9 de noviembre con- tras otra, Weyler decretaba la reconcentración, mo- que se zafó a base de marchas y contramarchas, li- independentista, ximo Gómez se incorporó a la guerra en Oriente, quistó El Rubí, último refugio de Maceo. Éste fra- vía las tropas en dirección a Oriente y aseguraba el brando con ventaja muchos combates que nunca 1836–1905 donde organizó la conquista de los fuertes de Cas- casó de nuevo al intentar cruzar la Trocha de Ma- terreno. Los guerrilleros no tuvieron más remedio fueron decisivos, pero perdiendo la iniciativa. corro y Guaimaro, disponiendo ahora del apoyo de riel-Majana, pero insistió y, tres semanas más tar- que retroceder o fraccionarse en partidas pequeñas Pronto, falto de suministros, hubo de batirse de, logró abandonar Pinar del Río y pasar a la pro- que cifraban su salvación en la movilidad. continuamente en retirada, sobre todo a partir del vincia de La Habana, bordeando la línea fortificada Mientras el capitán general limpiaba las provin- 30 de abril, cuando los españoles tomaron su cam- Antonio Maceo, aislado en Pinar del en una barca, con sólo 23 hombres. Después, se cias de La Habana, Matanzas y Santa Clara, Máxi- pamento de Cacarajícara. En verano, Antonio Ma- Río, burló la Trocha de Mariel en un reunieron con una columna mambí de unos 450 mo Gómez permaneció veinte meses en esta últi- ceo se refugió en las lomas de El Rubí y, el 22 de hombres. El 7 de diciembre chocaron con la co- CALIXTO ma, moviéndose en un espacio muy reducido. To- octubre, fracasó al intentar salir de la provincia a pequeño barco; su partida fue lumna del comandante Francisco Cirujeda en Pun- GARCÍA, davía el 21 de marzo de 1897 recibió el apoyo de través de la línea Mariel-Majana. Para socorrerle, ta Brava y en el tiroteo murieron Antonio Maceo y jefe de la Quintín Banderas, que cruzó la Trocha de Júcaro Máximo Gómez trató de forzar esa trocha, pero el sorprendida en Punta Brava por la Panchito, el hijo de Máximo Gómez, que le servía sublevación en con una columna. Poco después, la fortificación combate de Ciego Romero frustró sus propósitos. columna de Cirujeda y el caudillo de ayudante. La campaña casi terminó en Pinar del Oriente, quedó terminada y resultó muy difícil de atravesar. Ese otoño, Weyler puso en marcha una medida Río, donde quedó aislado Rius Ribera, con peque- 1839-1898 El plan de Weyler entraba en su última fase. A que se haría célebre por su dureza: a fin de impe- mambí murió en el tiroteo ñas fuerzas acosadas por el ejército. fines de mayo de 1897, seguían los combates en 18 19
  • 11.
    DOSSIER sado en Filipinas. El nuevo jefe llegó a Cuba el 31 dra permaneciera en el interior de la bahía de Ma- Salida de Santiago bloquearon Santiago. Luego llevaron a cabo algu- de octubre, con órdenes de renunciar a nuevas nila; en consecuencia, se dirigió a Cavite, donde de la escuadra de nas escaramuzas y tanteos hasta que, el 6 de junio, ofensivas y de limitarse a perseguir a las partidas fondeó el 30 de abril de 1898. La flota americana Cervera, el 3 de desembarcaron en Guantánamo, ante un inútil hos- que operaban en la zona ya pacificada. del almirante George Dewey, similar en número a la julio de 1898: su tigamiento de los españoles. El verdadero desem- España estaba ya cansada de la guerra. Desde su española, pero mucho más poderosa y moderna, re- desventaja se barco tuvo lugar a partir del 22 de junio: 18.000 comienzo había enviado a Cuba 185.277 hombres; cibió la orden de destruir los barcos de Montojo. La considera hoy de 1 americanos saltaron a tierra en Daiquiri, mientras a Filipinas, 28.774 y a Puerto Rico, 4.848; les ha- noche del 30 de abril al 1 de mayo, los buques nor- a 50. En cabeza, el las partidas cubanas hostilizaban a los españoles. bían acompañado 172.000 fusiles y 10.000 cara- teamericanos entraron en la bahía sin que lo pu- crucero María Calixto García logró que los recién llegados acep- binas. Las pérdidas humanas y económicas eran dieran impedir los cañones ni los torpedos, cuyos Teresa (F. Portela taran su plan de cercar Santiago. Los americanos considerables. Por ello, el nuevo Gobierno, buscan- cables habían sido cortados por saboteadores. de Llera, Museo atacarían por el Este, mientras los cubanos se si- do el camino de la paz, concedió la autonomía a La escuadra española contaba con seis buques Naval, Madrid). tuaban al Oeste, para evitar que llegaran refuerzos. Cuba y Puerto Rico. Autonomía que los revolucio- de madera, algunos de ellos con las calderas averi- La guarnición de Santiago se reducía a unos narios cubanos rechazaron de inmediato. dadas y solamente uno blindado, que no pudieron 10.000 hombres y Blanco planeó enviar dos expe- La jefatura de Blanco no iba a ser plácida: el 15 hacer otra cosa que permanecer inmóviles, preca- diciones de auxilio: una, en barco, a Manzanillo y de febrero de 1898 estalló el Maine; el 20 de abril riamente respaldados por los cañones de Cavite, otra, consistente en una brigada bien dotada de el Gobierno norteamericano envió su ultimátum al frente a los siete barcos americanos con casco de municiones de víveres, que avanzaría por el interior español e, inmediatamente, inició las operaciones acero que se les enfrentaban. Al amanecer del pri- de la Isla. También, mientras llegaban las ayudas, de bloqueo naval. El 23, la US Navy apresó dos mero de mayo, se rompió el fuego, sin que la arti- desembarcaron 600 marineros de la escuadra de barcos españoles y se mostró frente a La Habana. llería española lograra alcanzar a sus enemigos, Cervera con el fin de reforzar a los defensores. Dos días más tarde, el 25, se declaró oficialmente que practicaron un verdadero tiro al blanco y hun- Los americanos comenzaron a avanzar el 1 de la guerra, con efectos retroactivos al día 21. Una dieron todos los barcos de Montojo. El desastre se julio, ayudados por globos cautivos, que les presta- semana después, la escuadra de Cervera zarpó de completó con la rendición del ban una magnífica observación sobre las defensas Cabo Verde rumbo a las Antillas. arsenal y la ciudad de Cavite. enemigas. Fuera de las fortificaciones de Santiago, La ruptura entre España y Estados Unidos reac- se habían organizado sendas posiciones en El Ca- tivó la sublevación de Filipinas y, el 14 de marzo, En Santiago se salva ney y las Lomas de San Juan, que se defendieron los independentistas atacaron Bolinao, descubrién- el honor con gran tesón ante fuerzas muy superiores. dose nuevas conspiraciones en Manila. Por enton- Cervera, que se enteró del El Caney resistió hasta que los norteamericanos Oriente, pero en el resto de Cuba sólo quedaban Arriba, izquierda, ces ya no era capitán general de Filipinas Primo de terrible final de la flota de Fi- lograron entrar en su perímetro, cuando gran parte partidas pequeñas que se movían a la defensiva. Valeriano Weyler; Rivera, sino Basilio Augustín, quien contaba con un lipinas mientras navegaba de los defensores ya había muerto; entre ellos, su Los trenes circulaban sin escolta, se hacía la zafra pese a su dureza, no ejército pequeño y una anticuada escuadra. Ante la hacia el Caribe, alcanzó San- jefe, Vara del Rey. En las Lomas de San Juan resis- y funcionaba el telégrafo; el general esperaba que pudo ganar la difícil situación, movilizó a todos los peninsulares tiago de Cuba –capital de la tieron otros 250, hasta que fueron forzados a re- en otoño, cuando cesara el temporal de lluvias, po- guerra (Museo del allí establecidos y a sus hijos, de entre 18 y 50 provincia de Oriente, donde plegarse. En un contraataque murió el capitán de dría iniciar la definitiva batalla de Oriente. Ejército, Madrid). años; aceptó el alistamiento de indígenas; organizó más fuertes eran los indepen- PASCUAL RAMON BLANCO navío Bustamante y fue gravemente herido el gene- Arriba, derecha, unidades de voluntarios y recabó recursos econó- dentistas– sin tropezarse con CERVERA, Y ERENAS, ral Linares. Santiago quedó defendido por una línea Una guerra suicida panoplia con los micos a las entidades más importantes. los norteamericanos, que pa- almirante de la capitán general de trincheras; de los prometidos refuerzos sólo lle- Tras el asesinato de Cánovas, Sagasta formó go- hitos y los Mandaba la escuadra de Filipinas el almirante trullaban el Atlántico. escuadra de Cuba en la gó el coronel Escario, con una columna de 3.700 bierno en Madrid el 4 de octubre de 1897. En su personajes de la Montojo y las autoridades decidieron que la vejez y Los norteamericanos bom- derrotada en guerra con hombres, agotados, sin víveres ni municiones. primer consejo, el día 6, fue destituido Weyler, sus- victoria atraso de sus barcos le impedían hacerse a la mar bardearon el 12 de mayo San Santiago de Cuba Estados Unidos Horas antes de la entrada en Santiago de estos tituyéndolo por el general Blanco, que había fraca- norteamericana. en busca del enemigo. Era preferible que la escua- Juan de Puerto Rico y, el 26, refuerzos, Cervera, obedeciendo órdenes de Madrid 20 21
  • 12.
    DOSSIER Los hombres de la Independencia AGRAMONTE, Ignacio CISNEROS, Salvador GARCÍA, Calixto MACEO, (1841-1873). (1828-1914). (1839-1898). Antonio Fue uno de los Luchador por la independencia ya Uno de los militares más capaces, (1848-1896). líderes políticos desde antes de la Guerra de los Diez tenaces y caballerosos de la suble- Caudillo cuba- y militares de la Años, tomó parte en todas las su- vación, distinguiéndose por su valor no desde la Guerra de los blevaciones contra España, ejer- y pericia en la guerra de los Diez Guerra de los Diez Años y, sin ciendo como presidente de la Re- Años, en la Chiquita y en la de Inde- Diez Años a la lugar a dudas, el pública en armas en 1873/75, co- pendencia, en que mantuvo en ja- de la Independencia, en las que fue- personaje más mo padre de la Constitución y como que a las fuerzas españolas de ron legendarias su audacia, astucia prestigioso de la insurrección en presidente de 1895 a 1897. Oriente, que le triplicaban en nú- y valor. Murió en combate con la Camagüey. Murió en la batalla de Ji- CROMBET, Flor mero. columna del comandante Cirujeda. maguayú. († 1895). GÓMEZ, Máximo MARTÍ, José Julián AGUILERA, Francisco Jefe militar mambí en la Guerra de (1836-1905). (1853-1895). Vicente (1821-1877). los Diez Años (1868-78) y en las De origen do- Gran ideólogo de la lucha por la in- Sucedió a Cés- revueltas de los años ochenta, re- minicano y de dependencia y organizador de la pedes en 1873 gresó a Cuba con Maceo en abril de formación es- guerra que terminaría definitiva- en la dirección 1895. Murió el 10 de mayo en un pañola, fue el mente con la presencia española en de la insurrec- encuentro con las tropas españolas. jefe militar más Cuba. Pereció en la batalla de Dos ción, aunando ESTRADA PALMA, importante en Ríos, uno de los primeros combates los mandos po- Tomás (1835-1908). la lucha por la de la guerra. lítico y militar Uno de los líde- independencia y un auténtico maes- MASÓ, Salvador hasta que salió de Cuba en 1877, fa- res más impor- tro en la guerra de guerrillas, aun- (1832-1907). lleciendo en Nueva York poco des- tantes de la lu- que careció del carisma popular de Combatió en todas las guerras por pués. cha por la inde- otros generales. la independencia de Cuba. Fue vice- CÉSPEDES, Carlos pendencia: ge- GÓMEZ, Juan Gualberto presidente de la República en ar- Manuel (1819-1874). neral en la Gue- (1854-1926). mas y presidente, en 1897. Protagonista de la sublevación de rra de los Diez Periodista y poeta, fue uno de los MONCADA, Guillermo, 1868, con el Grito de Yara, fue de- Años. Presidente del Gobierno revo- más activos propagadores de la su- Guillermón (1840-1895). signado presidente del Gobierno re- lucionario en 1875; delegado del blevación contra España; su activi- Combatiente en la Guerra Grande y y de La Habana, abandonó el puerto para presentar Batalla de Cavite: la La línea del río Zapote, que defendía Manila, fue volucionario. Resultó depuesto en Gobierno Cubano en Estados Uni- dad en la guerra de la Independen- en las luchas de los años ochenta. combate. A las 9 de la mañana del 3 de julio de pobre escuadra del rota y la capital quedó solamente defendida por sus 1873 y muerto, poco después, en dos y alma del apoyo a las tropas cia fue escasa. Se acogió al indulto Regresó a Cuba con Martí, Gómez y 1898, los buques españoles iniciaron su salida a almitante Patricio viejas murallas y una débil línea de fortines. Mu- un encuentro con las tropas espa- mambisas entre 1895 y 1898. Pri- de Calleja, en 1895, y fue deportado Maceo, muriendo poco después a mar abierto y, cuatro horas más tarde, estaban to- Montojo fue chos habitantes de los barrios y pueblos exteriores ñolas. mer presidente de Cuba, en 1902. a Ceuta. causa de una enfermedad. dos destruídos. despedazada por la se habían refugiado en la ciudad, donde aumenta- Ante la inminencia del asalto norteamericano, la del comodoro ba el número de enfermos y heridos. No por ello la población civil abandonó la ciudad. La guarnición George Dewey el 1 guarnición cejó en la defensa; al contrario, lanzó Contraataque tes armados y algunas unidades menores. Al llegar resistió hasta que Blanco autorizó la capitulación, de mayo de 1898, varios contraataques que fueron poco útiles, porque español durante la a Port-Said, las presiones británicas hicieron que el cuyas conversaciones comenzaron el 12 de julio y en la bahía de las fuerzas filipinas recibían continuos refuerzos y defensa de Gobierno egipcio les negara el carbón y Cámara se el acta se firmó el 16. Al día siguiente, se izó la Manila (I. Sanz su moral iba en aumento. Cascorro, donde se vio obligado a regresar a España. Era el final de la bandera estadounidense, se prohibió la entrada en Doménech, Museo El 16 de junio zarpó de Cádiz rumbo a Filipinas inmortalizó el esperanza para los defensores de Manila. la ciudad a los guerrilleros cubanos y se nombró un Naval, Madrid). la escuadra de reserva, mandada por Manuel de la soldado Eloy El 30 de junio ya habían desembarcado los pri- gobernador norteamericano. Cámara. Tampoco era gran cosa y se reducía a dos Gonzalo (dibujo de meros 3.000 americanos, que ocuparon previa- A fin de acumular bazas para el tratado de paz, acorazados no muy fiables, unos cuantos mercan- Moreno Rodríguez, mente las Marianas, prácticamente desguarnecidas el 25 de julio, también desembarcaron tropas nor- Nuevo Mundo, por los españoles. El 17 y 30 de julio desembarca- teamericanas en Puerto Rico, donde no había gue- rra y nadie había reclamado su presencia. La esca- Las cifras de la tragedia Madrid, 22 de octubre de 1896, ron dos expediciones más, reuniendo, un total de 20.000 hombres, que atacaron las defensas del sur sa guarnición española allí destacada realizó algu- colección Juan de Manila, donde los españoles los rechazaron en C nas escaramuzas, hasta que llegó la orden de sus- ien años después de la guerra, los expertos siguen sin ponerse de acuerdo sobre Pando de Cea). los días 1 y 2 de agosto. El 4, el general Augustín pender cualquier actividad militar. las bajas padecidas en ella por España, aunque las estimaciones oscilan entre fue relevado por su segundo, el general Jáudenes. 55.000 y 60.000 muertos. El 90% del total, a causa de la malaria, la disentería, El día 7, el almirante Dewey y el general Merrit El final de Filipinas la fiebre amarilla y otras enfermedades; el 10 %, restante, en combate o a consecuen- anunciaron que concedían 48 horas para evacuar la Una vez caído Cavite, la rebelión se extendió con cia de las heridas recibidas. plaza y, al amanecer del 13, iniciaron el ataque a fuerza, porque el final de los españoles se adivina- Los mambises perdieron, seguramente, menos de 5.000 combatientes por todos los la ciudad, apoyado por los cañones de la escuadra. ba inminente. El 25 de mayo regresó a Filipinas conceptos. Por la tarde, entraron en Manila, cuya capitulación Emilio Aguinaldo, activando tanto la sublevación Los norteamericanos aceptaron la cifra de 2.136 muertos (370 en combate, los 266 se firmó ese mismo día. Se daba la circunstancia que Manila quedó cercada un mes más tarde. Las del Maine y a causa de las enfermedades el resto) y de unos 1.700 heridos. Sus pérdi- de que, el día 12, España y Estados Unidos habían tropas españolas habían perdido su efectividad, de- das se incrementarían durante la rebelión de los tagalos en Filipinas: un millar de firmado el armisticio. El medio millar de hombres, bido a las deserciones y sediciones de los soldados muertos más y cerca de 1.500 heridos. En total, la guerra le costó a Estados Unidos tres españoles en su mayoría, que murió en la batalla de indígenas, hasta el extremo de que el comandante millares de muertos y una cifra algo superior de heridos. Manila lo hizo inútil e injustificadamente, cuando Pazos fue muerto por sus propios hombres. la guerra había ya terminado. 22 23
  • 13.
    DOSSIER A merced del huracán Conservadoresy liberales cometieron un grave error: confia- ron en que la defensa del principio monárquico les propor- cionaría apoyos internacionales en los momentos de peligro Rosario de la Torre del Río El régimen de la Restauración no había sido ca- Izquierda, Sagasta, La diplomacia española –tanto de conservadores Profesora Titular de Historia Contemporánea paz de proporcionar a España una posición interna- jefe del Gobierno como de liberales– no consiguió ningún compromi- Universidad Complutense, Madrid cional más firme. Ni Cánovas ni Sagasta fueron ca- que hubo de pechar so diplomático. No era un problema de incompe- paces de sustraer la política exterior a una muy di- con el desastre del tencia profesional, sino consecuencia de varias re- E NTRE LA EMANCIPACIÓN de los grandes fícil relación con la III República Francesa. Ello era 98 (José Casado del alidades. España no era capaz de terminar una gue- Virreinatos americanos y el 98, la Monar- consecuencia del apoyo que ésta había prestado a Alisal, 1884, rra que perjudicaba intereses norteamericanos; quía española estuvo integrada por el te- carlistas, primero y a republicanos, después. Man- Congreso de los mientras, los insurrectos cubanos no parecían inte- rritorio peninsular y por un amplio conjun- tenían al mismo tiempo una orientación decidida Diputados, Madrid). resados en un compromiso que impidiera la inter- to de islas y enclaves repartidos por zonas distintas hacia los Imperios Centrales, en particular hacia Arriba, la marinería vención norteamericana. Por su parte, las grandes y distantes entre sí. En primer lugar, el territorio pe- Alemania, como sustentadora de la Monarquía. Por superviviente de potencias europeas tenían poco que ganar y mucho ninsular, de orografía densa y abrupta, era casi una último, aparecían las dificultades derivadas de la Cavite defiende que perder con una intervención en América que isla situada en el confín meridional de Europa: la política bismarckiana, que potenciaba la expansión Manila en el verano Estados Unidos rechazaba por principio. comunicación por vía férrea con el Continente no se francesa en el Norte de África. No hay que olvidar, de 1898 (Museo Así se entiende el fracaso de todas las iniciativas produjo en Irún hasta 1864 y en Port Bou, hasta por último, la fuerza de los vínculos económicos, Naval, Madrid). españolas para involucrar a los europeos en el con- 1878 y, además, para posibilitarla había que cam- ideológicos y culturales que ligaban a España con Abajo, Máximo flicto. Primero, la frustración, a comienzos de biar, significativamente, el ancho de vía. Junto a Francia e Inglaterra. Gómez (caricatura 1896, de la iniciativa del Gobierno Cánovas para li- esto, un conjunto de islas y enclaves se repartía por Tanto conservadores como liberales cometieron de Gedeón, gar la renovación de los Acuerdos Mediterráneos a la región del estrecho de Gibraltar –Baleares, Ca- un grave error: no percibieron el sentido de la trans- colección de la obtención de una garantía internacional para la narias, Ceuta y Melilla–, por el golfo de Guinea formación del sistema internacional y de la vincu- Antonio Elorza, soberanía española en la Gran Antilla. A continua- –Fernando Póo y otras islas menores–, por el Cari- lación entre los problemas europeos y los proble- Madrid). ción, el revés, a mediados de 1896, en el intento be –Cuba y Puerto Rico– y por el Pacífico –Filipi- mas coloniales. No analizaron correctamente los in- de comprometer a las seis grandes potencias euro- nas, Carolinas, Marianas y Palaos–. tereses y las tendencias de las grandes potencias; peas para que instasen a Washington a que impi- Si se relaciona la debilidad del Estado –-apenas siguieron confiando en que la defensa del principio diera a sus ciudadanos ayudar a los insurrectos. Fi- industrializado y escasamente modernizado– con la monárquico podría proporcionarles apoyos interna- nalmente, el fracaso de Sagasta, en las semanas dispersión de sus territorios, no debe extrañar que cionales en los momentos de peligro. previas al estallido de la guerra para evitarla con el su posición internacional fuese muy insegura. Es- apoyo de las grandes potencias. paña se veía implicada en, al menos, tres grandes Perro no come a perro Tales reveses situaron el conflicto hispano-norte- problemas internacionales. Primero, el del estrecho Desde el mismo momento en que estalló la in- americano en un escenario en el que se movía toda de Gibraltar, donde competían Francia e Inglaterra; surrección cubana de 1895 y, sobre todo, desde una amplia serie de fuerzas políticas y económicas. luego, el de las Antillas, donde los anglo-franceses que se hizo evidente que el enfrenta- Era manifiesta la debilidad de los sectores españo- no podían frenar la expansión norteamericana y, por miento en la Isla invitaba a la interven- les partidarios de un compromiso autonomista con último, el del Pacífico, donde todas las potencias ción directa de Estados Unidos, la de- otros intereses cubanos, frente a la fortaleza de los competían por sus ricos mercados. fensa de la soberanía española de Cuba partidarios de mantener a todo trance la integridad A la hora de hacer frente a esos problemas, la se convirtió en el principal objetivo de de los intereses coloniales. iniciativa española quedaba condicionada por la una nueva política exterior. En Cuba, se evidenciaba el desarrollo de un in- política de tres poderosos vecinos: en Europa, Fran- Por una parte, la intervención nortea- dependentismo que, ante el fracaso del autonomis- cia e Inglaterra; en América, Estados Unidos. Para mericana fue presentada como algo con- mo, buscaría la independencia a través de la insu- Europa, los gobernantes españoles habían acuñado trario a los intereses europeos en Améri- rrección armada y de la implicación de los Estados el principio: “Cuando Francia e Inglaterra marchen ca y el mantenimiento de la soberanía Unidos. Debían también ser tenidas en cuenta las juntas, seguirlas; cuando no, abstenerse”. Para el española en la Gran Antilla se identificó consecuencias del tipo de conflicto que se desa- Caribe habían confiado en la fuerza de la determi- con la defensa del régimen de la Res- rrollaba en Cuba, entre los guerrilleros indepen- nación franco-británica de mantener el statu quo. tauración. Por ello, se buscó un compro- dentistas y el ejército regular español. Pero, a fines del siglo XIX, ni Francia e Inglaterra miso diplomático con la Triple Alianza Por último, aparecía la creciente tensión, en Es- marchaban juntas, ni parecían dispuestas a frenar y/o con Inglaterra, para frenar la inter- tados Unidos, entre la Presidencia –responsable de a Estados Unidos en el Caribe. vención de Estados Unidos. la formulación y ejecución de la política exterior– y 24 25
  • 14.
    DOSSIER el Congreso -Cámarade Representantes y Senado-, que condicionaba esa política y expresaba los inte- La derrota del 98 había empeorado la nas, a pesar de disponer de la mejor opción de compra de una parte del Archipiélago. reses de una economía industrial y de una sociedad de masas que empezaban a mundializarse. situación internacional y demostraba Durante la negociación en París del Tratado de Paz, que finalmente se firmó el 10 de diciembre de El resultado de ese juego de poder conduciría a la intensificación de las presiones norteamericanas que España no tenía capacidad para 1898, el Gobierno español comprendería que no estaba en condiciones –ni militares, ni diplomáti- -amenazas de intervención directa y oferta sustan- ciosa de compra- para que el Gobierno español ter- defender, no ya Cuba o Filipinas, sino cas– de evitar la exigencia norteamericana de la ce- sión de las Filipinas a cambio de la ridícula suma minara con la guerra a través de la mediación de su presidente. Así, tras conceder la autonomía, poner incluso Baleares, Canarias o Ceuta... de veinte millones de dólares. La única respuesta británica a las múltiples ini- fin a la reconcentración y proclamar el alto el fue- ciativas españolas fue la oferta de un tratado de ga- go con los independentistas, Sagasta se vio induci- rantía. A cambio de bloquear el proceso de redis- do, bajo la presión de los militares, a aceptar una urgente necesidad de un alto el fuego exigía no só- María Cristina, tribución colonial de los territorios que quedasen guerra con los Estados Unidos. Guerra que sabía lo la renuncia a Cuba, sino también a Puerto Rico Reina Regente, bajo soberanía española tras la firma de París, ga- perdida de antemano y que, por tanto, implicaría y la entrega de una base naval en las Marianas y al- junto con su hijo, el rantizaría la integridad de la nueva estructura terri- más pérdidas que las producidas en la habida con go en las Filipinas. Esto era aún impreciso el 12 de Rey Alfonso XIII, torial de España. Aseguraba así el valor de Gibral- los independentistas cubanos. agosto de 1898, cuando firmó, representado por el (Joaquín Sorolla, tar en el marco de la plena integración de España embajador francés, el Protocolo de Washington. 1901, Ministerio de en el sistema de seguridad británico. Más sola que la una No tuvo mejor resultado la estrategia del vera- Asuntos Exteriores, Tal respuesta demostraba que la derrota del 98 El planteamiento eminentemente naval que de- no/otoño de 1898, cuando Madrid ofreció a Lon- Madrid). había empeorado la situación internacional de Es- bía tener una guerra entre España y Estados Uni- El embajador de por otra, la frontera española con el Gibraltar britá- dres la negociación de un acuerdo que ofreciera se- paña, desplazando su centro neurálgico desde el dos, junto con la diferencia abismal entre la flota Francia en nico y el cruce, junto a las islas Baleares, de dos lí- guridades a Inglaterra a cambio de dos contraparti- Caribe y el Pacífico a la zona del estrecho de Gi- norteamericana y la española, produjo el desenlace Washington, Jules neas estratégicas fundamentales para sus dos gran- das. Por una parte, el abandono británico de sus re- braltar. La contundente derrota militar había pues- ineluctable de los desastres navales de Cavite –Fi- Cambon, firma el des vecinos: Inglaterra y Francia. Eran éstas la ru- clamaciones contra las fortificaciones artilleras que to de manifiesto que España no tenía capacidad lipinas–, y de Santiago de Cuba. Aquellas derrotas armisticio en ta hacia la India, por el canal de Suez, y la que unía España construía en la bahía de Algeciras; por otra, para defender, no ya Cuba o Filipinas, sino incluso pusieron de manifiesto que España no tenía capa- nombre de España, Marsella con Orán. el fin de su intervención en la trastienda de la Con- Baleares, Canarias o Ceuta. Éstos eran territorios cidad militar para defender ni una sola de sus islas en presencia del Pues bien, esos dos grandes vecinos de España ferencia de Paz de París, para lograr una venta de que en la coyuntura de redistribución colonial que y todas ellas se convirtieron en objetivos de la am- presidente mantuvieron un comportamiento muy distinto du- las Filipinas más satisfactoria para los intereses es- dominó nuestro Noventa y Ocho, aparecían tan co- bición de los más grandes. McKinley –segundo rante la guerra, a pesar de haberse declarado igual- pañoles. Inglaterra no entró en el juego preparado diciados por las grandes potencias como los que la Inglaterra hizo saber a Estados Unidos que no por la izquierda– el mente neutrales. En Francia, el Gobierno, la opi- por España y no admitió la almoneda de las Filipi- derrota obligó a entregar o a vender. consentiría que las Filipinas –cuyo mercado domi- 12 –8–98 (por nión pública y la Bolsa mostraron sus simpatías por naba– pasaran a manos de competidores que, co- Matute, colección la causa española y apostaron por su triunfo. Por el mo Alemania, terminarían con la libertad de co- particular, Madrid) contrario, en Inglaterra, personalidades destacadas mercio garantizada hasta entonces por España. Ta- de la política y la casi totalidad de su opinión pú- les competidores intentarían dominar el archipiéla- blica se inclinaron por Estados Unidos. go en caso de que Washington –mantenedor, tam- La simpatía británica hacia Norteamérica no se bién, de la política de libertad económica– no se limitó a la retórica, sino que se manifestó, sobre to- hiciese responsable del control político. Efectiva- do, en una serie de comportamientos impropios de mente, Alemania intentó comprar a España parte un país neutral. Ello sirvió para difundir el rumor de de las Filipinas, pero cuando comprendió que las la existencia de una tácita alianza anglosajona. De potencias anglosajonas no lo permitirían, concentró ahí que se temiera una acción combinada de nor- sus esfuerzos en la adquisición de las Carolinas, teamericanos y británicos en la región del Estrecho, Marianas y Palaos. con el doble objetivo de imponer las duras condi- Francia se tomó muy en serio el riesgo que co- ciones de Washington en el Caribe y en el Pacífico, rrerían sus intereses en la región del estrecho de ampliándolas a las Canarias, y de extender la sobe- Gibraltar, si la guerra hispano-norteamericana se ranía de Londres a los aledaños de Gibraltar. extendía a aquel escenario, y utilizó su influencia sobre el Gobierno español pa- Una diplomacia con pocos dientes ra convencerlo del peligro de El Gobierno español, intuyendo una crisis inter- continuar la guerra y de las nacional de contornos imprecisos y de consecuen- ventajas de negociar un ar- cias todavía más desastrosas, intentó salir del tran- misticio con Estados Unidos ce con los menores costes posibles. Siguió aferrado a través de su embajador en a la idea de que podía favorecer la intervención de Washington. Europa para frenar a América y buscó apoyo diplo- El gabinete Sagasta tam- mático en Francia e Inglaterra. bién advertía ese riesgo para París, aunque ayudase facilitando los contactos el estrecho de Gibraltar, una con la Casa Blanca y dando consejos sensatos, no región en la que confluían, THEODORE JULES buscó tanto atenuar las pérdidas españolas cuanto por una parte, el eje Balea- ROOSEVELT, CAMBON, defender sus propios intereses. Finalmente el Go- res-Canarias y la frontera con gran impulsor de embajador de bierno español, solo frente a una Norteamérica en- el Imperio Xerifiano, territorio la guerra contra Francia en valentonada por la facilidad de sus victorias nava- que despertaba expectativas España Estados Unidos les y arropada por unos intereses y una opinión pú- de expansión para España y, blica descaradamente expansionistas, vio cómo su 26 27
  • 15.
    La Paz deParís formado por Londres-París-Lisboa-Madrid y enlaza- ba con el principio de la política exterior isabelina ya citado : “Cuando Francia e Inglaterra marchen E n un clima de profundo pesimismo nacional, de durísima confrontación política juntas, seguirlas; cuando no, abstenerse.” y de general dolor por la repatriación de los soldados que llegaban en lamenta- En los primeros años del siglo XX, el mundo se bles condiciones, fue designada la delegación española que habría de negociar encontraba en plena era imperialista, el peso de un la paz con Estados Unidos. Hacia París partieron, a finales de septiembre de aquel Estado en la sociedad internacional se medía en 1898, Eugenio Montero Ríos, presidente del Senado y jefe de la Comisión de Expertos; potencia industrial y colonial y la experiencia histó- el ex ministro de colonias Buenaventura Abárzuza; el diplomático Wenceslao R. de Vi- rica más reciente había demostrado que los más llaurrutia; el experto en asuntos de Derecho Internacional José de Garnica y un técni- poderosos propiciaban el deslizamiento de los más co en asuntos militares, el general de ingenieros Rafael Cerero. débiles, desde la condición de sujeto del Derecho La Comisión llevaba ya digerida la pérdida de Cuba y de Guam –la mayor de las Ma- Internacional al de objeto de reparto. rianas– pero iba a pelear por Puerto Rico, donde aún Ello hizo que el intento regeneracionista encar- seguían las fuerzas españolas y, sobre todo, por Filipi- nado por Alfonso XIII tratase de aprovechar las nas, donde la presencia norteamericana se reducía a la oportunidades que se le presentaban para partici- bahía y ciudad de Manila y donde las fricciones con par con las grandes potencias del entorno en una Aguinaldo hacían presagiar una guerra, como así suce- política de poder; primero en Marruecos y más tar- dió enseguida. de en Portugal. Esto, que se apoyaba fundamental- Sin embargo, nada se pudo ya hacer. Los delega- mente en el voluntarismo de sus impulsores, entró dos norteamericanos, presididos por el ex-ministro de de inmediato en una peligrosa contradicción. Estado William R. Day, a quien acompañaban tres se- Tal política no sólo chocaría con las condiciones nadores, Cushman K. Davis, William P. Frye y Edward D. objetivas de una economía poco industrializada. Gray y el diplomático y periodista Whitelaw-Reid, tení- También tropezaría con amplios sectores sociales, an en sus manos la victoria, la fuerza y unos inmensos para quienes no había más regeneración que la que deseos expansionistas, como no se recataron de hacer pasaba por la mejora de las condiciones de vida de público en discursos y declaraciones el senador Frye, los trabajadores, por el logro de la democracia par- el periodista Whitelaw-Reid y hasta el propio Day. lamentaria y por el rechazo –a veces violento– de En esas condiciones, la Conferencia de la Paz, reunida a partir del día uno de oc- una política exterior que consideraban contraria a tubre en los salones cedidos por el Ministerio francés de Asuntos Exteriores, en su pro- los intereses de la mayoría de los españoles. pia sede del Quai d’Orsay, sería como pelotear contra un frontón. Los norteamericanos exigieron que se cumplieran íntegramente las condiciones firmadas en el protocolo de paz del 12 de agosto: evacuación inmediata de Cuba y Puerto Rico y cesión de Guam Para saber más como indemnización de guerra. Tan sólo se avinieron a pagar 20 millones de dólares CARDONA, G. Y LOSADA, J. C., Nuestro hombre en La en compensación por la cesión de Filipinas, toda vez que la situación de aquellas islas Habana, Planeta, Barcelona, 1997. había sido ambiguamente soslayada por el presidente norteamericano MacKinley. O los COMPANYS, J., La prensa amarilla norteamericana en españoles aceptaban todo o los norteamericanos reanudaban la guerra. Impotente, el 1898, Sílex, Madrid, 1998. plenipotenciario español, Eugenio Montero Ríos, firmó el sábado 10 de diciembre en ELORZA, A. Y HERNÁNDEZ SANDOICA, E., La guerra de París la liquidación del Imperio. Los mínimos restos que aún quedarían en las Maria- Cuba (1895-1898). Historia política de una derro- nas y las Carolinas serían vendidas a Alemania a comienzos de 1899. ta colonial, Alianza, Madrid, 1998. FIGUERO, J. Y G. SANTA CECILIA, C., La España del Desastre, Plaza y Janés, Barcelona, 1997. En 1898, el Gobierno liberal de Sagasta renun- Eugenio Montero FUSI, J. P. Y NIÑO, A., Vísperas del Desastre. Ante- ció a la garantía de la flota británica para asegurar Rios había sido cedentes, Biblioteca Nueva, Madrid, 1996; y Antes la defensa de Baleares, Canarias y Ceuta, valoran- ministro de Justicia del Desastre, Universidad Complutense de Madrid, do su coste en satelitización. La diplomacia espa- y de Fomento y era 1997. ñola fue capaz de comprender la dificultad y el presidente del LEGUINECHE, M., Yo te diré…, El País/Aguilar, Ma- riesgo en que quedaba la posición internacional de Senado en 1898 , drid, 1998. España tras la crisis. En esta situación confluían cuando aceptó el MORENO FRAGINALS, M., El Ingenio (3 vols.), La Ha- tres grandes cuestiones: la debilidad española para ingrato deber de bana, 1976. defender sus posiciones en el eje Baleares-Cana- negociar la paz de PLAZA, J.A., El maldito verano del 98, Temas de rias; la necesidad británica de asegurar el valor cre- París (Salvador Hoy, Madrid, 1998. ciente de Gibraltar y, por último, la inminencia del Martínez Cubells, REMESAL, A., El enigma del Maine, Plaza y Janés, reparto de Marruecos. Palacio del Senado, Barcelona, 1998. Madrid). RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A. R., Política naval de la Res- Un lugar al sol tauración (1875-1898), San Martín, Madrid, Poco después se cerró el proceso de redistribu- 1998. ción colonial de los años noventa y concluyó el an- RUBIO, J., La cuestión de Cuba y las relaciones con tagonismo colonial franco-británico. Y España –tras los Estados Unidos durante el reinado de Alfonso ver reducidos sus intereses estratégicos al área del XII. Los orígenes del “desastre” de 1898, Ministe- Estrecho– reconduciría su política exterior hacia la rio de Asuntos Exteriores, Madrid, 1995. entente franco-británica de 1904, lo que llevaría a VV. AA., Historia de Cuba (2 vols.), Instituto de los acuerdos anglo-hispano-franceses de 1907. Historia de Cuba, La Habana, 1994 y 1996. Con ellos, España se recolocaba en el cuadrilátero 28