Vlad IV el Empalador fue un príncipe rumano del siglo XV apodado Drácula. Aunque no era un vampiro, fue un líder sangriento que ordenó el asesinato de miles de personas de forma brutal, como empalarlos en estacas. La novela Drácula de Bram Stoker no está basada en los hechos reales de Vlad, sino que tomó su apodo para crear a un personaje ficticio de vampiro.